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Volando vengo, volando voy…

 

Hoy estoy varado en el Aeropuerto de Madrid. Aunque alguna que otra vez ya me sucedió lo mismo.

Para el lector que descubre el Blog por primera vez vera a un Mihai cansado que hace tres días esta viajando sin descanso por España. Acampe en Bilbao (Playa de Sopelana) un día antes de rendir examen en la universidad del País Vasco, luego pase por casa, agarre todas mis pertenencias necesarias para el viaje y partí. Medina de Pomar a Burgos con Alsa (empresa española de Transporte), Renfe hacia Madrid, de Madrid a Aranjurez de allí a Jaén de Jaén a Córdoba de Córdoba a Granada de allí a Motril donde esperaba ver amanecer pero un horrible día lluvioso me arruino el plan. De la playa de Motril a Granada nuevamente. De Granada a Almería de allí a Níjar para terminar en Águilas.  El objetivo era conocer Cartagena y así fue que lo conseguí. De hecho, también quería llegar a Barcelona para luego subir hacia Francia, pero el oficio de escritor y viajero son dos cosas que por mas que se lleven muy bien si uno no vende no puede financiar sus viajes.

Tengo tantos recuerdos en tan poco tiempo que me resulta casi imposible pararme a pensar que sucedió en cada lugar. Afortunadamente tengo las fotos que capturan una imagen que me permitirá cuando el tiempo así lo disponga poder contar que se puede hacer con 160 euros y dos días libres. Además de dejarse la vida en cada viaje obvio.

En la misma situación me encontraba meses atrás cuando con mi motocicleta estropeada tuve que recurrir a administrar mis ahorros de la mejor manera posible. Hace un rato fui multado por un controlador porque no tenia el boleto del tren que me traía hasta el aeropuerto. Me pregunto que pensara la gente de un sucio y desprolijo como yo. Aunque a decir verdad siempre pensé que las apariencias son un tema secundario en esta realidad. Aunque claro esta que no todos comparten esa manera de pensar. Por ejemplo y para no alejarme demasiado de la realidad quiero contar que entre las cosas que me sucedieron estos días donde considero que este viaje de velocidades supersónicas en el cual atravesé España completa en Renfe y con Alsa disfrutando de sus paisajes y sus ciudades, hablando con la población local, intercambiando maneras de sentir, de pensar y de obrar. En esta que es mi casa, mi pequeño mundo interno donde saco a relucir pequeñas aventuras de un joven despechado, o enamorado aun no me queda del todo claro. Me gusta mis soledades porque en ellas me siento cómodo. Voy y vengo a mis pensamientos, los analizo, los redescubro y formo con ella un manantial de ideas que ciertas veces anoto y otras dejo simplemente olvidar. Esto que hago y que me apasiona es una manera de contar al mundo sentimientos. En el poder de la palabra reside la capacidad de modificar la realidad, de dejarles a las generaciones posteriores un mundo un poco mejor del que recibimos. Claro que soy un maldito inconforme con la realidad que como diría. Tengo una hermosa visión crítica de lo que ocurre a mi alrededor y curiosamente no quiero trabajar. Al menos como decía don Atahualpa Yupanqui, “hay un asunto en a la tierra más importante que dios y es que nadie escupa sangre para que otro viva mejor”. No me preocupa mucho mi situación, a decir verdad. Tengo hasta el 17 para que me den las notas de mi examen de sociología en el País vasco. Pensé en pasar por casa a buscar la mochila de Trekkiin y cargarla de los elementos necesarios para un siguiente viaje. De momento esas son las cosas que me van sucediendo. Como nota mental recordar que cuando todo parece hundirse siempre viene alguien y te tira un salvavidas que te reflota de la intemperie del sentimiento.

Primeras impresiones de un viaje demasiado intenso.

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