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O adivinar un poema que nunca escribió nadie…

Ver “Atahualpa Yupanqui – A La Noche La Hizo Dios [La Magia De Atahualpa Yupanqui CD 6]”

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Y cantaban las piedras – Poesía (del libro ”El canto del viento”)

Y cantaban las piedras en el río
mientras mi corazón buscaba en vano
las palabras exactas en la tarde.
El Cerro Colorado soltó sus aguiluchos
y se quedó en silencio como un nido vacío.
El agua tiene pájaros; yo siento sus gorjeos,
El agua tiene penas, insomnios y delirios.
El agua es la conseja del abuelo
que midió el mundo con su paso firme
hasta encontrar la arena,
y envejecer tranquilo.
Y cantaban las piedras en el río.
En el arpa dorada de la tarde
guardé mi copla de guijarro antiguo.
Vino la noche al fin,
distinta en cada uno, para el caballo,
para el aire, la piedra y el camino.
Yo construyo la noche dentro mío.
Corro de estrella a estrella y las enciendo
Bebo en copa de ocaso los sueños y mi vida.
Mía es la noche azul y su misterio.
Veo como retornan los pájaros al monte.
Yo custodié sus nidos.
Los pastores ya bajan la montaña.
Los pastores construyen en la sierra su silbo.
Ya olvidé la belleza de la tarde.
Triunfó la noche azul sobre mis ojos.
La noche me salió como una estatua.
Para hacer su hermosura me salí de mí mismo.
Yo repartí en pedazos mi noche sobre el mundo.
Y me quedé esperando con la mano tendida.
Contemplando la arena, pura sombra infinita.
Yo, que hice la noche, me quedé sin mi noche.
Me quedé sin mí mismo.
Y el sueño me rondaba sin alcanzarme nunca.
Y cantaban las piedras en el río.

(Atahualpa Yupanqui)

Con mi voz…

 

A la noche la hizo dios
para que el hombre la gane
transitando por un sueno
como si fuera una calle.

Platicar con un amigo
oír un canto en el aire
ver el amor enredado
en la niebla de los parques

O adivinar un poema
que nunca lo escribió nadie
a la noche la hizo dios
para que el hombre la gane

La noche tiene un secreto
y mi corazón lo sabe
por mas que quiera ocultarlo
con terciopelos del aire

Me lo contó una guitarra,
hondo jahuel de saudades
lo aprendí en esas historias
que cuentan los trashumantes

La andariega…

 

(Zamba)

Que nunca me olvidaría,
siempre sabia jurar.
Hoy, que me encuentro tan lejos,
¿quién sabe, mi alma, si se acordará?

La pobre esperanza mía
mucho me supo ayudar.
Hoy me lastiman las dudas:
¿quién sabe, mi alma, si se acordará?

Me acuesto sobre el apero;
triste me pongo a pensar:
toda la vida es ausencia,
¿quién sabe, mi alma, si se acordará?

Esta zambita andariega,
nacida en el arenal,
de tanto vagar conmigo
sabe mi pena de andar y de andar.

Nunca me ha dado la vida
un rancho donde soñar.
Yo me desangro en la huella,
¿quién sabe, mi alma, si se acordará?