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Calle paraguay 002

De pronto me paré asustado. Acababa de ocurrírseme que si tenía carta de mi Rubia no podía ser jamás aquella que yo me recitaba, porque ésa era una invención mía. Y desde entonces procuré desviar mi pensamiento de las palabras que me habría gustado que me escribiera, temeroso de que esas frases, que eran cabalmente las más deseadas, las más queridas de todas, se vieran excluidas del campo de las realizaciones posibles, por haberlas enunciado yo. Y si, con verosímil coincidencia, esa carta que yo había compuesto hubiera sido la que mi Rubia me escribiera, al reconocer mi propia obra, no habría tenido la impresión de recibir una cosa que no salía de mí, real, nueva, una dicha exterior a mi espíritu, independiente de mi voluntad, don verdadero del amor.

Experiencias…

Acá tenemos a “me pongo la gorra con el ordenador”. La y él me bajaron del autobus. Si si, así como suena. Me bajaron en
Victoria. Aún no se como llegaré a ver a Chico Trujillo. Se que partí de casa sin todo lo necesario pero asi es la vida
cada viaje es único e irrepetible y de cada uno se aprende algo. Hablen ahora o callen para siempre. El sistema
nos enseña a ser sumisos. Claro esta que con un poco de astucia uno puede ser capaz de moverse por el mundo.
En mi caso les contare como funciona tal sistema y lo que he aprendido a lo largo de mis viajes en autobus y autoestop.
No es sencillo de organizar tanto conocimiento pero lo hare lo mejor posible. De eso se trata ser escritor de tu propia vida
de organizar las ideas, plasmarlas en palabras y arrojarlas al viento para que el mundo las reciba. Hoy viaje de Bilbao a
a Victoria sin pasaje. Como lo hice? se preguntaran… Pues no es difícil de entender. Mire al chofer y le dije que tenía
el billete comprado a traves de Internet. Descargue para eso una foto de Google de un ticket de alsa. A pesar de todo
como uno siempre sabe hecha la ley hecha la trampa. Le mostre el ticket al chofer, guarde el equipaje y viaje gratis.
Claro que no es tan sencillo. Requiere cierta templanza a al hora de encarar esas situcaiones. En Victoria me bajo el chofer
quien sabe por que enojo. Creo que no me comprendio. Tambien he viajado a dedo por españa, lo que implica que
uno se pone al costado de la carretera y espera qa que un auto lo recoga en el camino y lo lleve hasta la próxima
localidad. Es un tanto arriesgado el hecho de no tener miedo a lo que suceda pero en mis experiencias personales cada vez me gusta más.
Fui a ver a Chico Trujillo desde Medina de Pomar hasta Barcelona. Un viaje de unos cincuenta euros que realice en mucho menos tiempo porque me dispuse
a viajar haciendo dedo. Otra de las grandes mentiras utilizadas para llegar a un destino es decirle al chofer la verdad.
Aunque suene raro la verdad puede ser la mejor compañera de viaje. Ejemplo personal es el hecho que estando en Barcelona
no tenía dinero para volver a Medina de Pomar así que le conte al chofer la situación y de manera camuflada me llevo hasta destino.
No hay dia que no piense en mi Santa linda. No puedo evitarlo. Claro que esto nada tiene que ver con los viajes y la música.
Cuanto más feliz estaía mi alma si ella estuviera a mi lado. Pero el destino no quiso que así sea. Vivo en su recuerdo y ella en el mío.
Siempre dire que ella cambio mi existencia de una manera sin igual. Horas y horas escribiendole palabras vacias. LLenas de tristeza.
Pero siempre hay una ezperanza de volverla a ver y contarle todo lo que quedo pendiente. Es hora de seguir viaje. Quien sabe donde…

Ficciones del correo.

