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Artes Dramáticas…

Las conversaciones se sucedían unas a otras en un constante devenir. Comprendía que el reloj se detenía cada vez que se encontraban juntos, y por desgracia a pesar de que para los dos funcionaba de la misma manera, no lo hacía igual para la realidad. Aquella vez caminaron hacia el río a la par. Habían acordado encontrarse azarosamente en algún tramo del camino que une el río con su facultad. Así fue a las cinco de la tarde el comenzó a caminar en sentido opuesto al río y ella en dirección contraria. Se encontraron en medio del camino. Ella levanto la mirada y con una dulce sonrisa, se acercó a saludarlo. Su corazón latía eufórico y temía que el momento lo dejara sin palabras. Afortunadamente los miedos cesaron con el primer saludo, que, para una primera cita, fue lo bastante ameno y natural. Él no podía dejar de admirar aquella fina belleza, esos ojos expresivos que constantemente pedían más ojos, aquellas dos trenzas perfectamente formadas y la elegancia del andar. Ella por su parte tampoco podía dejar de creer que aquel joven alto y apuesto, al que había visto de manera azarosa por distintos lugares de la ciudad, se encontrara junto a ella en aquella tarde cálida de verano. Era sin duda un acontecimiento sin igual. Dos seres que se habían deseado durante meses se encontraban por fin cara a cara. Él le reprochó haberla buscado por cielo y tierra y que tras haberla encontrado – en aquella- su facultad, ella estuviera muy ocupada con sus tareas de organización política. Por su parte ella alego el hecho de que sus métodos investigativos para dar con el paradero de él fueron arduos, y que terminaron dando sus frutos. Confeso que jamás hubiera imaginado el nombre y que nadie de su entorno conocía a ese joven militante de la facultad de ciencias médicas que se había hecho presente en las épocas de elecciones estudiantiles. Con el correr de los días y los meses, pudo conseguir el nombre invitarlo a salir. Claro que todo ello no importaba porque ya se encontraban caminando hacia el río, ambos felices por tener esa oportunidad. El mundo pasaba junto a ellos, pero eso poco importaba. La conexión era tan intensa que ciertas veces había que cambiar inmediatamente de tema de conversación para no demostrar que poco importaba el tópico, en la medida que fuera entre ellos dos. Los aviones despegaban con una frecuencia relativamente constante como para lograr que ambos miraran al cielo asiduamente. Poco importaba, a decir verdad, porque para ellos el cielo era la tierra. Llegaron al río y las olas rompían contra la contención. El mar se encontraba calmo y las gaviotas sobrevolaban la costa planeando al son del viento. Comenzaron a hablar de su historia, de sus padres, sus familiares, las relaciones entre ellos, la facultad, la política universitaria, el arte, las ciencias, la sucesión de temas era constante y jamás se llegaba a un desenlace, como si aquella primera cita fuera algo más que tan solo eso, una primera cita. Como si ese fuera el primer día de una vida en compañía. Miraba sus expresiones y se preguntaba porque hasta el día de la fecha no había conocido a nadie con tantas y tantas maneras de expresarse. Estaba claro que aquella estudiante de artes dramáticas comprendía muy bien las distintas emociones y además tenía la capacidad de poder trasmitirlas. Era la belleza personificada, era el talento, la expresión humana hecha carne. Sabía que se encontraba levemente disminuido frente a tal poder. Él, que creía conocer los sentimientos del hombre, sus emociones más remotas y ocultas, comprendió que todo aquello que se presentaba ante él le resultaba desconocido. Observo sereno todo aquello esperando aprender en cada gesto, en cada mirada que ella le regalara. Ella por su parte comprendió que su mundo era una burbuja, el teatro y el ambiente universitario en el que se movía era un microambiente donde tan solo se relacionaba con gente de su mismo entorno. El representaba para ella la puerta abierta hacia el mundo, la posibilidad de ampliar sus conocimientos de otras realidades, de otros universos que tan solo había conocido en cuentos. Eran dos almas caminando al unísono, una simbiosis para ambos productiva. El no paraba de hablar y ella no dejaba de preguntar; eso cuando él tomaba la iniciativa. Por otro lado, cuando ella cuestionaba algo sobre su manera de expresarse el consultaba como podía mejorar y entonces ella con total normalidad le mostraba no una, sino varias maneras de expresar lo mismo. Era sin duda productivo para ambos, ella joven revolucionaria, abrió un universo de posibilidades imaginado en la mente estructurada de él, que a decir verdad, hasta ese momento de su vida no había visto tantas aristas distintas a una misma realidad. Llegaron a aquel lugar frente al río, que como todo espacio público de la gran ciudad se ve enrejado por cuestiones de seguridad, o como les gustaba decir a ellos, para que los pobres indigentes no osaran hacer de los espacios públicos su hogar. Políticas de la gestión derechista de aquella ciudad. Saltaron la reja con cuidado de no ser observados por nadie. Llegaron frente al río y prepararon el equipo de mate. Ella se sorprendió porque a pesar de no llevar mochila, él se las había arreglado para traer el mate, la bombilla, el celular y alguna que otra cosa tan solo en los bolsillos. El recalco que las bombachas camperas tienen esa gran ventaja frente a los Jeans convencionales. Ese sería el inicio de la cita que duraría unas doce horas y donde los tópicos se sucedían uno tras otros mientras existía entre ellos la vergüenza del primer encuentro, la tensión previa al primer beso. De todas formas, poco importaba en aquel momento, porque ellos estaban ahí y simplemente eran, dejándose sorprender con lo que el destino les quisiera regalar.

