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Libro de Santoro Roberto Jorge [Poeta Combativo Argentino]

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Cuaderno de Poesía Crítica

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Memorias de un joven despechado…

En el poder de mi pluma todos los encantos.

Al vaivén de las palabras te sueño en silencio. El canto de mi alma exige tu respuesta, la sinceridad del ser. ¿Porque no apareces amor compañero? ¿Porque no luchas por tus sueños? ¿Acaso guardas algo que deba en vano desear?. Brillara el sol en la mañana y saldremos del castillo como dos almas gemelas. Tendrás el canto de mi alma, tendré tu mirada sincera. Te regalare puñados de rosas palabras y verdes atardeceres. Nos encontrara la noche estrellada abrazados y esa luna… oh que puedo decir de ella; Solo espero que esta vez sea creciente. Crearemos nuevos recuerdos que borren los dolores del pasado, cumpliremos sueños y seremos una sola esencia surcando el mundo de lo desconocido.
No es que no tengo ganas de verte. A decir verdad, me derrito con la luz de tu figura. ¿Pero como explicarle al mundo que me enamoro de sueños y no de una figura. Aquella tarde noche del treintaiuno realmente quería estar ahí…
¿O me miento y en realidad quería estar en Cuba? ¿Que deseaba mi corazón realmente en ese momento? No me puedo sincerar. No se a quien ame mas. No se a quien amo mas…A ti, a tu hermana, al amor que voló, al que llego al poco tiempo. Tantas aventuras en tan poco tiempo me convirtieron en Santo. Seguiré viviendo esta corta y efímera existencia de manera solitaria pero pensando siempre en los amores del pasado, que a decir verdad, es por ellos que existo.

 

 

 

 

 

Deseos.

Grabación de la primavera con el Museo Guggenheim de fondo. Además de una recopilación del paseo dado por esta ciudad que le dio origen al ser que soy. Hoy paseo por esta ciudad que alguna vez me vio nacer, aunque claro está que por aquellas épocas no era yo consciente de ello. Pedí permiso dentro del museo para poder grabar unas tomas con mi guitarra y me fue denegado. No me sorprende. Un joven alto con facha de santo, un mate en la mano, una guitarra en la espalda y una mochila que puede tener cualquier cosa dentro. En mi caso un precioso ordenador donde me tomo el tiempo para contarle a mis lectores estas y otras tantas idioteces pero que por el divino placer de escribirlas en palabras. Subiré algunas fotos y contare que hace cinco años pase por la misma ciudad. Hoy volví al consulado rumano a tramitar mi pasaporte y en treinta días me lo dan. Hermosa casualidad de la vida en el mismo periodo de tiempo tengo que venir a rendir el examen para la universidad del País Vasco. He de reconocer que la arquitectura que tiene Bilbao no deja de sorprenderme, aunque me vendría bien alguna amiga estudiante de arquitectura de alguna ciudad que se pueda denominar la plata y que además le guste la música, el arte, la poesía, la cocina y bueno esas cosas. No es mucho pedir creo yo. Hoy su recuerdo se hace presente y mientras me libro de la poesía de mi pasado con la publicación de mi libro, sigo atrapado en aquel recuerdo de aquel día. Como una espiral se eleva y forma mágicamente la forma de un barco. La creatividad como principio de existencia.

Natura

Los animales nos seguían como a Zaratustra. Dos almas purificadas luchando en caminos opuestos, pero siempre a favor de sus sueños. Ladrillo a ladrillo se levantaron las paredes que dieron lugar al pueblo. El paso del tiempo fue haciendo crujir las paredes y el constante devenir de la sociedad fue alejando a los habitantes de aquellas tierras para encontrar mayor comodidad o quizás tan solo por el afán de socializar en una sociedad donde la rutina mata poco a poco. Aquel pueblo se levantaba poco a poco, pero en un sueño pasado. Seguir leyendo Natura

Asi es la libertad de Enrique Uzal y Domingo Platerotti

Con mi razón o sin ella, apartando al que se oponga
he de seguir meta y ponga, sin ladearme de la huella.
Porque no me hace ni mella perderme en la soledad
hundirme en la inmensidad a paso lerdo, tranquilo…
Porque aún no se ha hecho el filo que corte mi libertad.

Cabalmente pienso y hago, sin darle cuenta a ninguno
mi libertad no es vacuno que se vende al mejor pago.
Ofrezca que no es amago y tomelo como quiera
mi libertad no es tranquera abierta al primer mandón.
Pa’ un libre no hay mas patrón que la madre y la bandera.

