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Aclaraciones sobre Poesía al Ser.

Va en contra de mis maneras de entender la vida, pero destinar tiempo de mi vida que en definitiva es lo mas importante que tengo en reproducir contenido audiovisual a través de las redes y demostrar que el hombre es lo que sueña requiere muy a pesar mío dinero.
Por ese motivo y aclarando que las poesías que a modo de contribución puse a la venta en Amazon están desparramadas por todo el Blog. Mi trabajo consistió en organizarlas y organizarme con ellas (Ademas de escribirlas claro jaja). El libro habla de pasiones y sentires que en esta aventura que se da por llamar vida cuento con lo mas preciado que tiene el ser humano. Por tal motivo el libro esta a la venta a modo de colaboración, no es mi objetivo y mi mayor pecado mas que querer siendo libre. De todas formas si no lo puedes pagar por tal o cual motivo con un mail a mihai_doc@hotmail.com te lo enviare con todo el placer.

 

Declaración.

El rol del escritor en los tiempos modernos desde mi punto de vista es quien puede plasmar en palabras la realidad que le rodea. Es el instrumento sensible que se encarga de diagnosticar desde un punto de vista más o menos objetivo la realidad de un determinado momento histórico. ¿Cómo podríamos saber que ocurrió en otro momento de la historia sino fuese por los escritos que nos legaron aquellos escritores? Yo soy uno más entre todos lo que habitan en mi poblado, ciudad, pueblo o como se quiera llamar. Soy un sujeto que tiene la libertad para pensar y que es consciente de que en su pluma reside la crítica y el análisis ante la realidad que se presenta cada día ante mí, en constante desarrollo y repleta de contradicciones. Mientras la gente va a trabajar, compra el pan, lleva sus hijos al colegio, o realiza sus quehaceres diarios, nosotros los escritores somos quienes nos formamos incesantemente para comprender los procesos que subyacen a la realidad. Claro está que también somos propensos a equivocarnos, pero también lo somos a admitir nuestros errores. Mi yo del pasado, del presente y mi construcción del futuro quedara plasmada en mi espacio personal. Acepto críticas como también sugerencias, jamás aceptare sin embargo, que se cuestione mi pasión por retratar con palabras el entorno que me circunscribe. Tengo el gran placer de expresarme a través de palabras y pretendo si el entorno me da las posibilidades publicar un proyecto personal en papel. Pero no dudare si es necesario en denunciar las irregularidades que se me hagan presentes. Con esta declaración les deseo a mis lectores un feliz domingo.

Sophie Tucker – Some of These Days (1926)

Canción que es nombrada en “La Nausea” de Jean Paul Sartre. Supongo que en algún momento de su existencia la escucho. Como lo hago yo y como lo haces tu. Porque nosotros pereceremos, pero el arte sobrevivirá. Al menos eso cree el Mihai del presente.

Saludos lectores…

 

 

Aquí un fragmento:

