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De mi viaje por Francia

Largo recorrido hermano mío. Desde que descubrí que soy escritor de mi propia existencia las cosas se alinean para que todo salga de la mejor manera posible. Un escritor en los tiempos que corren quien se lo hubiera creído. Acá estoy en Francia viajando solo porque aquel amor no me quiso acompañar. Tan difícil es encontrar a alguien que quiera tener el mismo porvenir que uno. O será que aún no he dado con mi media naranja. Los pies me queman de tanto caminar. Cambio mis zapatillas por mis ojotas y viceversa un par de veces al día. Escribo, leo, toco la guitarra, si tengo plata me doy algún lujo como puede ser una Coca-Cola. Por lo demás mi vida es bastante simple. Ahora estoy siguiendo a la banda de mis amores. Chico Trujillo, música chileno colombiana que me alegra el alma en estos momentos de depresión continua. Trate de tocar en el subte en Marsella. Recaude dos euros en cinco minutos. Haciendo cálculos creo que no está nada mal. Al día siguiente pedí agua caliente en el bar de la estación de trenes de Marsella y compré un Croissant. De Marsella a Lyon donde tuve una curiosa, pero interesante charla con una chica que creo que no comprendió que es lo que andaba buscando. O yo no acerté con sus deseos. Hoy tengo ganas de dormir en hotel. No sé si llegare a tiempo para recargar energías e ir a tocar al subte. Tengo más hambre que piojo de peluca y más sed que un camello en medio del desierto. Veré si al explicar acierto a contar lo que me sucede.

Largo recorrido hermano mío. Desde que descubrí que soy escritor de mi propia existencia las cosas se alinean para que todo salga de la mejor manera posible. Un escritor en los tiempos que corren quien se lo hubiera creído. Acá estoy en Francia viajando solo porque aquel amor no me quiso acompañar. Tan difícil es encontrar a alguien que quiera tener el mismo porvenir que uno. O será que aún no he dado con mi media naranja. Los pies me queman de tanto caminar. Cambio mis zapatillas por mis ojotas y viceversa un par de veces al día. Escribo, leo, toco la guitarra, si tengo plata me doy algún lujo como puede ser una Coca-Cola. Por lo demás mi vida es bastante simple. Ahora estoy siguiendo a la banda de mis amores. Chico Trujillo, música chileno colombiana que me alegra el alma en estos momentos de depresión continua. Trate de tocar en el subte en Marsella. Recaude dos euros en cinco minutos. Haciendo cálculos creo que no está nada mal. Al día siguiente pedí agua caliente en el bar de la estación de trenes de Marsella y compré un Croissant. De Marsella a Lyon donde tuve una curiosa, pero interesante charla con una chica que creo que no comprendió que es lo que andaba buscando. O yo no acerté con sus deseos. Hoy tengo ganas de dormir en hotel. No sé si llegare a tiempo para recargar energías e ir a tocar al subte. Tengo más hambre que piojo de peluca y más sed que un camello en medio del desierto. Veré si al explicar acierto a contar lo que me sucede.

 

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Ficciones de Invierno

Mi vida se desperdicia segundo a segundo porque mi ser no se encuentra en el lugar que desea. Me gusta denominarlo una especie de efecto colateral al desplazamiento del sujeto. Es decir, ubicarse en un punto determinado del universo donde es retenido por voluntad ajena y del cual no se posee libertad para liberarse. Es un afecto que le oprime a uno el pecho, le cierra la garganta y le obnubila las ideas. En cierta manera es una forma de sentirse preso del ambiente, de esta realidad que se presenta ante nuestros ojos. Estoy tan preso de m mismo que la única libertad que poseo es la de escribir mis sentimientos y plasmarlos en palabras. Estoy en el hemisferio norte en pleno invierno. Después de haber vivido el invierno del hemisferio sur este es el segundo consecutivo. Mi piel dejo de tener ese color bronceado que caracteriza a los habitantes de las tierras tropicales y que es debido a la exposición continuada al sol. Poco a poco me convierto en un papel blanco y sospecho que con el tiempo dejare hasta de existir. Mi ser se transparentará poco a poco hasta permitir el paso de la luz a través de mi materia. Soy la nada en persona. Mi tiempo se escurre entre los dedos como un puñado de arena seca que se toma en una playa lejana al calor del verano. Grano a grano caigo, me pierdo en la gravedad y me desintegro en la multitud que se haya en el suelo. Soy la ira contenida en las venas. Grito con todas mis furias, pero por fuera estoy inmutable. Mi expresión denota indiferencia en su máxima expresión. Mi semblante no se modifica ante el entorno, perdió las energías para realizar cualquier movimiento. Estoy en un limbo existencialista donde nada llama mi atención. La muerte se me representa como un momento más de mi vida. Es el ocaso entre las sierras. La noche oscura en medio de la pampa, sin iluminación artificial podría compararse fácilmente a la nada que se asemeja a morir. Mi cuerpo ya no tiene vida. Habla mi mente y mis dedos reaccionan y convierten estas palabras en caracteres. El ser se expresa. Miro hacia arriba y descubro la luna, fiel compañera de horas sin sentido, donde ocupo el tiempo simplemente existiendo. He muerto definitivamente o podré resucitar. Me pregunto porque a mí. Soy la intriga acumulada hablando por el sujeto. Puede ser que la realidad se confunda con la ficción. Un libro puede recordarnos con mayor lucidez un momento de nuestra existencia mejor que lo haría nuestra propia conciencia. Acaso la escritura es la mejor representación de la realidad. Mil preguntas escapan constantemente hacia mi pasado esperando poder adentrarse en algún recuerdo olvidado y retrotraer al presente información olvidada. Tarea más que difícil. El presente se reconstruye segundo a segundo. Los hechos dejan de ser tal para convertirse en interpretaciones. Si uno rememora un momento de su existencia donde osaba en tomar decisiones con el corazón, como poder distinguir si era de esa manera o simplemente el significado se lo otorgo el tiempo y en aquel pasado se actuó sin premeditación. Soy el rehén de mis propias historias.