Pa’ mi no existe caudillo que doblegue mi conciencia
como señal de obediencia solo ante Dios me arrodillo.
Hombre que saca el cuchillo y ante el peligro lo arrolla
y a la libertad la apoya con su fé y en su derecho,
es que a mamau en un pecho de mujer sangre criolla.

Sangre cuyos cuajarones son medallas conquistadas
en mil gloriosas patriadas y en muchas revoluciones.
No se arrean a empujones mi ideal ni el sentimiento
sobra la hilacha de un tiento pa’ un desmadrau, para un guacho.
Aprende a ser libre el macho oyendo rugir al viento.

La libertad hay que llevarla, con honor, con honradez
es decir… con la altivez que uno supo conquistarla.
Al que no sepa cuidarla se la quitarán mañana
la libertad es soberana cuando un varón es de ley.
La libertad no es un buey que responde a una picana.

Ni es tampoco revencazo asestau a las costillas
ni bisagra en las rodillas ni doblez en el espinazo.
La libertad es trompetazo de victoria en la pelea
es banderín que flamea al tope de una tacuara.
Es un potro que dispára o un aguila que aletea.

Es también fecundo tajo en las criollas cementeras
gorro frigio en las manseras simbolizando al trabajo.
Es el puño de un badajo cacheteando a una campana
que va pregonando, ufana, que en esta tierra argentina,
la libertad no es propina, solo peleando se gana.

Es así la libertad, que es pregón en nuestro himno
escudo, estandarte, signo, de nuestra argentinidad.
Santa palabra, verdad, por los libres venerada
fogón cuya llamarada ningún despota apagó.
Herencia que nos legó, nuestro Santo de la Espada.

Por acá pase hace 26 años y el sol alumbraba igual…

AL CORAZÓN

¿Qué corazón es el mío?
¡Oh Dios que riges los mundos!
con la ley de tu albedrío,
cuyos designios profundos
¡no me es dado penetrar!
¿Qué misterio, arcano, abismo
es éste que ni yo mismo
me atrevo; ¡oh Dios! a sondar?

¿Cuándo su volcán se apaga?
¿Cuándo su hondura se llena?
¿Cuándo la tormenta aciaga
de sus pasiones serena
podré ver y no sufrir?
¿Cómo es que nada le sacia,
si ha perdido la eficacia
para gozar y sentir?

¿Cómo al cúmulo de males
que con porfía violenta
como furias infernales
le acosan, no se revienta
ni exhala un solo clamor?
¿Cómo no vierte siquiera
una lágrima ligera
para amortiguar su ardor?

¿Cómo cabe entre mi pecho,
cuando su vuelo atrevido
halla el universo estrecho,
desprecia lo conseguido,
y sin cesar pide más?
¿Cómo sufre, calla, anhela
se roe a sí mismo, y vela
sin fatigarse jamás?

Vuelvo la vista azorado
como náufrago en el puerto
al borrascoso pasado,
y encuentro todo desierto,
todo triste y funeral;
miro atónito delante,
y ni la luz vacilante
veo de astro divinal.

¿Qué quiere pues, ¡oh Dios mío!
mi corazón insaciable,
en su loco desvarío;
si en la sirte miserable
todo su caudal perdió?
¿Qué quiere si ya la tierra
nada en su extensión encierra
semejante a lo que vio?

¿Acaso en región luciente
guardas ¡oh Dios poderoso!
algo que el alma presiente,
algún tesoro precioso
que deba en vano desear;
y que la mía ambiciona,
como la excelsa corona
de su incansable afanar?

Parece que el hombre errante,
como triste peregrino,
marcha con pie vacilante,
sin saber por qué camino,
en pos de alguna visión;
de paso echa una mirada,
sin arraigar aquí a nada
su voluble corazón.

Pero ¡infeliz! marcha en vano,
tropieza, cae, se fatiga,
maldice su error insano,
y a veces su sed mitiga
con lágrimas de dolor;
hasta que una mano yerta
viene, lo toca, y despierta
despechado del sopor.

Mas yo continuo luchando
con un genio incontrastable,
con mi corazón, sudando,
al destino irrevocable
obedezco a mi pesar;
y no puedo en mi ansia fiera
ni una lágrima siquiera
para alivio derramar.

