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Amanecer

En aquel colectivo sincero
nos perdimos en los besos
se hacía carne el amanecer
nosotros piel y hueso
la esperanza amiga
de los dulces te quiero
el corazón sincero
liberaba su fatiga
hundidos en ilusión
aquella luz se apagó
breve destello
que nos atravesó
de pronto la oscuridad
-profunda y cruda soledad-
ya no tenías mi mano amiga
ya no tenía tu sinceridad
nos perdimos en la noche
con palabras extrañas
sufrimos el derroche
caluroso de las entrañas
no tenías mis palabras
no tenía tus miradas
no tenías mi alegría
no tenía tu llamada
los perdimos todo
en fulguroso instante
como se pasa la vida
como todo es distante

Unas palabras de despedida…

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Amanecer en Mar del Plata

 

Subí la empinada cuesta que conducía a la carretera principal, dejando atrás el mar con los primeros rayos del día. Hacia años no recordaba un amanecer tan impresionante como aquel. El ser se estremecía frente a tanta inmensidad y el viento rugía en el fondo. El corazón latía con ansias de libertad, como intentando escaparse de la cárcel que representa el cuerpo. La línea del horizonte era una y clara. Mi despertar había sido natural. Tras haber intentado armar la carpa junto a la orilla (cosa que no pudo ser por el intenso viento), me conformé con dormir en un refugio que allí encontré. Esa fue la última vez que la vi, o mejor dicho que nos vimos. Dormimos juntos toda la noche, y vimos el amanecer como tantas otras veces, pero con la profunda tristeza de saber que nos separaríamos –claro que entonces no lo sabíamos-, pero se sentía en el aire. Tanto camino había agotado nuestras fuerzas, pero nos juramos, frente a tanta inmensidad que nos volveríamos a encontrar, al menos para contarnos que había sido de nuestras vidas. Ella quedo de aquel lado del charco, yo en la vieja Europa, buscando un futuro mejor, buscando un techo donde poder crecer. Creo que quedo en buenas manos, aunque según me han dicho, quedo herida tras mi partida. Su tez rojo pasión siempre quedara grabada en mi memoria, tantas historias compartidas, tantas aventuras de montaña, de mar, de nido de alquitrán. Me animo a decir que jamás tendrá un compañero con un espíritu como el mío. La conocí cuando aún era una niña, y aprendí junto a ella el sentido de su cuerpo. Aprendí a quererla y respetarla y sobre todo a darle lo que necesitaba. Tal vez el desgaste del paso del tiempo y la poca dedicación –debido a la intensidad del viaje- de los últimos meses, hayan sido la causa de nuestra separación. Solo espero que estés en buenas manos y que te den aquello que no tuve tiempo de otorgarte, desde ya siempre serás mi primer y único amor. Si por casualidad te reencuentras con mi guitarra dile también que la extraño. Te extraña mucho este rompedor de esquemas.

 

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Mar del Plata

Felicitación a mi Madre.

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Ama-n-ser para mi Madre…

 

¿Qué es ese tiempo que tan religiosamente adulan los seres humanos? ¿Existe el tiempo por fuera de nosotros? ¿Se puede viajar en el tiempo? Muchas veces en mi vida me interrogo con este tipo de preguntas que, lejos de tener respuestas cada vez me abren nuevos interrogantes. Claro está que cuando uno viajo tanto en su vida los horizontes se desdibujan, cambian constantemente. Como viajar en el tiempo es algo que cualquiera que haya tomado un vuelo aéreo y haya viajado a través de algunos meridianos se podrá dar cuenta. Es sencillo o al menos eso parece. Acomodamos el reloj y se acabó la cosa. De hecho, con las actualizaciones automáticas de nuestro teléfono ni siquiera tenemos que pensar en ello. ¿Pero que es viajar a otra zona horaria? Esa hermosa sensación que se tiene cuando se pierde la noción de día y noche, cuando se piensa que es mediodía tan solo por las comidas que ofrece en el avión. Amo ese efecto que producen los viajes trasatlánticos. A veces me gusta pensar que tan solo somos materia que gira en torno al mismo eje y en torno al sol. Así, con un entorno completamente negro, rodeado de absolutamente nada. Aún en nuestro inconsciente organizamos nuestro día en función de cómo sale el sol o como se pone, nadie piensa que el sol está allí, fijo y que somos nosotros los que nos desplazamos armoniosamente por las orbitas elípticas (y en nuestro eje polar). Tampoco tendría sentido vivir pensando esas cosas, pero están ahí, en algún lugar de nuestra mente. Es el tiempo biológico el que importa, el que pasa hagas lo que hagas, el que nunca será dos veces el mismo; si nostalgias tu infancia tengo malas noticias, seguirás con el mismo sentimiento vital de que nunca volverás a aquella época de ingenuidad, a tener aquella energía que parecía inacabable. Disfruta las energías de tu presente pues para desgracia de todos nosotros va en continuo detrimento. Pero esta es la vida, hoy estamos aquí y mañana volveremos a ser polvo de estrellas. Por todo ello disfruta el momento, no digo que tires la casa por la ventana, pero cosas tan banales como las modas podrías restarles importancia y ser feliz con lo que tienes, al fin y al cabo, somos sujetos pensantes que no deberíamos juzgarnos por las apariencias. Por todo ello feliz cumpleaños a mi Madre que aún no comprende que tenga un hijo con un hobby tan raro –actualmente-como es la escritura.