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Sobre como viví tres días en el Aeropuerto de Eseiza.

Aun me quedan tres días y un par de horas para tomar el vuelo y ya me encuentro en el aeropuerto de Eseiza. Falta mucho todavía, pero yo me encuentro próximo a mi partida. Una vez más soy escritor de mi propia vida. Tengo veinticinco años y una larga historia a mis espaldas. En este momento de mi vida abandono la tierra de mi corazón para reencontrarme con mi familia. A decir verdad, no solo abandono mi tierra, también algún que otro amor. Podrán tacharme de cobarde o quizás de aventurero la realidad es que se hace camino al andar; una vez escuche de la voz de un cantautor uruguayo (Daniel Viglietti), los amores que contengo son tantos, tantos y tantos que por ellos canto. Estoy en el mismo aeropuerto en el que meses atrás partió mi madre, pero ella lo hizo hacia España y yo regreso a Rumania. ¿Por qué Rumania? A decir verdad, aun no lo sé; quizás con afán de conocer un poco más el país que forjo parte de mi identidad. Después de todo soy un rumano nacido en España y criado en Argentina. Tengo el corazón tan dividido que no creo que ninguna chica sea capaz de recomponérmelo. En estos cinco años que permanecí estudiando en Argentina recopile una gran cantidad de historias, mini aventuras o simplemente sucesos que como diría mi amigo Don Ata, el rodar no será ciencia, pero tampoco es pecado. Conocí gente tan diferente que resultaría interesante realizar un evento y aglutinarlos a todos en el mismo salón. Los crecimientos del alma son tantos, tantos y tantos que por ellos canto. Muy a pesar mío, uno no puede abandonar un país sin romper algunos corazones; y claro está que no me refiero solo a corazones femeninos y ojo que quiero pretender dar a entender que también existe el amor entre los hombres, aunque sin sexo, al menos en mi caso. No sé si estas memorias serán útiles en algún momento de mi existencia, solo sé que escribo porque siento y siento lo que escribo.

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Ahora que trato de analizarlo con detalle creo que el verme retratado en un libro me atrapo en esta suerte de poesía. Miro a la gente pasar y cada ser es un mundo, cada cual con sus penas y sus alegrías y yo aquí sentado, sufriendo un desamor. Tratante de olvidar y tanto es así que partiré al gélido invierno de Europa, y a decir verdad no sé si estoy preparado. Alguna vez me soñé piloto de avión, pero creo que cada vez estoy más alejado de ese sueño; Hay algo constante en mi ser, que me gusta escribir; creo y en esto pongo todo el énfasis que en la poesía esta la solución para muchos de nuestros problemas. A decir verdad, en la pluma esta la solución para casi todos los problemas; otra cosa es que después se pueda llevar a la práctica. Ejemplo número uno: ¿Dónde están los asientos cómodos en el aeropuerto internacional de Eseiza?; Ejemplo número dos: ¿Dónde están los enchufes para los pasajeros viajeros?; realmente una vergüenza; hay miles de iluminarias y escasean los enchufes, cuando todos saben que lo primero que busca un viajante es comunicarse. Aun no determine a que hora me iré a dormir hoy, ni siquiera que voy a comer.

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Estoy pensando que hace cinco años no veo a mi hermana y eso me mantiene intranquilo; mucho más que mis necesidades fisiológicas. De hecho, cuando suceden cosas tan fantásticas poco importa que haya regalado mi guitarra que tanto me ha costado comprar o que haya vendido mi moto por el precio de dos meses de seguro. Todo tiene un ciclo en esta vida y es momento de el salto de madurez. Momento de asentar la cabeza y ponerme a pensar en mi futuro. Aunque todos sabemos que somos seres finitos y que pensar en seguridades y en compromisos no es más que vías de escape para evitar eso que nadie quiere nombrar que es la muerte y el olvido; la nada. Alguna vez leí y no recuerdo bien donde que el aporte creativo es la única salida a la muerte y el olvido.