¿Qué es esto? ¡Oh Dios! ¿Por qué ha sido
para mí tu ley más dura?
¿Por qué hacerme habéis querido
blanco de la desventura
formándome un corazón
tan indómito y sediento,
que batallando violento
siempre está con mi razón?

Pero nada me respondes
Dios clemente y soberano:
¿por qué tu auxilio me escondes
y me dejas en oceano
de dudas siempre fluctuar?
¿Por qué un rayo de luz pura
no me abre senda segura
para poder descansar?

No te pido ¡oh Dios! riqueza,
felicidad, poderío
gloria, deleites, grandeza;-
manjares que dan hastío,
y nunca pueden saciar:
sólo quiero olvido eterno,
y algo que pueda el infierno
de mis pasiones calmar.

(Junio, 1835)

Autor: Esteban Echeverría.

La Doncella de todas mis historias…

Doncella.jpg

Salvación
Se fuga la isla.
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta.
Ahora
es el fuego sometido.
Ahora
es la carne
..la hoja
..la piedra
perdidas en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilización
que purifica la caída de la noche.
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.

Alejandra Pizarnik

Sophie Tucker – Some of These Days (1926)

Canción que es nombrada en “La Nausea” de Jean Paul Sartre. Supongo que en algún momento de su existencia la escucho. Como lo hago yo y como lo haces tu. Porque nosotros pereceremos, pero el arte sobrevivirá. Al menos eso cree el Mihai del presente.

Saludos lectores…

 

 

Aquí un fragmento:

Pienso en un americano afeitado, de espesas cejas negras, que se ahoga
de calor en el piso veinte de un inmueble de Nueva York. Encima de Nueva
York, el azul del cielo se ha inflamado; enormes llamas amarillas vienen a lamer
los techos; los chicos de Brooklyn se ponen, en pantalones de baño, bajo las
mangueras. El cuarto oscuro, en el piso veinte, se cocina a fuego vivo. El
americano de las cejas negras suspira, jadea y el sudor le corre por las mejillas.
Está sentado, en mangas de camisa, delante del piano; tiene un gusto a humo en
la boca, y vagamente, vagamente, el fantasma de una melodía en la cabeza,
“Some of these days”. Tom vendrá dentro de una hora con su frasco chato sobre
la nalga; entonces se desplomarán los dos en los sillones de cuero y beberán
grandes vasos de alcohol y el fuego del cielo inflamará sus gargantas, sentirán el
peso de un inmenso sueño tórrido. Pero primero hay que anotar esta melodía.
“Some of these days”. La mano húmeda toma un lápiz sobre el piano. “Some of
these days you’ll miss me honey”.
Sucedió así. Así o de otro modo, poco importa. Así nació. Escogió para nacer
el cuerpo gastado de ese judío de cejas como carbón. Sujetaba blandamente el
lápiz y gotas de sudor caían de sus dedos enjoyados al papel. ¿Y por qué no yo?
¿Por qué se necesitaba precisamente ese gordo estúpido lleno de cerveza sucia y
de alcohol para que se cumpliera el milagro?
—Madeleine, ¿quiere poner de nuevo el disco? Una vez más, antes de que me
vaya.
Madeleine se echa a reír. Hace girar la manivela y la cosa empieza de nuevo.
Pero ya no pienso en mí. Pienso en aquel tipo que compuso esta melodía, un día
de julio, en el calor negro de su cuarto. Trato de pensar en él a través de la
melodía, a través de los sonidos blancos y acidulados del saxofón. Hizo esto.
Tenía dificultades, no todo le iba como Dios manda: cuentas que pagar —y
además debía de haber por ahí alguna mujer que no pensaba en él como lo
hubiera deseado—, y además había esa terrible ola de calor que transformaba a
148 Jean Paul Sartre
La Náusea
los hombres en charcos de grasa derretida. Todo aquello no tenía nada de muy
lindo ni de muy glorioso. Pero cuando oigo la canción y pienso que la hizo aquel
tipo, considero… conmovedores su sufrimiento y su transpiración. Tuvo suerte.
Por lo demás, no se habrá dado cuenta. Debió de pensar: ¡con un poco de suerte,
sacaré unos cincuenta dólares! Es la primera vez desde hace años, que un
hombre me parece conmovedor. Quisiera saber algo sobre ese tipo. Me
interesaría conocer sus dificultades, si tenía una mujer o si vivía solo. No por
humanismo; al contrario. Porque hizo todo esto. No tengo ganas de conocerlo;
además quizá haya muerto. Obtener sólo algunos informes sobre él y poder
pensar en él, de vez en cuando, al escuchar este disco Eso es. Supongo que a
aquel tipo no le haría ni fu ni fa si le dijeran que en la séptima ciudad de Francia,
en los alrededores de la estación, hay alguien que piensa en él. Pero yo sería feliz
si estuviera en su lugar; lo envidio. Tengo que irme. Me levanto, pero vacilo un
instante, quisiera oír cantar a la negra. Por última vez.
Canta. Dos que se han salvado: el judío y la negra. Salvado. Quizá hasta el fin,
se hayan creído perdidos, ahogadas en la existencia. Y sin embargo, nadie podría
pensar en mí como yo pienso en ellos, con está dulzura. Nadie, ni siquiera Anny.
Para mí son un poco como muertos, un poco como héroes de novela; se han
lavado del pecado de existir. No por completo, claro, pero tanto como puede
hacerlo un hombre. Esta idea me trastorna de golpe, porque ni siquiera la
esperaba ya. Siento que algo me roza tímidamente y no me atrevo a moverme
por temor de que se vaya. Algo que ya no conocía, una especie de alegría.
La negra canta. ¿Entonces es posible justificar la propia existencia? ¿Un
poquitito? Me siento extraordinariamente intimidado. No es que tenga mucha
esperanza. Pero soy como un tipo completamente helado que después de un
viaje por la nieve, entrara de pronto en un cuarto tibio. Pienso que se quedaría
inmóvil cerca de la puerta, frío aún, y lentos temblores recorrerían todo su
cuerpo.