Se pasa la vida segundo a segundo.  Suena el timbre. Un nuevo cliente. Así tras día. Años tras año. El pelo poco a poco se empieza a poner blanco y se cae. Los años cargan con el peso de las grandes nostalgias. Las primeras vacaciones en familia, el primer hijo, todos son recuerdos que pasan entre cliente y cliente. Miro la pantalla fría día tras día, discuto con el cliente, le explico la situación, trato de que me entienda. Unos días estoy de buen humor, otros me dan ganas de mandar todo a la mierda e irme a juntar frutas a Valencia. Inmigrantes que vienen y van, paquetes cuyo contenido es mejor ni investigar, gente que pasa, va y viene y así consumo mis días. Las energías ya no son las mismas. Me levanto cada mañana, prendo la televisión, preparo mi café y lo acompaño con una o dos nueces. Pienso que una vez más tendré que planchar esa camisa horrible. Bueno ciertas veces me gusta mi trabajo. Estoy en un ambiente climatizado, con seguridad en la puerta. Lleno de oficinas y papeles. Gente linda que va y viene. Otras veces lo detesto tanto que quisiera tirar todo al quinto demonio. Somos los nuevos ñoquis del sistema. Sentados sin hacer mucho movimiento y trabajando pocas horas, cobrando de los impuestos del estado y encima a veces nos damos el lujo de ponernos la gorra con tal o cual persona. Ciertas veces porque no nos interesa en lo más mínimo su situación. Si es extranjero o no, si se le pude ayudar de alguna otra manera. Me gusta y con esto creo que también hablo por mis compañeros cuando digo que es un trabajo que lo puede hacer cualquier persona. Estamos presos detrás de un mostrador. Nada más para decir de nosotros somos las sanguijuelas del siglo XXI y estamos orgullosos de eso. Alguien se tiene que sentir superior en todo este juego.

Ficciones de Invierno

Mi vida se desperdicia segundo a segundo porque mi ser no se encuentra en el lugar que desea. Me gusta denominarlo una especie de efecto colateral al desplazamiento del sujeto. Es decir, ubicarse en un punto determinado del universo donde es retenido por voluntad ajena y del cual no se posee libertad para liberarse. Es un afecto que le oprime a uno el pecho, le cierra la garganta y le obnubila las ideas. En cierta manera es una forma de sentirse preso del ambiente, de esta realidad que se presenta ante nuestros ojos. Estoy tan preso de m mismo que la única libertad que poseo es la de escribir mis sentimientos y plasmarlos en palabras. Estoy en el hemisferio norte en pleno invierno. Después de haber vivido el invierno del hemisferio sur este es el segundo consecutivo. Mi piel dejo de tener ese color bronceado que caracteriza a los habitantes de las tierras tropicales y que es debido a la exposición continuada al sol. Poco a poco me convierto en un papel blanco y sospecho que con el tiempo dejare hasta de existir. Mi ser se transparentará poco a poco hasta permitir el paso de la luz a través de mi materia. Soy la nada en persona. Mi tiempo se escurre entre los dedos como un puñado de arena seca que se toma en una playa lejana al calor del verano. Grano a grano caigo, me pierdo en la gravedad y me desintegro en la multitud que se haya en el suelo. Soy la ira contenida en las venas. Grito con todas mis furias, pero por fuera estoy inmutable. Mi expresión denota indiferencia en su máxima expresión. Mi semblante no se modifica ante el entorno, perdió las energías para realizar cualquier movimiento. Estoy en un limbo existencialista donde nada llama mi atención. La muerte se me representa como un momento más de mi vida. Es el ocaso entre las sierras. La noche oscura en medio de la pampa, sin iluminación artificial podría compararse fácilmente a la nada que se asemeja a morir. Mi cuerpo ya no tiene vida. Habla mi mente y mis dedos reaccionan y convierten estas palabras en caracteres. El ser se expresa. Miro hacia arriba y descubro la luna, fiel compañera de horas sin sentido, donde ocupo el tiempo simplemente existiendo. He muerto definitivamente o podré resucitar. Me pregunto porque a mí. Soy la intriga acumulada hablando por el sujeto. Puede ser que la realidad se confunda con la ficción. Un libro puede recordarnos con mayor lucidez un momento de nuestra existencia mejor que lo haría nuestra propia conciencia. Acaso la escritura es la mejor representación de la realidad. Mil preguntas escapan constantemente hacia mi pasado esperando poder adentrarse en algún recuerdo olvidado y retrotraer al presente información olvidada. Tarea más que difícil. El presente se reconstruye segundo a segundo. Los hechos dejan de ser tal para convertirse en interpretaciones. Si uno rememora un momento de su existencia donde osaba en tomar decisiones con el corazón, como poder distinguir si era de esa manera o simplemente el significado se lo otorgo el tiempo y en aquel pasado se actuó sin premeditación. Soy el rehén de mis propias historias.

