Te odio a ti lector.

Aléjense porque estoy odiando. Te odio a voz lector, me odio a mí, odio al prójimo al ateo al agnóstico a todos juntos. Los mataría a cada uno de ustedes si los tuviera adelante. Los odio con el sabor de mi lagrima salada, con el color de un recuerdo que hiere, con el sabor del sueño no cumplido, con el valor de la palabra confesada y jamás escuchada con la fuerza de quien soñó algo y en medio de aquel sueño es arrastrado al calabozo más ruin. Los odio con el enojo que tendría un ave enjaulada, con la furia de un tigre maula dispuesto ante el público para su exhibición. Los detesto con el amor de quien consigue un amor y se lo arrebata la muerte, con el enojo de quien llega a la cima y muere congelado. Los detesto con el amor de quien en pleno climax es arrancado y arrojado a la calle. Que nadie me dirija la palabra porque solo recibirá tierra, para que pueda cavar su propia tumba, o en su defecto me ayude a cavar la mía, que desde hace bastante está en construcción.

 

 

Editado dos horas después: Ya no te odio tanto.

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¿No ves que me caigo?

Tantas escaleras
Y nunca aprendí a bajarme
Sin que me dieras
El voto de confianza
No tengo más biberón
Y el chupete quedó en otro lado
No ves que me caigo?
Agarrame la mano
Cualquier cosa puede ser más inoportuna
Que vos al teléfono de mi constancia
Por mucho que nos conste
Si una bola no gira
No sirve pa’ nada
Porque esta atascada
Mi amor
Sigo siendo eso que siempre buscaste
Hasta que lo tuviste
Y hoy lo queres tanto
Que te encanta tenerlo
Y hoy estoy canabico corazón
Que no le encuentro el pelo
Al huevo que tengo
Delante de mi vista
Quien te dijo que nadie llegaba
Después de estos dos
Que golpearon la puerta y no saben
A que fiesta vinieron
Ves que es bola y no gira
No sirve pa’ nada
Porque esta atascada
Mi amor
No todo orgasmo acaba bien amor
No todo

Fragmento del libro ¿Que harías por amor?