Confesiones de Invierno

Me echó de su cuarto gritándome:
“No tienes profesión”
Tuve que enfrentarme a mi condición
En invierno no hay sol
Y aunque digan que va ser muy fácil
Es muy duro poder mejorar
Hace frío y me falta un abrigo
Y me pesa el hambre de esperar

Quién me dará algo para fumar
O casa en que vivir?
Sé que entre las calles debes estar
Pero no se partir
Y la radio nos confunde a todos
Sin dinero la pasaré mal
Si se comen mi carne los lobos
No podré robarles la mitad

Dios es empleado en un mostrador
Da para recibir
Quién me dará un crédito, mi señor?
Solo se sonreir
Y tal vez esperé demasiado
Quisiera que estuviera aquí
Cerrarán la puerta de éste infierno
Y es posible que me quiera ir

Conseguí licor y me emborraché
En el baño de un bar
Fui a dar a la calle de un puntapié
Y me sentí muy mal
Y si bien yo nunca había bebido
En la cárcel tuve que acabar
La fianza la pagó un amigo
Las heridas son del oficial

Hace cuatro años que estoy aquí
Y no quiero salir
Ya no paso frío y soy feliz
Mi cuarto da al jardín
Y aunque a veces me acuerdo de ella
(Dibujé su cara en la pared)
Solamente muero los domingos
Y los lunes ya me siento bien

Sui Generis

Como descubrí la poesía.

Amanecer3

Por azar como tantas cosas que se conocen en esta vida. Así fue que la vi por primera vez. En manifestaciones multitudinarias cruzamos las primeras miradas. Entre en su facultad repartiendo mi política, y me conquisto con su maneras. Quede a la espera de una respuesta. El tiempo paso y podría decir que cuando menos lo esperaba se hizo presente. En un segundo cambio mi vida. Y no hubo vuelta atrás. Hoy vive en mi, en casa estrofa en cada verso en cada palabra y en cada letra. Es ella mi condición, y aun recuerdo cual fue el primer poema que me atravesó íntegramente. Este post esta dedicado, en primer lugar a ella, y en segundo a todos aquellos amantes de las buenas rimas.

Con ustedes, el poema que supe recitarle la primera cita:

Con cada vez que te veo
nueva admiración me das,
y cuando te miro más
aun más mirarte deseo.
Ojos hidrópicos creo
que mis ojos deben ser;
pues cuando es muerte el beber,
beben más, y desta suerte,
viendo que el ver me da muerte,
estoy muriendo por ver.
Pero véate yo y muera;
que no sé, rendido ya,
si el verte muerte me da,
el no verte qué me diera.
Fuera, más que muerte fiera,
ira, rabia y dolor fuerte;
fuera muerte; desta suerte
su rigor he ponderado,
pues dar vida a un desdichado
es dar a un dichoso muerte.

