Archivo de la etiqueta: Carmen de Areco

Cielo estrellado

La carretera se encontraba en total oscuridad. Salvo por la luz que emanaba de su motocicleta. Decidió que aquel era un excelente lugar para detenerse a descansar y apaciguar así la fatiga acumulada del viaje. El cielo por su parte estaba minado de estrellas y se podía apreciar el polvo que se suele ver en las noches sin lunas y sin contaminación lumínica. Así fue que freno para contemplar la noche y disfrutar de un cigarro. Aminoro la marcha y se detuvo en la entrada a una estancia donde estaría a salvo de los peligros del tráfico. Estaciono su moto y se sentó cómodamente sobre ella. El clima era cálido, típico de aquellas latitudes donde uno puede estar en manga corta en plena noche y aun así no sentir frio. Armo pacientemente su cigarro lo encendió y se quedó contemplando el firmamento. Entre aquellos árboles frondosos podía distinguir las distintas constelaciones que a pesar de no saber su nombre le producían un cierto regocijo del alma difícilmente expresable con palabras. Pensó para sí que cuanta gente se privaría de aquellos pequeños placeres que regala la noche y que no pueden ser comprados en ningún escaparate. Cada tanto algún coche pasaba por allí interrumpiendo con aquellas luces que encandilan su meditación nocturna. Al terminar su cigarro, abrió la mochila y busco el estuche que contenía la armónica. Quería agregarle a aquella velada el toque único que ofrece la música cuando está acompañada del más profundo silencio y le da más anhelada soledad. Las notas fluían con una armonía celestial, elevándose una a una en una constante cadena espiral que se dirigía hacia el cielo brillante. La noche estaba desvelada. Comprendió en aquel momento que su esencia, su materia y su efímera existencia estaban compuestas de la misma sustancia que brillaba allí a lo lejos. También pudo comprender que no todo lo que se observa está determinado a ser real y pensó que aquellas estrellas podían encontrarse muertas hacer millones de años y que era una efímera ilusión aquella luz que recibía. Todo ello fluía en su cabeza mientras su boca aspiraba y resoplaba armoniosas melodías. Se encontraba en medio de la noche meditando y pensando que tal vez la vida le regalara un nuevo amanecer.

Amor de contramano…

Aquí sigo pensándote en cada canción
en cada momento en cada silaba
me enamore de tu poesía
de tu belleza angelical,
pero más te comprendí
cuando leí nuestra historia en papel
cuando descubrí lo que había significado ese cambio de vida
ese treinta y uno que golpee a tu puerta y tu familia me recibió
ese año nuevo vida nueva me encontraba con el corazón herido
y tú lo sabias, de hecho el cielo lloraba por los dos
hoy maldigo a mi corazón Doncella.
ya no sé qué pensar
Pero ¿recuerdas aquellos primeros poemas?
Te dije que si no era junto a ti partiría al exilio solo con mi soledad.
y aquí estoy. Abandonado a la suerte de pensarte y no verte.
Escribiendo versos que no tienen fin, porque tú no estás aquí.
Ya nada se de tu existencia, ni una señal me has dado.
Tal vez este sea el castigo por no haberme atrevido en el momento exacto
o tal vez el destino nos tiene reservado algo mucho más fantástico
¿Alguna señal podrá salvarme del tormento de mi alma?
Espero que cuando te enteres de que todo lo escrito va por ti puedas entenderme un poco más.
Ahora solo la música está en mi corazón.
¿Cuantos sueños se nos están escapando por no encontrarnos?
¿Cuantos viajes? ¿cuantas charlas culturales? ¿cuantas tardes de sol, de mate, de pileta, noches de asado y de familia? Dime que no lo piensas.
Pero acá sigo monologueando entre unos y ceros.
o entre la pluma y mi papel.
Torturándome con dos inviernos consecutivos.
Sin ningún amigo.
Absolutamente solo
como están los que se muerte, los que sufren y los que quieren,
así estoy por tu impiedad.

Sin duda pasa el tiempo y no te encuentro.