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Puede ser, que ese sea el motivo de mi existencia permanecer de algún modo en esta vida y que mejor que tratando de mejorarla mediante la pluma. Creo que algún día debería publicar todos estos pensamientos. Quizás sirvan para dar coraje o servir de ejemplo a algunas personas. O quizás sea juzgado por el mundo porque no respeto las costumbres y los usos de estas sociedades en la que nos movemos. Pero como dijo Calderón de la Barca, que además de una calle en Buenos Aires era un escritor del barroco español, quien supo despertar en mi la pasión por la poesía. Decía según recuerdo que la experiencia nos enseña que el hombre es lo que sueña hasta despertar. ese pensamiento sencillo me ha dado las mayores satisfacciones en mi vida. Se me ha hecho presente bajo un cielo estrellado en el medio de las sierras, frente a un fogón, con mis libros, junto a mi guitarra, a mi carpa, y mi moto… también se me ha hecho presente cuando golpe la puerta de un amor y este la abrió; los detalles los dejare para más adelante, pero a pesar de abrir  jamás pudimos entablar una conversación como dos adultos mayores; quizás no estábamos preparados pero jamás se me olvidara su cara y su respuesta “me parece desubicado” analizándolo con distancia puede significar varias cosas; fuera de ubicación cosa que podría ser cierta ya que dentro de aquel departamento se encontraba su hermana y su prima, o realmente era un desubicado por pretender pensar que ella había escrito un libro en el que me llamaba cobarde por no haberme animado jamás a golpear su puerta. ¿Podré irme a la tumba con esa duda o el destino me dará una segunda posibilidad de reencontrarme con ella? Después de todo la historia entre los dos esta hay presente, y ni el tiempo podrá borrarla. En fin, decía que la frase de Calderón de la Barca se me hizo presente en varias ocasiones y en todas ellas lo que reinaba en mi ser era la incertidumbre de no saber que sucedería conmigo al día siguiente. Se me hizo presente recientemente cuando dormí en la playa de Mar del Plata y tras una noche algo fresca y ventosa pude ver amanecer en el mar, algo que hacía años venía soñando y que gracias a mi espíritu aventurero logré hacer, claro que con sacrificio. Recorrí 800 km en dos días, varios cientos de ellos en horas de la noche y sin el abrigo necesario, podría decirse que hasta poniendo en juego mi vida. Después de todo creo que fue un acto más prudente liberarme de mi motocicleta, que tenía nombre según recuerdo y era María en honor a un amor del pasado. Con ella recorrí en ocho meses unos 16500 km, sin ningún accidente, conduciendo de la forma más prudente y aventurera posible. Conocí parte de mi Argentina, recorrí Alpacorral, Rio Cuarto, Villa Chachay, Albahacas, San Luis, Buenos Aires y otras tantas localidades que ahora no vienen a mi memoria. Le demostré a mi querida madre que pese a sus prejuicios podía actuar como un adulto responsable al volante. Ojalá pudiera ser así de responsable en el amor. Amar, temer y partir dicen los infinitivos, quizás estoy esperando a ese amor que comparta los mismos sueños que yo, viajar y ser amado y sobre todo demostrarle al mundo que los únicos limites los pone uno mismo. Quizás ese amor ya se cruzó por mi camino o quizás aun no y en el futuro este llegando, a paso lento, pero viene…

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Amanecí en el aeropuerto; escribo esto mientras espero que mi celular cargue al menos para poder comunicarme con mi familia. Fue una noche rara, creo que dormí una o dos horas completas; cuando me levante había una brasileña toda despatarrada al lado mío. Afuera hace un frío polar cosa que me alegra, como para ir entrando en el clima de Rumania. Creo que me falta abrigo. La clave del éxito reside en ser uno mismo; yo como sujeto pensante solía ser super carismático aun no comprendo porque me volví un ser tan seco. ¿Habrán sido los golpes de la vida? Hoy como ayer sigo disgustado; ¡como puede ser que no haya cargadores individuales en los asientos! Voy por el aeropuerto mendigando electricidad. Lo bueno de llegar tres días antes del vuelo es que uno puede elegir el lugar, aunque a decir verdad con tres días de anticipación deberían dejarnos viajar hasta en la cabina. Nunca visto algo semejante. Suerte que tengo mi pluma y mi imaginación para matar el tiempo sino no que se estaría haciendo. Ahí sí, posiblemente mirando vidrieras o comiendo, o simplemente mirando una pantalla. Buenos esto es bastante parecido. Miro un papel en blanco, la diferencia es que lo que escribo surge de mi aporte creativo.
En el poder de mi pluma todos los encantos.
Aun no sé cómo voy a resolver mi situación; el teléfono no carga y no poseo dinero para comer ni para moverme, salvo los diecisiete pesos de la SUBE. Continúo informando, de todos modos, lo que le pasé a un viajante poco interesa al mundo, hoy según vi en la tapa de algún periódico es la explosión de un submarino, no el reencuentro de dos hermanos que hace cinco años que no se ven. Porque lo que Hollywood nos enseño es que las explosiones y los tiros son lo más interesante en esta vida.