Pertenece a “La vida es sueño” del gran Pedro Calderón de la Barca, y a decir verdad es una de mis obras favoritas. Cuando me lo aprendí no sabía el porque. Pero a decir verdad, hay veces que es mejor no entender y simplemente dejarse ser.

Saludos lectores.

A mi Buenos Aires…

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Córdoba sentido Microcentro

Buenos aires de mi corazón que desde la distancia te extraño no sabes cuánto te anhelo. Ansío caminar por tus noches cálidas, solo o de la mano de algún amor, ir al Konex y volverme loco con la bomba del tiempo, empuñar la paleta para aceptar algún desafío o simplemente disfrutar tus días calurosos donde la gente se pasea como por el paraíso. Tus noches llenas de luces, tus caminitos empedrados, tu jardín botánico, tu río de la plata esperando que aparezca allí con alguna improvisada cita. Mi moto ya no rueda esquivando el caos de tu tráfico, extraño hasta los embotellamientos, los zigzags en avenida Córdoba, tomar Santa Fe para llegar por Montevideo hasta Moreno. Cuantas veces abre hecho ese camino. Te pienso en silencio, mientras rememoro las fotos que tome por allí. Me quejo como todo argentino, pero amo tu caos, tu falta de organización, tu impunidad, tu libertad y tu habilidad para hacerme sentir que en tus calles tengo todo lo que necesito. Aquí en la distancia sé que es momentáneo (pero Europa también me extraña), ya acomodaré mi situación, ya seré libre de ataduras. Lamentablemente nací sin muchos bienes materiales, lo que se podría traducir en falta de libertad, de movilidad. Vamos que tengo que vender mi fuerza de trabajo para poder obtener dinero. Pero aún me queda alguna que otra carta para tratar de ganarme la vida, mi imaginación y mi amor por el arte. Las posibilidades están aquí solo tengo que encontrarlas. En breve tendré una guitarra para rellenar el vacío que dejo la anterior. Que mi memoria se nutra de nuevas experiencias, que crezca nuevamente entre penas y alegrías y cuando el corazón se recomponga volveré a tus callecitas, a tu arrabal, a pasear sin preocupaciones, sin soportar prejuicios de apariencias. La verdadera libertad pasa por la conciencia. A mi Buenos Aires querido volveré, espérame.

Mi teclado llora penas de soledades
entre la histeria de un presente efimero
y un constante extrañarte
sueño en vano vanidades.
Cuando el corazón vaya primero
volveré con pasión a cuidarte.

 

rimas aleatorias
para una ciudad de gloria
de amores pasados
presentes y futuros
la rima es cosa mía
esta al cuidado
de un corazón despistado

ilo AnaEli

Porque no se querer a medias comparto esta canción, que también es intimidad. La conocí por azar, como se conocen a los amores, sin buscarlos. Ellos aparecen de forma espontánea, como por arte de magia. Así la cruce muchas veces sin saber siquiera su nombre, hasta que tanto buscar la pude agregar al Facebook. Claro está que una chica tan bella y requerida, además de inteligente no me acepto a la primera. Nos seguimos cruzando por la gran Capital Federal, la política tiene esos beneficios. Ella en su partido mezcla de guevarismo y de don Shakespeare, yo en mi mundo turquesa de partido de turno. Porque no cabe duda que la política se cambia como el día y la noche, hoy nos llamamos así y mañana asa. En fin, no viene al caso tanto detalle. Es nuestra historia la que quiero recordar en estas líneas, por qué no es tan difícil de entender, a veces la extraño, seguro que ella también, aunque la distancia nos impida poder siquiera imaginarnos. Cada uno en un lado del océano y yo como mi amigo Paco de lucia –que en paz descanse- estoy entre dos aguas. La cuestión es que me enamore en la universidad de bellas artes de Capital Federal, claro que había una diferencia, ella ya era una artista y yo estaba en proceso de formación, o estoy. El tema es que todos tenemos nuestra faceta donde damos lo mejor de nosotros para que el momento sea fantástico. Y así fue, un día organizamos una cita, si me acepto al Facebook tras varios meses, yo por mi parte ya ni recordaba su nombre, solo su bella sonrisa. La cita fue a común acuerdo, ella me hablo al Facebook, tras aceptar mi solicitud, y me invito a salir. Yo puse las condiciones. Nos encontraríamos de casualidad como todas las anteriores veces, pero con la diferencia que ambos sabríamos el camino. Ella caminaría desde su facultad hacia el rio, yo volvería del rio hacia su facultad, que vale aclarar casualmente es un camino bastante recto. Así fue, salvo algún que otro detalle, ya que ella fue impuntual y yo falte levemente a mi palabra, la espere sentado al costado del camino. En mi alegato diré que no solo me encontraba en el camino a la hora establecido, sino que mi impaciencia me llevo a ir más temprano de lo acordado. Sé que también es otra forma de impuntualidad, hay que estar a la hora acordada y punto. Pero tantos meses de espera y el saber que pronto tendría el momento de hablarle y decirle cuando apreciaba su celestial belleza, me hicieron llegar allí antes de tiempo. En fin, no recuerdo que estaba leyendo en aquel banco, pero la vi pasar, radiante como siempre. Ella volteo su semblante y me pudo apreciar. Fue una conexión natural de esas que se ven en las películas. Afortunadamente me gusta vivir de manera original y por eso me suceden cosas tan maravillosas a mí también. Nos saludamos vergonzosamente, teniendo en cuenta que era la primera cita, y algo me quemaba por dentro. Caminamos a la par hacia el río, hablando de a cómodas cuotas y escuchándonos mutuamente. Los aviones pasaban por encima nuestro ya que el aeropuerto estaba allí, cerca, a lado de nuestro camino. Continuara…

