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A mi arquitecta de La Plata

Acá de nuevo en un banco escribiendo desde afuera. Las primeras entradas que salgo al sol a poner en palabras estos sentimientos que llevo dentro. Junto a mí a unos cien metros una joven lee frente a la estatua de la memoria. Me pregunto qué recuerdos pasaran por su cabeza. Que imagina aquella joven cuyo pelo brilla al sol. Siempre la imaginación al poder o el poder en la imaginación. Necesito volver a sentirme libre, volver a tomar todas las palabras que encierran aquellos libros leídos y que leo en mi constante devenir y hacer con ellos publicas mis ideas. Para demostrarme y demostrar al mundo que el hombre es lo que sueña hasta despertar. Cuantos recuerdos pasan a través de mí. Cuantas historias para contar y tan poco tiempo para transfórmalas en palabras y regalárselas al mundo. Escribo con palabras deshabitadas. “El tiempo que va pasando como la vida no vuelve más” decía una linda zamba argentina. Zamba de mi esperanza. Jovencita que junto a un cantero te encontré en aquella tarde calidad donde como hoy me encontraba escribiéndote o escribiéndome cálidas palabras para enamorarte en soledad. Para que nos enamoremos con los regalos que da la intimidad. ¿Cómo confesarte que me convertiste en Santo?. Te sueño día y noche esperando reencontrarte y reencontrarme. Lo curioso de esta existencia es que mi deseo arde en querer verte, pero mi corazón indómito y sediento que batallando violento esta con mi razón te extraña hasta las entrañas. Fuiste la arquitecta de mis sueños. Se que peco contra mi intimidad al hacer públicos mis sentimientos, pero este es el Mihai que llegara a la tumba. Un Mihai que se libere con la escritura y que ayude a otros a liberarse. Creo que dejare de escribir poesía por un rato para pasarme a las oraciones hilvanadas, que bien cantadas demuestran bien el sentir. ¿Porque no puedo dar con mi media naranja, será que cuesta tanto poder gritar a los vientos las verdades que el alma confiesa? Hoy no estoy en una pieza, estoy disfrutando de la arquitectura y desfrutando de tu belleza celestial. Magina hechicera de corazones vagabundos. Construiste con tus pasiones el sueño de mis emociones que a pesar de luchar con mi razón están en seria desventaja. Hoy mi viaje es desde un banco. Alguna vez me soñé escritor y cada tanto me gusta cumplir mis sueños. Así expreso tormentos y pasiones, sentires y olvidos, cariños perdidos o futuros conquistados. Te envié una carta a la facultad de arquitectura el día que partí hacia Bucarest, no sé si te habrá llegado, el contacto que arribaba justo al país se dirigía a tu misma ciudad. No sé si ya la habrás leído o si jamás te llego. Esas son las chispas de la vida. Desde este lado del mundo monologueo y sueño con tu esencia mientras muero en hipótesis sin fundamento. Hoy te regalo más palabras, aunque solo sean gritadas al aire. Tal vez un viento certero las empuje hasta tu oído y comprendas un poco mi sentir. Ahora me comprendo un poco más. Te comento que publique un libro de Poesía en una editorial de mi ciudad actual con el objetivo de poder obtener algún ingreso y porque no que la gente me conozca un poco mejor a través de mis palabras un recurso cada vez más lejano y olvidado para los tiempos que corren. También lo publique en Amazon, con el objetivo de poder hacerlo accesible a todo el mundo, bueno o al menos al mundo que me conoce o me quiere conocer. Este es el objetivo del blog y aunque no recibo ingreso por él y solo gastos ha ocasionado creo y tengo la esperanza de que mis aventuras y desventuras sirvan para inspirar a otros a encontrar su camino. Porque como dijo Machado caminante no hay camino, se hace camino al andar. Soy un repetidor constante de ideas, que en este mundo hay muchas y muy mal distribuidas. Te comento que también genere una radio para poder difundir contenido cultural. Para mi desgracia una serie de factores adversos se interpusieron y no logre mi acometido. Te comentare que principalmente son razones económicas. Seguiré caminando por esta bella ciudad y te escribiré en la próxima parada.

Tu arquitecto favorito.

Asi es la libertad de Enrique Uzal y Domingo Platerotti

Con mi razón o sin ella, apartando al que se oponga
he de seguir meta y ponga, sin ladearme de la huella.
Porque no me hace ni mella perderme en la soledad
hundirme en la inmensidad a paso lerdo, tranquilo…
Porque aún no se ha hecho el filo que corte mi libertad.

Cabalmente pienso y hago, sin darle cuenta a ninguno
mi libertad no es vacuno que se vende al mejor pago.
Ofrezca que no es amago y tomelo como quiera
mi libertad no es tranquera abierta al primer mandón.
Pa’ un libre no hay mas patrón que la madre y la bandera.

