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Amanecer

En aquel colectivo sincero
nos perdimos en los besos
se hacía carne el amanecer
nosotros piel y hueso
la esperanza amiga
de los dulces te quiero
el corazón sincero
liberaba su fatiga
hundidos en ilusión
aquella luz se apagó
breve destello
que nos atravesó
de pronto la oscuridad
-profunda y cruda soledad-
ya no tenías mi mano amiga
ya no tenía tu sinceridad
nos perdimos en la noche
con palabras extrañas
sufrimos el derroche
caluroso de las entrañas
no tenías mis palabras
no tenía tus miradas
no tenías mi alegría
no tenía tu llamada
los perdimos todo
en fulguroso instante
como se pasa la vida
como todo es distante

Esperanza

Si alguien la vio díganle que la extraño
que su recuerdo viviente hace daño
que entre noche y noche añoro y me pierdo
que entre paso y paso sufro y muero

Las distancias minan y matan
me matan las minas de este espacio
soy la hoja que arrebata el vendaval
soy el dolor del que actuó mal

Circunstancias ajenas entre lágrimas de cristal
caen, se rompen crujen y desaparecen
en cada paso está el ocaso de la distancia
en cada suspiro el cuerpo perece

Díganle que aun recuerdo sus palabras
que aquel en aquel tiempo brillaba el alma
el sol iluminaba la conciencia clara
y había Esperanza, la había

En aquel castillo sin brillo…

En aquel castillo sin brillo
te espero con anhelo
te sueño sin dueño
te quiero sin peros
En aquel castillo sin brillo
Colecciono amaneceres
colecciono soledades
colecciono lunas y estrellas
En aquel castillo sin brillo
la marea siempre sube
la autoestima siempre sube
tu amor siempre sube
En aquel castillo sin brillo
nos amamos en silencio
nos amamos entre besos
nos amamos entre sueños
En aquel castillo sin brillo
te espero doncella
te espero princesa
te espero mi reina.

A mis soledades…

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan los pensamientos.
No sé qué tiene el aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos.
Ni estoy bien ni mal conmigo,
mas dice el entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan
fácilemente me defiendo,
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.
Él dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.
La diferencia conozco
porque en él y en mí contemplo
su locura en su arrogancia,
mi humildad en mi desprecio.
O sabe naturaleza
más que supo en este tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.
“Sólo sé no sé nada”,
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.
No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos
¿cómo pueden ser discretos?
No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.
Señales son del juicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más,
otros por carta de menos.
Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres,
que desde entonces no ha vuelto.
En dos edades vivimos
los propios y los ajenos;
la de plata los extaños
y la de cobre los nuestros.
¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?
Todos andan bien vestidos,
y quéjandose de los precios,
de medio arriba, romanos;
de medio abajo, romeros.
Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
en el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,
y algunos, inobedientes
a la verguenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efetos.
Virtud y filosofía
peregrinan como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.
Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento:
la mejor vida, el favor;
la mejor sangre, el dinero.
Oigo tañer las campanas
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros,
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.
¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!
Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.
Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.
Sin ser pobres ni ricos
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos;
ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, firmaron
parabién ni pascua dieron.
Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
y mis soledades voy,
de mis soledades vengo.

(1632)

Lope de Vega.

Amar, temer, partir…

He leído que las despedidas son tristes
cuando creo y siento
que el crecimiento
es el valor de lo moderno.
Anota en tu cuaderno
lo que dejas tras tu ida
y verás que a tu venida
el mundo entero ha cambiado.
Tu vida será recuerdo de un pasado,
tu vuelta será presente de un futuro.
Entre tanta gente te verás diferente
pues el crecimiento mayor que has tenido
ha venido del valor
de haber partido.