“Yo digo que mis ávidos amores

Son fuertes y viven más que yo

Son gigantes tenues como flores

Que alientan este turbio corazón”

Jorge Fandermole.

Libertad.

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Graffiti tomado por alguna callecita de Buenos Aires.

 

¿Cuánto cuesta tu tiempo de vida? ¿Cuánto estarías dispuesto a que te paguen por tu trabajo?
Porque si me pongo a hacer calculo mi tiempo de vida vale más que cualquier sueldo mundano; si así de sencillo. ¿Qué hay más importante en esta vida que el tiempo? Cada vez más la gente vive esclava del trabajo, creyendo que es la única opción para sobrevivir en esta realidad. ¡Pobres conciencias, despierten!

Recuerden que la vida es eso que hacen cuando salen del trabajo, ¿o acaso su vida es tan aburrida que cuando salen del trabajo duermen? ¡Vivan que la vida es alegría, felicidad y música! Hay gente que vive tan aburrida que hace horas extra, y peor hay gente que aún no sabe qué hacer con su vida. El tiempo para la familia, el arte, el ocio es lo más importante. No hay dinero que pueda pagar mi libertad. ¿Con cuantas cosas intentaran seducirme? ¿Con que lujos podrán comprar mi tiempo? ¡Si lo que más quiero en esta vida es mi libertad! Pobres seres, sigan acumulando riquezas que cuando el tiempo nos hermane en el corral de los quietos verán, solo allí, quien tuvo una vida más rica. Tal vez no llegue con un estomago prominente, pero llegare lleno de recuerdos y dejare en mi paso miles de vivencias y creaciones. Porque la vida es eso que pasa mientras se está haciendo otros planes (creo que es frase de Woody Allen). Hagan lo que les gusta y recuerden que ser feliz es lo que importa. Cada día veo más jóvenes esclavos de las corporaciones, cada vez menos jóvenes apasionados por la lectura, por la música, por el arte. Cada vez más presos de la rutina, de la vida gris, de las falsas amistades, presos del consumismo, de las modas, de las obligaciones. El verdadero crecimiento personal es cultural. Tener más objetos personales llenara tus alrededores, pero no te llenara el espíritu.

Aun no vivo de la escritura, pero sé que alguien me dará la posibilidad de ello, mientras tanto existo.

¡Sean felices!

Recomiendo: https://www.youtube.com/watch?v=HizrkIsNuUQ
Síganme los buenos!