Solo un montón de palabras…

Hoy, hace un año, mi vida daba un giro tan grande que me resulta casi imposible organizar las palabras para describir todo lo sucedido. El amor que de alguna manera me tenía atado a su existencia fue remplazado por uno nuevo que, para curiosidad de los lectores volvía a ser bastante parecido al anterior. ¿A qué me refiero? Al amor platónico que uno siente por la hermana de su mejor amigo. Esa historia que me tenía atrapado desde mi temprana adolescencia cuando me vi obligado a abandonar mi país para poder conocer a mi familia, y llevando conmigo mis recuerdos en una valija y mi amor platónico que me acompañaba hasta el aeropuerto en una foto. Ese treinta y ese treintaiuno del año pasado marcaron un antes y un después en mi vida y casi sin saberlo y sin pensarlo me convertí en un ser que persigue sus sueños. Porque muchos podrán decir que no respeto nada, que soy un malagradecido por no apreciar lo que tal o cual hizo por mi vida en algún momento de mi existencia, pero cuando se trata de amores todo está permitido excepto no seguir al corazón. Y esta es mi historia. La historia de un joven que por segunda vez ve ante sus ojos la existencia de un amor platónico, y la posibilidad de volver el tiempo atrás. Esta vez de nuevo mi mejor amigo, de nuevo su hermana, de nuevo su familia, de nuevo la misma pasión por el deporte, por las aventuras, los viajes, la política, la música y sobre todo la cultura. Me anime al cambio de familia, no está de más contar que mi familia vivía o vive en Europa y que yo emigre por mi cuenta a Argentina cuando tenia veinte años buscando reencontrarme con un amor, que para mí desdicha, había corrido tras el dinero y no creyó en esa pureza del amor, que a día de hoy, creo que solo está reservada a las almas más puras. Y así fue, yo jure volver a mis veinte años a la tierra que me vio crecer, a reencontrarme con mis recuerdos, con mi pasado y con mis sueños que esperaban ser cumplidos. Volví a Argentina pero el horizonte ya no era el mismo, ya no existía ese amor del cual había quedado atrapado en el recuerdo durante unos cinco años largos de exilio. Cinco años en los que mantuve el celibato más puro que mi existencia haya jamás podido conocer. Soñándola en las noches frías rumanas, en las cálidas tardes de verano españolas, en mis mejores días y en los días de mayor depresión en los cuales ni siquiera el arte podía llenar ese vacío que había quedado en mi interior al ser desarraigado de aquellas tierras y de aquel amor. Hace un año, más precisamente el treintaiuno de diciembre, el mismo día que ese amor frustrado cumplía años, yo me animaba a jugar la carta mejor guardada. Mi nuevo mejor amigo me invito a pasar año nuevo en su casa con su familia  y yo acepte. Acepte sin preguntas. Acepte sin prejuicios. Acepte sin más premisas que la de existir. Abandone a una familia, que aunque aprecio mucho, debo reconocer que forma parte de mi pasado, y que a pesar de que se haya enojado conmigo, la vida se compone de etapas, y creo que era más que necesario cerrar aquella. Me la jugué, como se dice en Argentina, y un treintaiuno lejos de mi familia, en la otra punta del mundo, junto a una familia que poco sabia de mí, pase las fiestas. Pase de un año a otro, de una vida a otra, cambiando de amores, cambiando de sueños, cambiando de objetivos, pero teniendo una sola certeza, el corazón siempre manda, en cada decisión, y en cada pulso esta la respuesta a los problemas que surgen en nuestro día a día. Yo estaba solo en el mundo, pero la igual que ahora, estaba donde quería estar. Solo había un pequeño problema en toda esta historia de amores y desamores, y es que ese treintaiuno me enamore de la otra hermana de mi mejor amigo. Pero esa es otra historia que contare cuando así lo sienta.

Si les puedo dar un consejo de alguien que sufrió mucho, si están enamorados de la hermana de su mejor amigo, o de cualquier otro ser, confiésenlo. Cara a cara, busquen el método, déjense llevar por los sentimientos, no vaya a ser cosa que como a mí la historia se les repita y terminen solos a miles de kilómetros de ella y lamentándose por todo lo que pudieron haber sido y no fueron. Los amores se declaran o los llevamos con nosotros hasta el corral de los quietos.

[Año nuevo, vida nueva I]

10210671266272446

Hola me llamo Mario, y este día tan especial para todos ustedes voy a pasarlo por aquí si me dan su permiso. Se que puede sonar un poco raro pero así soy yo. Disculpen voy a prepararme un Gancia. ¿Cómo? ¿Si quiero ayudar en la parrilla?, pués claro con mucho gusto. ¿Cómo decías que te llamabas? Disculpa es que no te oí bien. Cuidado con las béstias que aún no le han puesto las inyecciones para que duerman plácidamente esta noche. ¿Llueve o me parece a mi?. Ultimo día del año, mañana dejo de fumar, bueno tal vez no. En definitiva tampoco quería hacerlo. Que lindan estas hoy. Que linda están hoy. Maldito destino ¿Porque juegas así conmigo?. Bueno me alejare para no herir a nadie. Aún así ambas son muy bellas. Un día más en nuestras vidas, ¿O no?. Al menos quedará en la memoria de todos. Un intruso en la cena de fin de año. Disculpen voy a servirme otro poco de vino. Vamos, vamos que en un rato brindamos. Damos. Todos preparen las copas. Casi me parecen recuerdos de otras vidas. ¿Eran de esta vida? ¿Ocurrió hace un año?. Daño. Paño. Caño. Salvaconducto. Me fui. No soporte la presión. Demasiadas preguntas. Demasiado acoso. Oso. Aquí estoy. No es tan lejos, solo a un coraje de distancia. De la montaña a Mahoma hay la misma distancia que de Mahoma a la montaña. De hecho el camino es aprender. ¿Perder?. No. Perder es no intentar. Aunque claro la cama de mama siempre estará más calentita que lo desconocido. Ido. Me fui. ¿Volveré?. Veré.