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Escribo que escribo…

Escribo. Escribo que escribo. En el pensamiento me veo escribiendo que escribo además me puedo ver viéndome que escribo. Me recuerdo escribiendo y lo mismo viéndome que escribía. Y me veo recordándome que me veo escribiendo y me recuerdo viéndome que me recuerdo que escribía y escribo viéndome escribiendo que me recordaba que me vi escribiendo que escribía y que escribo que escribía. Y además, me puedo imaginar escribiendo que ya escribí que me imaginaba que me veo escribiendo que escribo.

Salvador Elizondo, El grafógrafo.

 

 

Cumple sus sueños quien resiste.

 

¡Piu Avanti!

No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde intrepidez del pavo
que amaina su plumaje al menor ruido.

Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora…

Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!

Medina de Pomar

Cinco años después vuelvo a caminar la ciudad que me acogió en mi adolescencia. Deshago los caminos que alguna vez supe descubrir. Cada tanto me reencuentro en una encrucijada furtivo y breve con alguna persona que formo parte de mi pasado. Claro esta que hemos cambiado, pero algo siempre permanece. Son micro segundos en los cuales el ser se transporta al momento en que compartimos, a esa versión mas joven de nuestra propia existencia, a ese recuerdo casi perdido que renace por el hecho de reencontrarse con alguien que hace mucho no se ve. Yo no se si seré músico, escritor, sociólogo, o quien sabe que me depare el destino. Pero comprendo que en mi reside la pasión por escribir y relatar con palabras el quehacer diario de esta realidad que se llama vida. Ciertas veces creando fantasías, micro relatos imaginados, otras veces actuando como un termómetro social y verterlo a la poesía. Reconozco que he tratado de realizar análisis sociológicos en base a mis lecturas, pero distan mucho de ser artículos técnicos. Por ello me limito a escribir para aprender, para comentar mis dudas, mis pasiones, mis historias, mis fracaso o mis ilusiones. Escribo porque de alguna forma busco permanecer en esta corta y dura existencia, escribo también porque como diría Gabriel Celaya, la poesía es un arma cargada de futuro. Soy esto que poco a poco aprende a ordenar sus ideas para que esto que sale de mi tenga coherencia y cohesión, pero tengo muy en claro que debo formarme para que mi imaginación crezca, así como también debe crecer mi conocimiento sobre la propia realidad. Mientras tanto queridos lectores pido perdón por fallos que iré cometiendo en este proceso de aprendizaje, pero esto es lo que hay a día de hoy, si puedo dar certezas de algo es de que soy cien por ciento mio.