Universidad de La Plata

La plata UALP.jpg

Soy un hombre de letras de eso no cabe duda, o al menos es lo que pareciera a simple vista. Tengo la facilidad de poder expresarme a través de palabras al igual que los pájaros se expresan con su canto. A veces me siento frente al papel y no sale nada, otras veces tengo tanto para decir que no se por dónde empezar. Ciertas veces la tecla de borrar la pulso con demasiado frecuencia, y otras tantas escribo sin detenerme. Esas últimas veces son las que realmente cuenta, porque el ser se expresa siendo original, sin arrepentirse de lo que inmediatamente sale de él. Hoy recuerdo aventuras como si fueran sueños, y sueños como si fuesen aventuras. Mi moto queda por allá en Mar del Plata, allí se rompió cuando regrese a buscar mis pertenencias a un hotel. Pertenencias que había abandonado y que no sé porque aquella vez me decidí regresar a buscarlas. La realidad es que siempre pensé que hay que andar libre de equipaje por esta vida, total al fin de cuentas, vinimos a este mundo sin ninguna pertenencia y nos iremos de la misma manera. Bueno tal vez nos iremos con muchos objetos materiales, pero nos enterraran con un par de flores como mucho. El resto será para los que vengan atrás –den las gracias a la propiedad privada-, y muy probablemente será generador de disputas entre los familiares. Hay casos y casos esa es la realidad. Pero no es momento de pensar en la muerte, aun me queda mucho camino por recorrer. Hoy pienso en su belleza, cosa exótica que tiene Argentina, pues tras tanto camino, he comprobado que las más bellas mujeres –según yo discurro- son las argentinas. Sin ofender al resto de las mujeres del mundo. Hoy hablo de cánones de belleza, que son diferentes en cada cultura y en cada región del mundo. En lo particular, o sea, en lo que se refiere a mi persona, me atraen físicamente las argentinas, de todas formas, yo soy partidario de que no hay que juzgar a un libro por su tapa. Tarea más que difícil en los tiempos que corren, pero somos así, nos enamoramos del físico y luego conocemos a la persona, y si no, el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra. Su nombre es menester que calle, pero diré que es una futura arquitecta de La Plata, que se quedó con un pedazo de mi corazón, podría decir que alguna aurícula, y si tengo que ser más específico diría que la izquierda. Sin entrar en anatomía pura diría que atrofio mis coronarias, me conquisto con sus válvulas mitrales, me dejo circunflejo, algo diastólico. Cosas de la física, me gusta el interior de las mujeres también, a veces imagino su nervio vago inervando su precioso estómago, ese que deglutió unas preciosas hamburguesas, me enamoro con sus pronadores y  supinadores sirviendo en dosis mínimas pero abundantes ese manjar, que para delicia del paladar y gratificación de mis papilas gustativas, no tenían igual. Por ello les compartí mi arte, les toque la guitarra, un pequeño aporte de alguien que hace tiempo dejo de importarle el dinero. Además creo haberle dejado un poema o dos, pero eso en los tiempos que corren tampoco tiene mucha importancia. Un saludo a aquella preciosa mujer de la cual sigo profundamente encantado.

În puterea stiloului meu / En el poder de mi pluma

desde el nido de un gorrion
Postal de Buenos Aires.

În puterea stiloului meu
Toate farmecele
În valea ei
Simt groaza
Să te apropii atât de mult
Și nu te pot atinge
Dorindu-te să te iau de talie
și să te duc la cerul fanteziei
sa visam
Timpul ăla zboară
Și viitorul ne așteaptă …

 

En el poder de mi pluma
Todos los encantos
En el vaivén de la misma
Siento el espanto
De tenerte tan cerca
Y no poder tocarte
Ansias de tenerte tomada por la cintura
Y elevarte al cielo de fantasías
Soñemos
Que el tiempo vuela
Y el devenir nos espera…

Juguemos un juego…

-Juguemos un juego:

Adivina cual es mi casa,

Solo así te dejaré entrar.

Aquí está la llave.

-Bueno, déjame ver.

Para mí tu casa es aquella

De la cuadra la más bella

Dos pisos para repartir el amor

Rejas verdes y malvones

Para recibirte con flores

Y una puerta verde

Donde probaré mi suerte.

-Intentemos.

-Veremos, déjame probar…

-Al parecer tuve suerte, vamos subamos.

La vida es sueño.

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Creo que el primer contacto con esta obra viene por parte de un amigo, que por cosas de la vida, poco a poco nos fuimos alejando. Se trata de Calderón de la Barca y data de por allá lejos, 1606 si mal no recuerdo…

El poema lo recito un día incompleto cuando convivíamos juntos. Desde entonces siempre estuvieron rondando en mí, algunos pares de estrofas. Sí me lo aprendí, es magnífico el juego de palabras y la profundidad con que aborda el tema de la vida. Al que le guste aquí se los comparto, total es mi espacio y comparto lo que quiero. Un abrazo lectores.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

(De “La Vida es Sueño”)