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Esperanza

Si alguien la vio díganle que la extraño
que su recuerdo viviente hace daño
que entre noche y noche añoro y me pierdo
que entre paso y paso sufro y muero

Las distancias minan y matan
me matan las minas de este espacio
soy la hoja que arrebata el vendaval
soy el dolor del que actuó mal

Circunstancias ajenas entre lágrimas de cristal
caen, se rompen crujen y desaparecen
en cada paso está el ocaso de la distancia
en cada suspiro el cuerpo perece

Díganle que aun recuerdo sus palabras
que aquel en aquel tiempo brillaba el alma
el sol iluminaba la conciencia clara
y había Esperanza, la había

Fragmento del libro ¿Que harías por amor?

…Era el cumpleaños del abuelo de las hermanas y él era el invitado que desentonaba en aquella ceremonia. Quizás el hecho de ser amigo del nieto y de encontrarse sin familiares en aquel país lejano haya logrado cierta compasión por parte de aquella familia y ese haya sido el motivo por el cual formaba parte de aquella fiesta familiar. Una noche cálida de verano que lo encontraba haciendo el asado junto a su amigo, hacer es una manera dulce de decir que simplemente estaba allí con su amigo hablando de diversos temas como lo hacían siempre. Porque la realidad es que en aquella amistad tenían lugar las mejores conversaciones, desde los asuntos políticos actuales, libros que se habían leído o se encontraban leyendo, películas, deportes, música, cualquier tema era buen tema dentro de aquella amistad y se desarrollaba con la más natural comodidad y fluidez. Contrariamente a lo que indica el famoso dicho, a buen entendedor pocas palabras, en aquella amistad había entendimiento y había palabras. El asunto es que lejos de sentirse como sapo de otro pozo el invitado disfrutaba de aquella compañía, se sentía como en casa. Para él, que se encontraba distante de su núcleo familiar sanguíneo aquello significaba un ambiente familiar ameno del cual poder aprender usos y costumbres y porque no socializar. Aunque como aventurero que fue y que sigue siendo, siempre creyó que el hombre no debía estar determinado a una existencia sumamente sedentaria, sino que tenía que hacer y deshacer a su gusto, desplazarse por el mundo con la misma naturalidad con la que uno va a hacer los mandados o al médico. Por aquel motivo, en el cual depositaba toda su convicción, había emigrado a su temprana edad de Europa buscando culturas más cálidas. Mal no le iba. Se encontraba de celebración en celebración, siempre rodeado de buenas amistades, de gente alegre, sociable, feliz, exactamente como él. En aquel momento junto a su amigo ayudándole en las pequeñas labores en las cuales podía tomar parte, como lo eran poner un leño al fuego, acomodar la parrilla o simplemente preparar el siguiente trago para que él y su amigo entre charla y charla al calor del fuego no se deshidrataran. Era el primer cumpleaños del abuelo postizo que presenciaba y sentía curiosidad por conocer a los restantes familiares que, a decir verdad, salían uno a uno hacia el patio trasero donde se encontraba la parrilla y la pileta. Poco a poco fue saludando a los familiares que iban llegando y en breves presentaciones y entre diálogos típicos que son generados para romper el hielo, fue conociendo a los integrantes de la familia. Aquella vez algo distinto ocurrió. Tras terminar de cocinar el asado y disponerlo en bandejas para servirlo a la familia debía tomar lugar en la mesa que estaba dispuesta en forma de herradura. El invitado entro junto a su amigo y comprobó una curiosa situación que le provoco un leve ataque de pánico. Observo que cada familiar había tomado su lugar en aquella mesa, y que solo restaban dos lugares para ocupar, el de él y el de su amigo. Miro a su amigo y este le dijo, con total naturalidad, que se sentara dónde quisiera. Todos esperarían que en una reunión familiar donde el invitado no conoce a toda la familia, este en todo momento apadrinado por el compañero, en este caso algo curioso había pasado. Los dos lugares disponibles para sentarse se encontraban delante de ambas jóvenes. Creo que no les introduje en esta historia aquellas dos hermanas. Me tomare el tiempo necesario para aclarar un par de asuntos pendientes. Este invitado no resulto simplemente eso, sino que como suele suceder en tantas y tantas historias de amigos y hermanas, este invitado se había enamorado de una de ellas, la menor. Por vergüenza o por miedo al que dirán de su mejor amigo, evito tomar cartas en el asunto, hasta que un día no aguanto mas y la invito a salir a través de Internet. Obviamente la respuesta fue negativa, quedando nuestro personaje herido ante tal situación, por ver como aquel amor se evaporaba en puras fantasías. Nuestro personaje comprendió prontamente que se trataba de un amor platónico decidió no insistir en el asunto. Pronto comprendió que, a pesar de todo, aquella joven bella no formaba parte de los planes iniciales y se aseguró de que su conciencia no pensara más en ella y se centraría tan solo en aquella amistad tan enriquecedora y gratificante. El tiempo fue pasando y aquel joven tuvo sus noviazgos con lo cual aquella historia con la hermana de su mejor amigo quedo tan solo en un gracioso recuerdo objeto eso sí, de constantes cargadas por parte de amigos y conocidos. Cierto día, como es lógico que ocurra en casa de los amigos, poco a poco fue conociendo a la otra hermana, la mayor. Está claro que con visitas esporádicas y con la timidez que representan aquellos encuentros, no podía conocer en profundidad a la otra hermana, pero si sus gustos y costumbres. Fue así que el joven poco a poco se fue interesando en los gustos particulares de la otra joven y bella muchacha. Claro que esta vez no tropezaría de nuevo con la misma piedra y evitaría caer en invitaciones que son factibles de rechazar, como lo son las invitaciones a través de Internet. A pesar de ello aquel joven se animó a invitarla a salir logrando así un nuevo rechazo, parece ser que es verdad que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Una vez más este joven osado era rechazado por la hermana de su mejor amigo. No una, sino dos veces. A pesar de toda la amistad perduraba, y en aquella noche en la que se encontraba frente a una encrucijada. Las sillas no estaban dispuestas de manera azarosa, sino que cada una de ellas se encontraba frente a una de las jóvenes, obligando así al invitado a que obtura por uno de los lugares. Cada lugar a ocupar se encontraba en un extremo de aquella mesa con forma de herradura. Como si la suerte lo pusiera a prueba. Pensó un instante y con la rapidez natural de un mago escapista logro resolver aquella situación más que complicada. Tomo la silla de uno de los lugares, y la coloco junto a la otra. Demostrando así que se encontraba allí por la amistad con su amigo, y dejando de lado aquellos pequeños deslices del pasado.