Continuara…

 

 

Almafuerte – Ritmo Milonga Pampeana.

 

¡Piu Avanti!

No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde intrepidez del pavo
que amaina su plumaje al menor ruido.

Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora…

Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!

Autor: Pedro Bonifacio Palacios

Capitán de pájaros

Yo, Antonio Esteban Agüero,
capitán de pájaros,
general de livianas mariposas,
estoy en Buenos Aires,
la capital del Plata,
para ser presidente
y organizar la Patria.

Detrás he dejado
los pueblos que me siguen,
ejército de alondras,
la división blindada de los cóndores,
las águilas que saben del sabor de la piedra,
calandrias,
chalchaleros,
chiriguas mañaneras,
los secretos lechuzos que me pasan
la información del día y de la noche.

Tengo un millón de caballos
¿Escucháis su relincho?
Que rodean la urbe por sus cuatro costados,
sus jinetes son muertos de Facundo,
son muertos de Ramírez,
montoneros del Chacho
sableadores de Pringles,
domadores,
remeseros,
rastreadores,
guitarreros,
espectrales jinetes que cabalgan
mi millón de caballos.

Les ruego que se rindan
que depongan las armas,
que guarden los tanques,
y encierren los cañones,
porque mañana a mediodía
quiero estar en la Plaza de Mayo
sobre viejos balcones del Cabildo
para ser presidente y
prestar juramento:
por los ríos de sangre derramada,
por los indios y los blancos muertos
por el sol y la luna,
por la tierra y el cielo,
por el padre Aconcagua,
y por el Mar oceánico,
y por todas las hierbas y los bosques,
y por todas las flores y los pájaros,
y por el hambre de los niños pobres,
y la tristeza de los niños ricos,
y el dolor de las jóvenes paridas,
y la agonía de los viejos …..
Juro
Yo juro.
Hacer de este país la Patria.
Ordeno que se rindan
porque mañana a mediodía
entraré en Buenos Aires.
Tengo un millón de caballos
¿Escucháis su relincho?
Nadie podrá atajarme.

 

Dedicado a mi amigo Pablo Fernandez de Alpacorral, Córdoba, Argentina.