…Era el cumpleaños del abuelo de las hermanas y él era el invitado que desentonaba en aquella ceremonia. Quizás el hecho de ser amigo del nieto y de encontrarse sin familiares en aquel país lejano haya logrado cierta compasión por parte de aquella familia y ese haya sido el motivo por el cual formaba parte de aquella fiesta familiar. Una noche cálida de verano que lo encontraba haciendo el asado junto a su amigo, hacer es una manera dulce de decir que simplemente estaba allí con su amigo hablando de diversos temas como lo hacían siempre. Porque la realidad es que en aquella amistad tenían lugar las mejores conversaciones, desde los asuntos políticos actuales, libros que se habían leído o se encontraban leyendo, películas, deportes, música, cualquier tema era buen tema dentro de aquella amistad y se desarrollaba con la más natural comodidad y fluidez. Contrariamente a lo que indica el famoso dicho, a buen entendedor pocas palabras, en aquella amistad había entendimiento y había palabras. El asunto es que lejos de sentirse como sapo de otro pozo el invitado disfrutaba de aquella compañía, se sentía como en casa. Para él, que se encontraba distante de su núcleo familiar sanguíneo aquello significaba un ambiente familiar ameno del cual poder aprender usos y costumbres y porque no socializar. Aunque como aventurero que fue y que sigue siendo, siempre creyó que el hombre no debía estar determinado a una existencia sumamente sedentaria, sino que tenía que hacer y deshacer a su gusto, desplazarse por el mundo con la misma naturalidad con la que uno va a hacer los mandados o al médico. Por aquel motivo, en el cual depositaba toda su convicción, había emigrado a su temprana edad de Europa buscando culturas más cálidas. Mal no le iba. Se encontraba de celebración en celebración, siempre rodeado de buenas amistades, de gente alegre, sociable, feliz, exactamente como él. En aquel momento junto a su amigo ayudándole en las pequeñas labores en las cuales podía tomar parte, como lo eran poner un leño al fuego, acomodar la parrilla o simplemente preparar el siguiente trago para que él y su amigo entre charla y charla al calor del fuego no se deshidrataran. Era el primer cumpleaños del abuelo postizo que presenciaba y sentía curiosidad por conocer a los restantes familiares que, a decir verdad, salían uno a uno hacia el patio trasero donde se encontraba la parrilla y la pileta. Poco a poco fue saludando a los familiares que iban llegando y en breves presentaciones y entre diálogos típicos que son generados para romper el hielo, fue conociendo a los integrantes de la familia. Aquella vez algo distinto ocurrió. Tras terminar de cocinar el asado y disponerlo en bandejas para servirlo a la familia debía tomar lugar en la mesa que estaba dispuesta en forma de herradura. El invitado entro junto a su amigo y comprobó una curiosa situación que le provoco un leve ataque de pánico. Observo que cada familiar había tomado su lugar en aquella mesa, y que solo restaban dos lugares para ocupar, el de él y el de su amigo. Miro a su amigo y este le dijo, con total naturalidad, que se sentara dónde quisiera. Todos esperarían que en una reunión familiar donde el invitado no conoce a toda la familia, este en todo momento apadrinado por el compañero, en este caso algo curioso había pasado. Los dos lugares disponibles para sentarse se encontraban delante de ambas jóvenes. Creo que no les introduje en esta historia aquellas dos hermanas. Me tomare el tiempo necesario para aclarar un par de asuntos pendientes. Este invitado no resulto simplemente eso, sino que como suele suceder en tantas y tantas historias de amigos y hermanas, este invitado se había enamorado de una de ellas, la menor. Por vergüenza o por miedo al que dirán de su mejor amigo, evito tomar cartas en el asunto, hasta que un día no aguanto mas y la invito a salir a través de Internet. Obviamente la respuesta fue negativa, quedando nuestro personaje herido ante tal situación, por ver como aquel amor se evaporaba en puras fantasías. Nuestro personaje comprendió prontamente que se trataba de un amor platónico decidió no insistir en el asunto. Pronto comprendió que, a pesar de todo, aquella joven bella no formaba parte de los planes iniciales y se aseguró de que su conciencia no pensara más en ella y se centraría tan solo en aquella amistad tan enriquecedora y gratificante. El tiempo fue pasando y aquel joven tuvo sus noviazgos con lo cual aquella historia con la hermana de su mejor amigo quedo tan solo en un gracioso recuerdo objeto eso sí, de constantes cargadas por parte de amigos y conocidos. Cierto día, como es lógico que ocurra en casa de los amigos, poco a poco fue conociendo a la otra hermana, la mayor. Está claro que con visitas esporádicas y con la timidez que representan aquellos encuentros, no podía conocer en profundidad a la otra hermana, pero si sus gustos y costumbres. Fue así que el joven poco a poco se fue interesando en los gustos particulares de la otra joven y bella muchacha. Claro que esta vez no tropezaría de nuevo con la misma piedra y evitaría caer en invitaciones que son factibles de rechazar, como lo son las invitaciones a través de Internet. A pesar de ello aquel joven se animó a invitarla a salir logrando así un nuevo rechazo, parece ser que es verdad que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Una vez más este joven osado era rechazado por la hermana de su mejor amigo. No una, sino dos veces. A pesar de toda la amistad perduraba, y en aquella noche en la que se encontraba frente a una encrucijada. Las sillas no estaban dispuestas de manera azarosa, sino que cada una de ellas se encontraba frente a una de las jóvenes, obligando así al invitado a que obtura por uno de los lugares. Cada lugar a ocupar se encontraba en un extremo de aquella mesa con forma de herradura. Como si la suerte lo pusiera a prueba. Pensó un instante y con la rapidez natural de un mago escapista logro resolver aquella situación más que complicada. Tomo la silla de uno de los lugares, y la coloco junto a la otra. Demostrando así que se encontraba allí por la amistad con su amigo, y dejando de lado aquellos pequeños deslices del pasado.

 

No publicar falta editar.

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El castillo de mi Doncella.

La última curda…

Lastima, bandoneón,
mi corazon
tu ronca maldición maleva…
Tu lágrima de ron
me lleva
hasta el hondo bajo fondo
donde el barro se subleva.
¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón!
La vida es una herida absurda,
y es todo tan fugaz
que es una curda, ¡nada más!
mi confesión.