Ficciones II

Te amo hermosa mía, vos me conquistaste con tu poesía, pero tu hermana me conquisto con su belleza. ¿Cómo vivir con este sufrimiento? Si lo blanco es cada vez más negro y en el negro no te encuentro. Muerdo el anzuelo una vez más. Nado en mi mar de inconsistencias y la corriente me arrastra cada vez más lejos. Miro atónito detrás y apenas diviso las luces del puerto errante. Te pienso y no acierto a determinar en este laberinto del cual sigo preso, de este instinto que te añora, las añora, amando con todas sus fuerzas el pasado que me mantiene con vida. Soy recuerdo arrojado al viento, soy el sentimiento de quien no se quedó callado, soy el recuerdo del sueño soñado, la palabra mágica que no se disfraza, la casa de aquel treintaiuno donde mis sueños se juntaron en un solo punto. Locura de vida, razón de vuelta. Solo sé que mientras más te pienso más lejos te siento.

Universidad de La Plata

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Soy un hombre de letras de eso no cabe duda, o al menos es lo que pareciera a simple vista. Tengo la facilidad de poder expresarme a través de palabras al igual que los pájaros se expresan con su canto. A veces me siento frente al papel y no sale nada, otras veces tengo tanto para decir que no se por dónde empezar. Ciertas veces la tecla de borrar la pulso con demasiado frecuencia, y otras tantas escribo sin detenerme. Esas últimas veces son las que realmente cuenta, porque el ser se expresa siendo original, sin arrepentirse de lo que inmediatamente sale de él. Hoy recuerdo aventuras como si fueran sueños, y sueños como si fuesen aventuras. Mi moto queda por allá en Mar del Plata, allí se rompió cuando regrese a buscar mis pertenencias a un hotel. Pertenencias que había abandonado y que no sé porque aquella vez me decidí regresar a buscarlas. La realidad es que siempre pensé que hay que andar libre de equipaje por esta vida, total al fin de cuentas, vinimos a este mundo sin ninguna pertenencia y nos iremos de la misma manera. Bueno tal vez nos iremos con muchos objetos materiales, pero nos enterraran con un par de flores como mucho. El resto será para los que vengan atrás –den las gracias a la propiedad privada-, y muy probablemente será generador de disputas entre los familiares. Hay casos y casos esa es la realidad. Pero no es momento de pensar en la muerte, aun me queda mucho camino por recorrer. Hoy pienso en su belleza, cosa exótica que tiene Argentina, pues tras tanto camino, he comprobado que las más bellas mujeres –según yo discurro- son las argentinas. Sin ofender al resto de las mujeres del mundo. Hoy hablo de cánones de belleza, que son diferentes en cada cultura y en cada región del mundo. En lo particular, o sea, en lo que se refiere a mi persona, me atraen físicamente las argentinas, de todas formas, yo soy partidario de que no hay que juzgar a un libro por su tapa. Tarea más que difícil en los tiempos que corren, pero somos así, nos enamoramos del físico y luego conocemos a la persona, y si no, el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra. Su nombre es menester que calle, pero diré que es una futura arquitecta de La Plata, que se quedó con un pedazo de mi corazón, podría decir que alguna aurícula, y si tengo que ser más específico diría que la izquierda. Sin entrar en anatomía pura diría que atrofio mis coronarias, me conquisto con sus válvulas mitrales, me dejo circunflejo, algo diastólico. Cosas de la física, me gusta el interior de las mujeres también, a veces imagino su nervio vago inervando su precioso estómago, ese que deglutió unas preciosas hamburguesas, me enamoro con sus pronadores y  supinadores sirviendo en dosis mínimas pero abundantes ese manjar, que para delicia del paladar y gratificación de mis papilas gustativas, no tenían igual. Por ello les compartí mi arte, les toque la guitarra, un pequeño aporte de alguien que hace tiempo dejo de importarle el dinero. Además creo haberle dejado un poema o dos, pero eso en los tiempos que corren tampoco tiene mucha importancia. Un saludo a aquella preciosa mujer de la cual sigo profundamente encantado.