 

No publicar falta editar.

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El castillo de mi Doncella.

Amor de contramano…

Aquí sigo pensándote en cada canción
en cada momento en cada silaba
me enamore de tu poesía
de tu belleza angelical,
pero más te comprendí
cuando leí nuestra historia en papel
cuando descubrí lo que había significado ese cambio de vida
ese treinta y uno que golpee a tu puerta y tu familia me recibió
ese año nuevo vida nueva me encontraba con el corazón herido
y tú lo sabias, de hecho el cielo lloraba por los dos
hoy maldigo a mi corazón Doncella.
ya no sé qué pensar
Pero ¿recuerdas aquellos primeros poemas?
Te dije que si no era junto a ti partiría al exilio solo con mi soledad.
y aquí estoy. Abandonado a la suerte de pensarte y no verte.
Escribiendo versos que no tienen fin, porque tú no estás aquí.
Ya nada se de tu existencia, ni una señal me has dado.
Tal vez este sea el castigo por no haberme atrevido en el momento exacto
o tal vez el destino nos tiene reservado algo mucho más fantástico
¿Alguna señal podrá salvarme del tormento de mi alma?
Espero que cuando te enteres de que todo lo escrito va por ti puedas entenderme un poco más.
Ahora solo la música está en mi corazón.
¿Cuantos sueños se nos están escapando por no encontrarnos?
¿Cuantos viajes? ¿cuantas charlas culturales? ¿cuantas tardes de sol, de mate, de pileta, noches de asado y de familia? Dime que no lo piensas.
Pero acá sigo monologueando entre unos y ceros.
o entre la pluma y mi papel.
Torturándome con dos inviernos consecutivos.
Sin ningún amigo.
Absolutamente solo
como están los que se muerte, los que sufren y los que quieren,
así estoy por tu impiedad.

Sin duda pasa el tiempo y no te encuentro.

Borrador [1]

Y ustedes ¿por que leen lo que escribo? yo ya conté porque escribo, porque me quede atrapado dentro de mi cuerpo. Soy todo alma y esta es mi pena por jugar con los sentimientos de aquella Doncella. Hoy pago mi castigo. Pero ustedes ¿porque les interesa la vida de este humilde escritor? Al fin y al cabo son uno mas. Bueno con una historia bastante particular pero uno más entre todos ustedes. Siempre que termino un libro me siento un poco mayor que cuando lo inicie. Es como si le leído ya formara parte de mis recuerdos, como si viviera otra vida más ademas de la mía. O no es eso lo que se debería sentir cuando se termina de leer algo. También estoy estudiando para mi ingreso a la universidad y adivinen que, tengo matemáticas. Esas relaciones y esos principios que nunca cambian. Gráficas y rectas, ecuaciones, limites, derivadas, integrales, ¿donde están en la realidad que no las veo? comprendo su importancia y veo que a diferencia de estas palabras que mañana pueden no significar nada para mi, que digo mañana, incluso en el preciso instante en que son escritas ya forman parte de mi pasado. Esas matemáticas son inmutables, imperecederas, son tan perfectas que dan miedo. En otros tiempos dominaba a la perfección las derivadas e integrales, hoy me doy cuenta que mi memoria me fallo, ya no recuerdo a la perfección los procedimientos para la resolución de problemas. Y eso demuestra que no somos dos veces las mismas personas, de eso estoy seguro. No soy el Mihai de ayer y no estoy seguro de que mañana este ser que escribe piense de la misma manera. Así que corregiré las faltas de este post, lo publicare como tantos otros post que comparto y me olvidare que lo escribí. Dicho y hecho….

