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Me gustaba escribir mis pensamientos porque en ellos reflejaba la esencia de mi ser

Me gustaba escribir mis pensamientos porque en ellos reflejaba la esencia de mi ser. Así fue que tras tantos intentos frustrados de acercarme a su corazón me digne por sincerarme a través de la pluma. Le envié las primeras fotos de aquellas poesías sin recibir ninguna respuesta de su parte. De todas formas, continúe mi existencia sabiendo que era tan solo un amor platónico. Tantas horas arrojadas al vacío me causaban cierta tristeza, pero comprendí que así es la vida, no siempre se obtiene lo que se desea. Aun no sé porque lo hacía, ni tampoco sé que ganaba ella husmeando en cada intimidad mía. Pero el tiempo pasaba y la ansiedad se hacía cada vez más intensa dentro de mí. Yo como joven enamorado de aquel amor platónico no dudaba en partir hacia el pueblo cada fin de semana que se presentaba la oportunidad. Me conformaba con verla unos segundos cada tanto, unos leves cruces de palabras, porque a decir verdad jamás entablamos un dialogo que valga la pena recordar. Quizás la vergüenza mutua por aquella salida rechazada por parte de ella o la amistad con su hermano que complicaba aún más los encuentros.

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La Doncella de todas mis historias…

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Salvación
Se fuga la isla.
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta.
Ahora
es el fuego sometido.
Ahora
es la carne
..la hoja
..la piedra
perdidas en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilización
que purifica la caída de la noche.
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.

Alejandra Pizarnik

Esperanza

Si alguien la vio díganle que la extraño
que su recuerdo viviente hace daño
que entre noche y noche añoro y me pierdo
que entre paso y paso sufro y muero

Las distancias minan y matan
me matan las minas de este espacio
soy la hoja que arrebata el vendaval
soy el dolor del que actuó mal

Circunstancias ajenas entre lágrimas de cristal
caen, se rompen crujen y desaparecen
en cada paso está el ocaso de la distancia
en cada suspiro el cuerpo perece

Díganle que aun recuerdo sus palabras
que aquel en aquel tiempo brillaba el alma
el sol iluminaba la conciencia clara
y había Esperanza, la había

Fragmento del libro ¿Que harías por amor?