Contame tu condena,
decime tu fracaso,
¿no ves la pena
que me ha herido?
Y hablame simplemente
de aquel amor ausente
tras un retazo del olvido.
¡Ya sé que te lastimo!
¡Ya se que te hago daño
llorando mi sermón de vino!

Pero es el viejo amor
que tiembla, bandoneón,
y busca en el licor que aturde,
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón al corazón.
Un poco de recuerdo y sinsabor
gotea tu rezongo lerdo.
Marea tu licor y arrea
la tropilla de la zurda
al volcar la última curda.
Cerrame el ventanal
que quema el sol
su lento caracol de sueño,
¿no ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?…

 

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Amar, temer, partir…

He leído que las despedidas son tristes
cuando creo y siento
que el crecimiento
es el valor de lo moderno.
Anota en tu cuaderno
lo que dejas tras tu ida
y verás que a tu venida
el mundo entero ha cambiado.
Tu vida será recuerdo de un pasado,
tu vuelta será presente de un futuro.
Entre tanta gente te verás diferente
pues el crecimiento mayor que has tenido
ha venido del valor
de haber partido.

Dificultad

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Que difícil se hace escribir con tanto frío
las palabras tiritan
los punto y coma se me vuelan
los paréntesis se caen
y las mayúsculas se olvidan.
En medio de esta tormenta
el corazón se asienta
a pensar en su destino.
linda letra me dijo una colombiana
y su acento me atrapo en una espiral
de misterios…

 

Un día de frió que fui a comer a una pizzeria de Palermo, Buenos Aires, acompañado de mi soledad. La moza me vio escribir el poema y me halago la letra. Era colombiana.

Poema sin fin.

Lo que nos diferencia a usted lector
y a mí como escritor
es que mientras yo no comprendo cómo terminare este poema
usted está determinado de antemano
quiero decir que este poema terminara con la palabra feliz
obviamente mi futuro inmediato representa una página en blanco
dado que aún no proyecte que, ni cómo escribirlo
pero el suyo desde el momento que inicio esta lectura es acabar con ella
y para ello no dudara en llegar hasta el final del poema
-por curiosidad y porque le gusta la lectura-
usted y yo sabemos que terminara con la palabra feliz
pero mientras esto se acerca a su fin
y usted lo sabe porque yo lo se
nos damos cuenta que todo esto estaba premeditado
y mientras
jugamos un poco con el destino y sus finales
y además
le comento que escribir me hace siempre un poco más feliz

Medina de Pomar

Cinco años después vuelvo a caminar la ciudad que me acogió en mi adolescencia. Deshago los caminos que alguna vez supe descubrir. Cada tanto me reencuentro en una encrucijada furtivo y breve con alguna persona que formo parte de mi pasado. Claro esta que hemos cambiado, pero algo siempre permanece. Son micro segundos en los cuales el ser se transporta al momento en que compartimos, a esa versión mas joven de nuestra propia existencia, a ese recuerdo casi perdido que renace por el hecho de reencontrarse con alguien que hace mucho no se ve. Yo no se si seré músico, escritor, sociólogo, o quien sabe que me depare el destino. Pero comprendo que en mi reside la pasión por escribir y relatar con palabras el quehacer diario de esta realidad que se llama vida. Ciertas veces creando fantasías, micro relatos imaginados, otras veces actuando como un termómetro social y verterlo a la poesía. Reconozco que he tratado de realizar análisis sociológicos en base a mis lecturas, pero distan mucho de ser artículos técnicos. Por ello me limito a escribir para aprender, para comentar mis dudas, mis pasiones, mis historias, mis fracaso o mis ilusiones. Escribo porque de alguna forma busco permanecer en esta corta y dura existencia, escribo también porque como diría Gabriel Celaya, la poesía es un arma cargada de futuro. Soy esto que poco a poco aprende a ordenar sus ideas para que esto que sale de mi tenga coherencia y cohesión, pero tengo muy en claro que debo formarme para que mi imaginación crezca, así como también debe crecer mi conocimiento sobre la propia realidad. Mientras tanto queridos lectores pido perdón por fallos que iré cometiendo en este proceso de aprendizaje, pero esto es lo que hay a día de hoy, si puedo dar certezas de algo es de que soy cien por ciento mio.

Escritor y Viajero

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