Pa’ mi no existe caudillo que doblegue mi conciencia
como señal de obediencia solo ante Dios me arrodillo.
Hombre que saca el cuchillo y ante el peligro lo arrolla
y a la libertad la apoya con su fé y en su derecho,
es que a mamau en un pecho de mujer sangre criolla.

Sangre cuyos cuajarones son medallas conquistadas
en mil gloriosas patriadas y en muchas revoluciones.
No se arrean a empujones mi ideal ni el sentimiento
sobra la hilacha de un tiento pa’ un desmadrau, para un guacho.
Aprende a ser libre el macho oyendo rugir al viento.

La libertad hay que llevarla, con honor, con honradez
es decir… con la altivez que uno supo conquistarla.
Al que no sepa cuidarla se la quitarán mañana
la libertad es soberana cuando un varón es de ley.
La libertad no es un buey que responde a una picana.

Ni es tampoco revencazo asestau a las costillas
ni bisagra en las rodillas ni doblez en el espinazo.
La libertad es trompetazo de victoria en la pelea
es banderín que flamea al tope de una tacuara.
Es un potro que dispára o un aguila que aletea.

Es también fecundo tajo en las criollas cementeras
gorro frigio en las manseras simbolizando al trabajo.
Es el puño de un badajo cacheteando a una campana
que va pregonando, ufana, que en esta tierra argentina,
la libertad no es propina, solo peleando se gana.

Es así la libertad, que es pregón en nuestro himno
escudo, estandarte, signo, de nuestra argentinidad.
Santa palabra, verdad, por los libres venerada
fogón cuya llamarada ningún despota apagó.
Herencia que nos legó, nuestro Santo de la Espada.

Universidad de La Plata

La plata UALP.jpg

Soy un hombre de letras de eso no cabe duda, o al menos es lo que pareciera a simple vista. Tengo la facilidad de poder expresarme a través de palabras al igual que los pájaros se expresan con su canto. A veces me siento frente al papel y no sale nada, otras veces tengo tanto para decir que no se por dónde empezar. Ciertas veces la tecla de borrar la pulso con demasiado frecuencia, y otras tantas escribo sin detenerme. Esas últimas veces son las que realmente cuenta, porque el ser se expresa siendo original, sin arrepentirse de lo que inmediatamente sale de él. Hoy recuerdo aventuras como si fueran sueños, y sueños como si fuesen aventuras. Mi moto queda por allá en Mar del Plata, allí se rompió cuando regrese a buscar mis pertenencias a un hotel. Pertenencias que había abandonado y que no sé porque aquella vez me decidí regresar a buscarlas. La realidad es que siempre pensé que hay que andar libre de equipaje por esta vida, total al fin de cuentas, vinimos a este mundo sin ninguna pertenencia y nos iremos de la misma manera. Bueno tal vez nos iremos con muchos objetos materiales, pero nos enterraran con un par de flores como mucho. El resto será para los que vengan atrás –den las gracias a la propiedad privada-, y muy probablemente será generador de disputas entre los familiares. Hay casos y casos esa es la realidad. Pero no es momento de pensar en la muerte, aun me queda mucho camino por recorrer. Hoy pienso en su belleza, cosa exótica que tiene Argentina, pues tras tanto camino, he comprobado que las más bellas mujeres –según yo discurro- son las argentinas. Sin ofender al resto de las mujeres del mundo. Hoy hablo de cánones de belleza, que son diferentes en cada cultura y en cada región del mundo. En lo particular, o sea, en lo que se refiere a mi persona, me atraen físicamente las argentinas, de todas formas, yo soy partidario de que no hay que juzgar a un libro por su tapa. Tarea más que difícil en los tiempos que corren, pero somos así, nos enamoramos del físico y luego conocemos a la persona, y si no, el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra. Su nombre es menester que calle, pero diré que es una futura arquitecta de La Plata, que se quedó con un pedazo de mi corazón, podría decir que alguna aurícula, y si tengo que ser más específico diría que la izquierda. Sin entrar en anatomía pura diría que atrofio mis coronarias, me conquisto con sus válvulas mitrales, me dejo circunflejo, algo diastólico. Cosas de la física, me gusta el interior de las mujeres también, a veces imagino su nervio vago inervando su precioso estómago, ese que deglutió unas preciosas hamburguesas, me enamoro con sus pronadores y  supinadores sirviendo en dosis mínimas pero abundantes ese manjar, que para delicia del paladar y gratificación de mis papilas gustativas, no tenían igual. Por ello les compartí mi arte, les toque la guitarra, un pequeño aporte de alguien que hace tiempo dejo de importarle el dinero. Además creo haberle dejado un poema o dos, pero eso en los tiempos que corren tampoco tiene mucha importancia. Un saludo a aquella preciosa mujer de la cual sigo profundamente encantado.