…Era el cumpleaños del abuelo de las hermanas y él era el invitado que desentonaba en aquella ceremonia. Quizás el hecho de ser amigo del nieto y de encontrarse sin familiares en aquel país lejano haya logrado cierta compasión por parte de aquella familia y ese haya sido el motivo por el cual formaba parte de aquella fiesta familiar. Una noche cálida de verano que lo encontraba haciendo el asado junto a su amigo, hacer es una manera dulce de decir que simplemente estaba allí con su amigo hablando de diversos temas como lo hacían siempre. Porque la realidad es que en aquella amistad tenían lugar las mejores conversaciones, desde los asuntos políticos actuales, libros que se habían leído o se encontraban leyendo, películas, deportes, música, cualquier tema era buen tema dentro de aquella amistad y se desarrollaba con la más natural comodidad y fluidez. Contrariamente a lo que indica el famoso dicho, a buen entendedor pocas palabras, en aquella amistad había entendimiento y había palabras. El asunto es que lejos de sentirse como sapo de otro pozo el invitado disfrutaba de aquella compañía, se sentía como en casa. Para él, que se encontraba distante de su núcleo familiar sanguíneo aquello significaba un ambiente familiar ameno del cual poder aprender usos y costumbres y porque no socializar. Aunque como aventurero que fue y que sigue siendo, siempre creyó que el hombre no debía estar determinado a una existencia sumamente sedentaria, sino que tenía que hacer y deshacer a su gusto, desplazarse por el mundo con la misma naturalidad con la que uno va a hacer los mandados o al médico. Por aquel motivo, en el cual depositaba toda su convicción, había emigrado a su temprana edad de Europa buscando culturas más cálidas. Mal no le iba. Se encontraba de celebración en celebración, siempre rodeado de buenas amistades, de gente alegre, sociable, feliz, exactamente como él. En aquel momento junto a su amigo ayudándole en las pequeñas labores en las cuales podía tomar parte, como lo eran poner un leño al fuego, acomodar la parrilla o simplemente preparar el siguiente trago para que él y su amigo entre charla y charla al calor del fuego no se deshidrataran. Era el primer cumpleaños del abuelo postizo que presenciaba y sentía curiosidad por conocer a los restantes familiares que, a decir verdad, salían uno a uno hacia el patio trasero donde se encontraba la parrilla y la pileta. Poco a poco fue saludando a los familiares que iban llegando y en breves presentaciones y entre diálogos típicos que son generados para romper el hielo, fue conociendo a los integrantes de la familia. Aquella vez algo distinto ocurrió. Tras terminar de cocinar el asado y disponerlo en bandejas para servirlo a la familia debía tomar lugar en la mesa que estaba dispuesta en forma de herradura. El invitado entro junto a su amigo y comprobó una curiosa situación que le provoco un leve ataque de pánico. Observo que cada familiar había tomado su lugar en aquella mesa, y que solo restaban dos lugares para ocupar, el de él y el de su amigo. Miro a su amigo y este le dijo, con total naturalidad, que se sentara dónde quisiera. Todos esperarían que en una reunión familiar donde el invitado no conoce a toda la familia, este en todo momento apadrinado por el compañero, en este caso algo curioso había pasado. Los dos lugares disponibles para sentarse se encontraban delante de ambas jóvenes. Creo que no les introduje en esta historia aquellas dos hermanas. Me tomare el tiempo necesario para aclarar un par de asuntos pendientes. Este invitado no resulto simplemente eso, sino que como suele suceder en tantas y tantas historias de amigos y hermanas, este invitado se había enamorado de una de ellas, la menor. Por vergüenza o por miedo al que dirán de su mejor amigo, evito tomar cartas en el asunto, hasta que un día no aguanto mas y la invito a salir a través de Internet. Obviamente la respuesta fue negativa, quedando nuestro personaje herido ante tal situación, por ver como aquel amor se evaporaba en puras fantasías. Nuestro personaje comprendió prontamente que se trataba de un amor platónico decidió no insistir en el asunto. Pronto comprendió que, a pesar de todo, aquella joven bella no formaba parte de los planes iniciales y se aseguró de que su conciencia no pensara más en ella y se centraría tan solo en aquella amistad tan enriquecedora y gratificante. El tiempo fue pasando y aquel joven tuvo sus noviazgos con lo cual aquella historia con la hermana de su mejor amigo quedo tan solo en un gracioso recuerdo objeto eso sí, de constantes cargadas por parte de amigos y conocidos. Cierto día, como es lógico que ocurra en casa de los amigos, poco a poco fue conociendo a la otra hermana, la mayor. Está claro que con visitas esporádicas y con la timidez que representan aquellos encuentros, no podía conocer en profundidad a la otra hermana, pero si sus gustos y costumbres. Fue así que el joven poco a poco se fue interesando en los gustos particulares de la otra joven y bella muchacha. Claro que esta vez no tropezaría de nuevo con la misma piedra y evitaría caer en invitaciones que son factibles de rechazar, como lo son las invitaciones a través de Internet. A pesar de ello aquel joven se animó a invitarla a salir logrando así un nuevo rechazo, parece ser que es verdad que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Una vez más este joven osado era rechazado por la hermana de su mejor amigo. No una, sino dos veces. A pesar de toda la amistad perduraba, y en aquella noche en la que se encontraba frente a una encrucijada. Las sillas no estaban dispuestas de manera azarosa, sino que cada una de ellas se encontraba frente a una de las jóvenes, obligando así al invitado a que obtura por uno de los lugares. Cada lugar a ocupar se encontraba en un extremo de aquella mesa con forma de herradura. Como si la suerte lo pusiera a prueba. Pensó un instante y con la rapidez natural de un mago escapista logro resolver aquella situación más que complicada. Tomo la silla de uno de los lugares, y la coloco junto a la otra. Demostrando así que se encontraba allí por la amistad con su amigo, y dejando de lado aquellos pequeños deslices del pasado.

 

No publicar falta editar.

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El castillo de mi Doncella.

Amor de contramano…

Aquí sigo pensándote en cada canción
en cada momento en cada silaba
me enamore de tu poesía
de tu belleza angelical,
pero más te comprendí
cuando leí nuestra historia en papel
cuando descubrí lo que había significado ese cambio de vida
ese treinta y uno que golpee a tu puerta y tu familia me recibió
ese año nuevo vida nueva me encontraba con el corazón herido
y tú lo sabias, de hecho el cielo lloraba por los dos
hoy maldigo a mi corazón Doncella.
ya no sé qué pensar
Pero ¿recuerdas aquellos primeros poemas?
Te dije que si no era junto a ti partiría al exilio solo con mi soledad.
y aquí estoy. Abandonado a la suerte de pensarte y no verte.
Escribiendo versos que no tienen fin, porque tú no estás aquí.
Ya nada se de tu existencia, ni una señal me has dado.
Tal vez este sea el castigo por no haberme atrevido en el momento exacto
o tal vez el destino nos tiene reservado algo mucho más fantástico
¿Alguna señal podrá salvarme del tormento de mi alma?
Espero que cuando te enteres de que todo lo escrito va por ti puedas entenderme un poco más.
Ahora solo la música está en mi corazón.
¿Cuantos sueños se nos están escapando por no encontrarnos?
¿Cuantos viajes? ¿cuantas charlas culturales? ¿cuantas tardes de sol, de mate, de pileta, noches de asado y de familia? Dime que no lo piensas.
Pero acá sigo monologueando entre unos y ceros.
o entre la pluma y mi papel.
Torturándome con dos inviernos consecutivos.
Sin ningún amigo.
Absolutamente solo
como están los que se muerte, los que sufren y los que quieren,
así estoy por tu impiedad.