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Día dos en la terminal aeroportuaria de Eseiza.

Comienza el día sin dinero, pero contento. Creo que arranco a eso de las cinco o seis de la mañana con los primeros rayos del sol. Fue un día largo, sobre todo porque me encontraba sin dinero, con el teléfono roto y sin poder comunicarme con mi madre ni mi hermana. Afortunadamente el destino siempre provee una solución ya facultad de económicas de la (UBA) me brindo acceso gratuito a una PC y a una conexión a internet. Entre los hechos más relevantes de hoy está que llené la valija llena de dulces y caramelos para regalar a mi hermana; descubrí lo que Andrés Calamaro nombra en una canción “detrás de la entrada de Ezeiza están el bife de chorizo y el vino”; así fue que tras preguntar a un taxista donde comer me enviaron a la parrilla de “El turco” donde por poco dinero satisface uno sus ansias de comer. Además, claro que pude esquivar la bazofia y los altos precios de MC Donald. Además, me pasee por el centro de Capital Federal. Protestas y más protestas y como un extraterrestre con mi valija y mi mochila a cuestas. Pensar que en otra época era yo el que levantaba esas banderas. El país va camino al 2001 me dijo un viejo librero, con el cual cada tanto me detenía a conversar, y del cual tomo consejo cuando lo necesito. Es un señor muy sabio que vende libros frente a la Facultad de Medicina. Además, estoy contento, como todo en la política, el éxito reside en la insistencia; me presenté de nuevo en Turkish Airlines y pedí un asiento frente a la salida de emergencia, si me veo capacitado para socorrer a toda una tripulación en caso de que haya una emergencia, bueno o eso creo…así fue. Lo conseguí. Es el 40A justo uno de los que había marcado como favoritos en la lista de los mejores asientos disponibles en él avión. Lo negativo es que es el segundo día sin ducharme; pero a pesar de todo no transpire mucho y el clima frio ayudo a que las hormonas no secretaran nada oloroso. De todas formas, antes de irme a dormir cambiaré mis medias.
Sigo renegando con los cargadores y el aeropuerto. Hoy conocí a una chica mientras cargaba (o intentaba cargar mi celular); muy simpática; se dirigía a Barcelona y era de San Rafael De Mendoza; quedamos en contacto por Facebook; uno nunca sabe las vueltas de la vida. Además, llame a mi amigo Nacho (mi futuro médico de confianza) y le conte parte de mis cambios; siempre es bueno tener un amigo en quien confiar, aunque sea vía telefónica y en la distancia. En un rato partiré a dormir, tengo sueño y aun no sé qué puede ser de mí el día de mañana.

Soy la liebre o soy el galgo a según los tiempos cambian.

Una vez que conocen tu identidad el trato es preferencial. Claro está que un pasaporte rumano llama la atención por tierras argentinas, y mas si se acompaña con alguna que otra frase en ese idioma franco fónico. De lo contrario soy uno más, somos uno más, un número. Todo se reduce a las apariencias. Como te vistes, como hablas, como te manejas en sociedad. Hoy se juzga por su tapa o por su olor. Hoy soy un viajante de primera clase; ayer dormía frente a la embajada de Rumania y los cónsules y la embajadora me hacían una vaquita (o Pomana como se diría en rumano) para darme dinero. El mundo se rige en apariencias; bueno al menos le demostré a las chicas de Asistt Card, esa empresa que vende seguros a costa del pánico que genera en los viajantes, que el carisma puede lograr mucho más y que las apariencias son tan solo una parte de la realidad.
Aun me quedan muchas horas en el aeropuerto ministro Pistarini y según yo discurro tendré que higienizarme en el baño, ya que no hay baño con ducha. Tendré que sacrificar mi dignidad para no pasar vergüenza en el avión. Bueno a decir verdad me da igual lo que piensen los demás; yo soy escritor de mi propia vida. By the way, las chicas de la nombrada compañía de seguros son muy simpáticas, en especial llamo mi atención una de ellas, que a pesar de no recordar su nombre conservo su bellísima imagen ligada al café que me ofreció. Lamentablemente en esta vida todo se reduce al sexo y si uno lo único que quiere es pasar el rato, matar el tiempo como se dice, lo pueden tachar a uno de gay o vaya a saber que… ¿De todas formas, quien es quien para juzgar? Yo espero un amor y a decir verdad tengo todo el tiempo del mundo y mientras espero sueño que vivo o voy viviendo que sueño. A los fines prácticos da igual.

 

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