PD: termine de leer “La Nausea” de Jean Paul Sartre.

Se de ti…

Se que estas por ahí, leyendo cada entrada. Lo que no se y no puedo comprender es porque no quieres dar la cara. Sigo teniendo muchas ganas de decirte lo que creo.
Seguiré escribiendo y expresándome aquí en la distancia. Esperando que un día golpees esa puerta, como alguna vez me anime a hacerlo yo.

Esa mentira que representa mudar los paisajes cuando la pena es siempre la misma

 

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Esa mentira que representa mudar los paisajes cuando la pena es siempre la misma. El entorno puede variar interminablemente, pero es dentro nuestro dónde encontramos la verdadera esencia del ser. No me vengan con cuentos del mas allá, promesas de un futuro mejor. La gente vive esta existencia, en este tiempo vital. Lo que pase tras la muerte es igual de incierto para unos como para otros. ¿Porque permitir que haya gente explotada por otra gente? ¿Cuáles son los valores que nos llevan a ansiar siempre más?, a no conformarnos con lo que tenemos. De donde nace ese deseo irrefrenable por poseer objetos materiales. Ojalá mi espíritu fuera tan sencillo que se quedara satisfecho con cosas. Pero no es así, solo el arte puede otorgar cierto alivio a esta alma en pena. Este ser que sufre su existencia, que se dio cuenta que la vida es una, que todos iremos al mismo lugar, y que hagas lo que hagas el pasado es pasado, y no podrás recuperarlo. A veces amo mi soledad, y otras veces, mientras doy vueltas en la cama la detesto hasta el infinito. No poder conciliar el sueño ciertas veces puede ser la peor tortura. Las palabras que no dijimos, el coraje que no tuvimos, la perseverancia que se nos escapa en los momentos claves de la vida. Soy un escritor mediocre, de versos pobres, de relatos cortos y sin sentido, soy un mero reproductor de la cultura. Mezclo todo aquello que me hace ser quien soy y lo devuelvo a mi manera, digerido por mis experiencias, por mi sufrimiento y mis alegrías. Mientas tanto sigo existiendo sin encontrarle un porque a mis acciones, sin saber el porqué de todo lo que me pasa. No soporto la rutina, me lastima por dentro, me mata. El ser siente que perece cada vez que detecta patrones de conducta mecanizados, automáticos, inconscientes. Si esta fuera tu única existencia, ¿estarías contento con todo lo que estás haciendo? ¿O harías muchas otras cosas? ¿Cuáles son los límites de tu voluntad? O, mejor dicho, ¿prefieres un colchón cómodo a cumplir tus sueños? ¿Te aterra lo desconocido? ¿Te satisface más vender tu libertad a cambio de tolerar todos los tormentos de tu alma? Ser y tiempo, tiempo para el ser. Y mi doncella que aún no aparece.

La familia y el amor…

¿Qué es el amor?

¿Perseguir un amor o quedarme con el presente?

La historia parece repetirseme, pero algo aprendi en cinco años lejos de mi familia, a veces al amor hay que esperarlo, por más que uno cruce un oceano para llegar a él, si es amor se concretara, en esta vida o en la otra. Así parece que otra vez en mi vida el destino juega conmigo a las cartas. Pero esta vez no cruzare de nuevo ese oceano, esta vez esperare de este lado del charco, con la paciencia de un artesano, recompondre mi alma herida, junto a los míos, en la vieja Europa, de la mano de la cultura. Ya golpee tu puerta, ya comprendi el mensaje. Te esperare Doncella, si así lo deseas, pero de este lado del charco. Te enviare tan solo una carta, como diría mi amigo Daniel Toro y te dare mi tiempo existencial para que me pienses o para que me olvides…

Aquí la letra de Daniel…

Una carta. mi amor solo una carta
que me cuente detalles de tu vida
la gente que conoces, los sueños que te habitan, y me recuerde el llanto de nuestra despedida.

Una carta, que diga que me extrañas
más allá de todos los sentidos
y que a pesar del tiempo que para todos pasa
no hay tiempo entre nosotros, ni olvido ni distancia

Escríbeme, con tinta de violetas
en un papel de amor
olor a ausencia
Escríbeme, poniendo en cada trazo
la fiebre de tu pulso
que se me vuelve abrazo
y es un abrazo tuyo
Una carta, mi amor solo una carta
que me empañe los ojos de alegría
Una carta que diga que me extrañas, que me quieres y que sigues siendo mía, solo mía, siempre mía
Una carta, mi amor.
Escríbeme, con tinta de violetas
en un papel de amor
olor a ausencia
Escríbeme, poniendo en cada trazo
la fiebre de tu pulso
que se me vuelve abrazo
y es un abrazo tuyo
Una carta, mi amor solo una carta
que me empañe los ojos de alegría
Una carta que diga que me extrañas, que me quieres y que sigues siendo mía, solo mía, siempre mía.
Una carta, mi amor.