Sin duda pasa el tiempo y no te encuentro.

Borrador [1]

Y ustedes ¿por que leen lo que escribo? yo ya conté porque escribo, porque me quede atrapado dentro de mi cuerpo. Soy todo alma y esta es mi pena por jugar con los sentimientos de aquella Doncella. Hoy pago mi castigo. Pero ustedes ¿porque les interesa la vida de este humilde escritor? Al fin y al cabo son uno mas. Bueno con una historia bastante particular pero uno más entre todos ustedes. Siempre que termino un libro me siento un poco mayor que cuando lo inicie. Es como si le leído ya formara parte de mis recuerdos, como si viviera otra vida más ademas de la mía. O no es eso lo que se debería sentir cuando se termina de leer algo. También estoy estudiando para mi ingreso a la universidad y adivinen que, tengo matemáticas. Esas relaciones y esos principios que nunca cambian. Gráficas y rectas, ecuaciones, limites, derivadas, integrales, ¿donde están en la realidad que no las veo? comprendo su importancia y veo que a diferencia de estas palabras que mañana pueden no significar nada para mi, que digo mañana, incluso en el preciso instante en que son escritas ya forman parte de mi pasado. Esas matemáticas son inmutables, imperecederas, son tan perfectas que dan miedo. En otros tiempos dominaba a la perfección las derivadas e integrales, hoy me doy cuenta que mi memoria me fallo, ya no recuerdo a la perfección los procedimientos para la resolución de problemas. Y eso demuestra que no somos dos veces las mismas personas, de eso estoy seguro. No soy el Mihai de ayer y no estoy seguro de que mañana este ser que escribe piense de la misma manera. Así que corregiré las faltas de este post, lo publicare como tantos otros post que comparto y me olvidare que lo escribí. Dicho y hecho….

PD: termine de leer “La Nausea” de Jean Paul Sartre.

¿Porque escribo?

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Porque cuando conté a aquellos que me rodeaban que la chica que me gustaba me había escrito un libro me tacharon de loco. Que esas cosas no son posibles, que son delirios tuyos, que juntarte con tal o cual te hizo mal, que vos tener que hacer esto o aquello. Miren ustedes incrédulos. Miren como el ser se expresa en palabras y hoy más que nunca creo que aquella persona tan especial escribió aquel libro para contar nuestra historia y para hacérmela saber. Por eso estoy en guerra con mi pasado y lo seguiré estando hasta que me muera. No me interesa lo que piensen de mí. No voy a pedir perdón a nadie por obrar como lo hice. El ser humano es libre por naturaleza.  Si obre como lo hice fue porque en ese momento lo creí y lo creo acertado. ¿Dónde se vio el dar órdenes a la libertad? Yo nací sin amos. Si para ustedes abandonar un trabajo y una carrera que me torturaba, ademas de cambiar de tierras, significa que estoy perdido en mi existencia son ustedes los equivocados no yo. ¿Dónde dice que el ser tiene que arraigarse si o si en un determinado lugar? Vaya patrañas. Solo las almas mediocres tienen miedo al cambio y aguantan un pésimo trabajo y una pésima vida. Los espíritus elevados no tenemos miedo a nada, ni siquiera a la muerte. La vida merece ser vivida con coraje. Aquellos que se acostumbran a agachar la cabeza son almas esclavas y sumisas. ¡Viva la libertad! Basta de ser falsos, basta de juzgar a los demás con prejuicios. Basta de moralismos. Estoy cansado de todo eso. Ya no salgo de fiesta. No me interesa el mundo que me rodea. No tengo mi motocicleta. No tengo mi registro. No tengo mi verdadera identidad. Ni mi armónica, ni mi biblioteca, ni mi antigua guitarra que tanto me costó comprar. No tengo mi carpa, ni mis abrigos tan queridos. No tengo mis sueños. Soy un alma encerrada en un cuerpo que hace tiempo murió. Hoy vivo la vida, pero muerto. ¿Qué estimulo podrá despertar mi interés por la vida nuevamente?

Sábado 04:04 04/02/2018 Hora Española.