A mi arquitecta de La Plata

Acá de nuevo en un banco escribiendo desde afuera. Las primeras entradas que salgo al sol a poner en palabras estos sentimientos que llevo dentro. Junto a mí a unos cien metros una joven lee frente a la estatua de la memoria. Me pregunto qué recuerdos pasaran por su cabeza. Que imagina aquella joven cuyo pelo brilla al sol. Siempre la imaginación al poder o el poder en la imaginación. Necesito volver a sentirme libre, volver a tomar todas las palabras que encierran aquellos libros leídos y que leo en mi constante devenir y hacer con ellos publicas mis ideas. Para demostrarme y demostrar al mundo que el hombre es lo que sueña hasta despertar. Cuantos recuerdos pasan a través de mí. Cuantas historias para contar y tan poco tiempo para transfórmalas en palabras y regalárselas al mundo. Escribo con palabras deshabitadas. “El tiempo que va pasando como la vida no vuelve más” decía una linda zamba argentina. Zamba de mi esperanza. Jovencita que junto a un cantero te encontré en aquella tarde calidad donde como hoy me encontraba escribiéndote o escribiéndome cálidas palabras para enamorarte en soledad. Para que nos enamoremos con los regalos que da la intimidad. ¿Cómo confesarte que me convertiste en Santo?. Te sueño día y noche esperando reencontrarte y reencontrarme. Lo curioso de esta existencia es que mi deseo arde en querer verte, pero mi corazón indómito y sediento que batallando violento esta con mi razón te extraña hasta las entrañas. Fuiste la arquitecta de mis sueños. Se que peco contra mi intimidad al hacer públicos mis sentimientos, pero este es el Mihai que llegara a la tumba. Un Mihai que se libere con la escritura y que ayude a otros a liberarse. Creo que dejare de escribir poesía por un rato para pasarme a las oraciones hilvanadas, que bien cantadas demuestran bien el sentir. ¿Porque no puedo dar con mi media naranja, será que cuesta tanto poder gritar a los vientos las verdades que el alma confiesa? Hoy no estoy en una pieza, estoy disfrutando de la arquitectura y desfrutando de tu belleza celestial. Magina hechicera de corazones vagabundos. Construiste con tus pasiones el sueño de mis emociones que a pesar de luchar con mi razón están en seria desventaja. Hoy mi viaje es desde un banco. Alguna vez me soñé escritor y cada tanto me gusta cumplir mis sueños. Así expreso tormentos y pasiones, sentires y olvidos, cariños perdidos o futuros conquistados. Te envié una carta a la facultad de arquitectura el día que partí hacia Bucarest, no sé si te habrá llegado, el contacto que arribaba justo al país se dirigía a tu misma ciudad. No sé si ya la habrás leído o si jamás te llego. Esas son las chispas de la vida. Desde este lado del mundo monologueo y sueño con tu esencia mientras muero en hipótesis sin fundamento. Hoy te regalo más palabras, aunque solo sean gritadas al aire. Tal vez un viento certero las empuje hasta tu oído y comprendas un poco mi sentir. Ahora me comprendo un poco más. Te comento que publique un libro de Poesía en una editorial de mi ciudad actual con el objetivo de poder obtener algún ingreso y porque no que la gente me conozca un poco mejor a través de mis palabras un recurso cada vez más lejano y olvidado para los tiempos que corren. También lo publique en Amazon, con el objetivo de poder hacerlo accesible a todo el mundo, bueno o al menos al mundo que me conoce o me quiere conocer. Este es el objetivo del blog y aunque no recibo ingreso por él y solo gastos ha ocasionado creo y tengo la esperanza de que mis aventuras y desventuras sirvan para inspirar a otros a encontrar su camino. Porque como dijo Machado caminante no hay camino, se hace camino al andar. Soy un repetidor constante de ideas, que en este mundo hay muchas y muy mal distribuidas. Te comento que también genere una radio para poder difundir contenido cultural. Para mi desgracia una serie de factores adversos se interpusieron y no logre mi acometido. Te comentare que principalmente son razones económicas. Seguiré caminando por esta bella ciudad y te escribiré en la próxima parada.

Tu arquitecto favorito.