La union de Jovenes Comunistas…

Afiliate al Partido Comunista de Medina de Pomar.

Acá el discurso completo a los Jovenes comunistas…

CONTACTO: mihai_doc@hotmail.com

¿Que paso acá?

Vengar con la palabra es una de las cosas que más me gustan en la vida. Para empezar porque cuando uno quiere cumplir sus sueños tiene que derribar alguna que otra barrera. Esta vez estoy en la Gare de Lion en Paris. Lamentablemente no tenía dinero para el taxi por lo que el taxista se enojó y después de algún que otro empujón le tuve que dar mis Parrot Sik en parte de pago. La culpa fue mía. Nunca hay que dormirse en el tren. Porque cualquiera te hace una cama como se diría en Argentina. Sigo pensando en aquella hermosa chica que me encontré al subir al tren en Bordeux y que volví a ver al bajar del mismo en Paris. Reconozco que al bajar no sabía ni donde estaba. Entre la preocupación de viajar sin billete y las ganas de llegar a no sé dónde se me olvido que viajaba a 320 con el tren de alta velocidad de SNCF que aún no determine si es una empresa estatal o privada. Ame a esa chica. Ame su caminar, su viajar, y su manera de…bueno a decir verdad no sé qué me gustó tanto, una linda rubia con unos ojos preciosos que me tiro onda como se diría en Argentina. Fue instantáneo. ¿Pero qué paso ahí? ¿Cómo fue que conectamos? Para empezar, yo esperaba el tren en Bordeux y ella se dirigía en sentido contrario. Me detuve. La mire. Me miro. Me di media vuelta y la seguí. La adelante por la derecha y me subí al TGV sin Billete de tren. Quede flechado en Paris. Me enamoré de esa viajera con la cual me sentí tan identificado. Ame a esa muchacha y pase todo el día caminando por Paris en busca de ese andar y esa mirada. Pero lamentablemente no pude dar con ella. Cada lugar estaba apagado sin su presencia. Espero que esta vez la reencuentre así puedo dejar de vivir en mi pasado. Basta de recordar los amores de otras tierras. Le comenté que iría a Marsella a ver a Chico Trujillo y ella me dijo que iría al Norte. ¿Que será del devenir inmediato? ¿Abra posibilidad de que sea cierto? ¿Que nos reencuentre la música? Al bajar en Paris la seguí. Me vio de reojo. Se tocó la nariz señal de que quería que le mienta. Que encuentre una excusa para hablarle. La seguí como nunca lo hago. Mi ego crece y crece hace tiempo y es raro que haga eso. Bajo al subte. Baje tras ella. Le mentí. Le pregunte que donde estábamos. O mejor dicho le dije la verdad. No sabía dónde me encontraba y a decir verdad a este ritmo tampoco lo determine mucho. ¿Fue amor o son cosas mías? ¿La volveré a encontrar?

Escribo porque siento y siento lo que escribo. Le hable me dijo que se iba a tomar el subte. La mire la invite a tomar unos mates. Pero para mí desgracia no tenía agua caliente. De todas formas, no comprendió creo que significaba eso de los mates. Aun no se ni su nombre. Pero nos rozamos los codos. De alguna manera conectamos nuestras pieles con un leve rose. Suficiente para que quede grabado en la memoria. ¿Oh rubia preciosa te encontrare en Marsella a pesar de no tener ni cómo ir? O te tendré que esperar mendigando en Paris. Algunas gotas de tu amor me vendrían bastante bien después de tanto y tanto esperar y viajar a la deriva y sin timón.

Quizás el destino nos de alguna respuesta, al menos de este lado de la pantalla que es desde donde te pienso.