Archivo de la etiqueta: Libro

Ficciones de Invierno

Mi vida se desperdicia segundo a segundo porque mi ser no se encuentra en el lugar que desea. Me gusta denominarlo una especie de efecto colateral al desplazamiento del sujeto. Es decir, ubicarse en un punto determinado del universo donde es retenido por voluntad ajena y del cual no se posee libertad para liberarse. Es un afecto que le oprime a uno el pecho, le cierra la garganta y le obnubila las ideas. En cierta manera es una forma de sentirse preso del ambiente, de esta realidad que se presenta ante nuestros ojos. Estoy tan preso de m mismo que la única libertad que poseo es la de escribir mis sentimientos y plasmarlos en palabras. Estoy en el hemisferio norte en pleno invierno. Después de haber vivido el invierno del hemisferio sur este es el segundo consecutivo. Mi piel dejo de tener ese color bronceado que caracteriza a los habitantes de las tierras tropicales y que es debido a la exposición continuada al sol. Poco a poco me convierto en un papel blanco y sospecho que con el tiempo dejare hasta de existir. Mi ser se transparentará poco a poco hasta permitir el paso de la luz a través de mi materia. Soy la nada en persona. Mi tiempo se escurre entre los dedos como un puñado de arena seca que se toma en una playa lejana al calor del verano. Grano a grano caigo, me pierdo en la gravedad y me desintegro en la multitud que se haya en el suelo. Soy la ira contenida en las venas. Grito con todas mis furias, pero por fuera estoy inmutable. Mi expresión denota indiferencia en su máxima expresión. Mi semblante no se modifica ante el entorno, perdió las energías para realizar cualquier movimiento. Estoy en un limbo existencialista donde nada llama mi atención. La muerte se me representa como un momento más de mi vida. Es el ocaso entre las sierras. La noche oscura en medio de la pampa, sin iluminación artificial podría compararse fácilmente a la nada que se asemeja a morir. Mi cuerpo ya no tiene vida. Habla mi mente y mis dedos reaccionan y convierten estas palabras en caracteres. El ser se expresa. Miro hacia arriba y descubro la luna, fiel compañera de horas sin sentido, donde ocupo el tiempo simplemente existiendo. He muerto definitivamente o podré resucitar. Me pregunto porque a mí. Soy la intriga acumulada hablando por el sujeto. Puede ser que la realidad se confunda con la ficción. Un libro puede recordarnos con mayor lucidez un momento de nuestra existencia mejor que lo haría nuestra propia conciencia. Acaso la escritura es la mejor representación de la realidad. Mil preguntas escapan constantemente hacia mi pasado esperando poder adentrarse en algún recuerdo olvidado y retrotraer al presente información olvidada. Tarea más que difícil. El presente se reconstruye segundo a segundo. Los hechos dejan de ser tal para convertirse en interpretaciones. Si uno rememora un momento de su existencia donde osaba en tomar decisiones con el corazón, como poder distinguir si era de esa manera o simplemente el significado se lo otorgo el tiempo y en aquel pasado se actuó sin premeditación. Soy el rehén de mis propias historias.

Anuncios

André Malraux, ”La Condition Humaine”

Ambientada en Shanghai en 1928, en el curso de la lucha que opuso a los comunistas a Chiang-Kai-shek, La condición humana es una obra coral llena de recovecos y de profundidades que aborda la historia de un grupo de personajes, la mayoría de ellos comunistas, cuyos diversos destinos los han llevado a coincidir en extrañas circunstancias de violencia y de terror. El escenario perfecto de las más turbias pasiones humanas.

Malraux, André ”La Condition Humaine”-Xx-Fr-Sp-Xx

[Cultura Libre]

Sobre el autor:

André Malraux (París, 3 de noviembre de 1901Créteil, 23 de noviembre de 1976) fue un novelista, aventurero y político francés. Se trata de un personaje representativo de la cultura francesa que giró en torno al segundo tercio del siglo XX, y en su vida se confunden los elementos novelados del escritor con la expresión del hombre público, la propaganda del político y la realidad de los hechos históricos que vivió. Esta mezcolanza ha llevado a alguno de sus críticos, como el biógrafo Olivier Todd, a considerar a Malraux “el primer escritor de su generación que logró edificar de una manera eficaz su propio mito“.

André padecía el síndrome de Tourette, una afección que provocaba las características muecas, guiños y tics que tanto le distinguieron en vida durante sus apariciones públicas y entrevistas.

Registrado al nacer con el nombre Georges-André Malraux, su padre, Fernand, era un agente de bolsa apasionado por los inventos y la mecánica, que primero abandonó a su familia, hecho que le marcó. Se casaría otra vez, y tuvo de ese matrimonio dos hijos: Roland y Claude Malraux, y posteriormente se suicidó. André pasó una infancia acomodada en Bondy, suburbio de clase media en las afueras de París, en compañía de su madre Berthe, su tía y su abuela, quienes regentaban una pastelería. A pesar de no sufrir estrecheces económicas y de disponer de una educación privada y un reducido grupo de buenos amigos, el escritor resumió, en las primeras líneas de sus Antimemorias, aquella etapa de su vida: Casi todos los escritores que conozco recuerdan con cariño su infancia, yo odio la mía.

Más en:

https://es.wikipedia.org/wiki/Andr%C3%A9_Malraux

Que es de mi vida…

Ahora mismo estoy en Cartagena, una ciudad al sur de España. Hermoso lugar con unos paisajes que son dignos de ver. Gente que va y viene y Mihai que va de local en local vendiendo su libro. Tarea ardua para un escritor novel como yo. Hoy intente hacer auto stop y no tuve suerte. Bueno a decir verdad si. Tras dos horas de espera un auto me recogió y me devolvió al lugar anterior. Llevo entre mis pocas y necesarias pertenencias una cámara de fotos para filmar la canción y poder subirla al Blog. Lamentablemente no tengo mas espacio para seguir añadiendo contenidos por lo que tendré que borrar los mas antiguos o lo mas pesados. Llevo en mi mochila lo necesario para llevar a cabo mi pequeño y reaccionario arte. Una guitarra que no se muy bien afinar, dos teléfonos para poder tener acceso a Internet, dos pares de calzoncillos, tabaco de liar, tabaco y pipa, unos seis libros que pretendo vender para volver a casa una pluma, una tapicera, un marcador y una micro fibra negra. Un mouse para diseñar, un cuaderno para escribir, un DVD reintegrable, un libro en rumano llamado Julia, un diccionario Francés Español, y el sueño de viajar e ir haciendo camino. Nuevamente sigo sin conseguir cambiar mi muda de ropa. Pude higenizarme en un hotel de Cartagena. Creo que emprender camino de regreso a casa. La primera edicion ya tiene demasiada publicidad. Tiempo de ordenarme y ordenar los recuerdos. En mas de un lugar se me prejuzgo por mi apariencia de vagabundo. La poesia me sigue abriendo caminos entre miradas huidisas y otras de desprecio. Por mi parte no me preocupo se que no se pierde el obrar bien ni en sueños. creo que tan solo necesito un golpe de suerte para sacar la cabeza de este naufragio.