Pienso en un americano afeitado, de espesas cejas negras, que se ahoga
de calor en el piso veinte de un inmueble de Nueva York. Encima de Nueva
York, el azul del cielo se ha inflamado; enormes llamas amarillas vienen a lamer
los techos; los chicos de Brooklyn se ponen, en pantalones de baño, bajo las
mangueras. El cuarto oscuro, en el piso veinte, se cocina a fuego vivo. El
americano de las cejas negras suspira, jadea y el sudor le corre por las mejillas.
Está sentado, en mangas de camisa, delante del piano; tiene un gusto a humo en
la boca, y vagamente, vagamente, el fantasma de una melodía en la cabeza,
“Some of these days”. Tom vendrá dentro de una hora con su frasco chato sobre
la nalga; entonces se desplomarán los dos en los sillones de cuero y beberán
grandes vasos de alcohol y el fuego del cielo inflamará sus gargantas, sentirán el
peso de un inmenso sueño tórrido. Pero primero hay que anotar esta melodía.
“Some of these days”. La mano húmeda toma un lápiz sobre el piano. “Some of
these days you’ll miss me honey”.
Sucedió así. Así o de otro modo, poco importa. Así nació. Escogió para nacer
el cuerpo gastado de ese judío de cejas como carbón. Sujetaba blandamente el
lápiz y gotas de sudor caían de sus dedos enjoyados al papel. ¿Y por qué no yo?
¿Por qué se necesitaba precisamente ese gordo estúpido lleno de cerveza sucia y
de alcohol para que se cumpliera el milagro?
—Madeleine, ¿quiere poner de nuevo el disco? Una vez más, antes de que me
vaya.
Madeleine se echa a reír. Hace girar la manivela y la cosa empieza de nuevo.
Pero ya no pienso en mí. Pienso en aquel tipo que compuso esta melodía, un día
de julio, en el calor negro de su cuarto. Trato de pensar en él a través de la
melodía, a través de los sonidos blancos y acidulados del saxofón. Hizo esto.
Tenía dificultades, no todo le iba como Dios manda: cuentas que pagar —y
además debía de haber por ahí alguna mujer que no pensaba en él como lo
hubiera deseado—, y además había esa terrible ola de calor que transformaba a
148 Jean Paul Sartre
La Náusea
los hombres en charcos de grasa derretida. Todo aquello no tenía nada de muy
lindo ni de muy glorioso. Pero cuando oigo la canción y pienso que la hizo aquel
tipo, considero… conmovedores su sufrimiento y su transpiración. Tuvo suerte.
Por lo demás, no se habrá dado cuenta. Debió de pensar: ¡con un poco de suerte,
sacaré unos cincuenta dólares! Es la primera vez desde hace años, que un
hombre me parece conmovedor. Quisiera saber algo sobre ese tipo. Me
interesaría conocer sus dificultades, si tenía una mujer o si vivía solo. No por
humanismo; al contrario. Porque hizo todo esto. No tengo ganas de conocerlo;
además quizá haya muerto. Obtener sólo algunos informes sobre él y poder
pensar en él, de vez en cuando, al escuchar este disco Eso es. Supongo que a
aquel tipo no le haría ni fu ni fa si le dijeran que en la séptima ciudad de Francia,
en los alrededores de la estación, hay alguien que piensa en él. Pero yo sería feliz
si estuviera en su lugar; lo envidio. Tengo que irme. Me levanto, pero vacilo un
instante, quisiera oír cantar a la negra. Por última vez.
Canta. Dos que se han salvado: el judío y la negra. Salvado. Quizá hasta el fin,
se hayan creído perdidos, ahogadas en la existencia. Y sin embargo, nadie podría
pensar en mí como yo pienso en ellos, con está dulzura. Nadie, ni siquiera Anny.
Para mí son un poco como muertos, un poco como héroes de novela; se han
lavado del pecado de existir. No por completo, claro, pero tanto como puede
hacerlo un hombre. Esta idea me trastorna de golpe, porque ni siquiera la
esperaba ya. Siento que algo me roza tímidamente y no me atrevo a moverme
por temor de que se vaya. Algo que ya no conocía, una especie de alegría.
La negra canta. ¿Entonces es posible justificar la propia existencia? ¿Un
poquitito? Me siento extraordinariamente intimidado. No es que tenga mucha
esperanza. Pero soy como un tipo completamente helado que después de un
viaje por la nieve, entrara de pronto en un cuarto tibio. Pienso que se quedaría
inmóvil cerca de la puerta, frío aún, y lentos temblores recorrerían todo su
cuerpo.

Sos y soy

A veces me pregunto porque todo es tan efímero. Porque ese ser que ha estado en tantos lugares diferentes sabe que mañana todos esos recuerdos serán nada. El pueblo aquel, la laguna al atardecer, el mar en un claro amanecer, la primera vez que vi la nieve en aquel país lejano y nuevo. La adolescencia entre montañas, mi regreso a las llanuras. El sol del verano. Las aventuras de jovenzuelo. Todo es efímero y se desvanece en un abrir y cerrar de ojos. Esto que soy ahora mismo, este ser que escribe detrás de una pantalla y ese ser que lee de ese lado de la pantalla. Ambos sabemos que somos fragílmente sensibles a la nada y al paso del tiempo. Pero aun así seguimos existiendo. Sos y soy. Vos ahí leyendo cada canto de mi alma, cada idea que emanó de mi esencia y fue compartida públicamente, para que mis penas y mis alegrías, mis ocurrencias, mis gustos y todo lo que engloba mi mundo cultural se encuentre a disposición de todos. Porque como dijo un poeta rumano hace mucho, los poetas como los soldados no tenemos vida personal. Todo es efímero menos estas palabras… ¿o no?

Palabras para mi armónica.

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Me supiste acompañar en mis largas noches de soledad. En aquel trabajo frente al Río de la Plata, allá por Argentina. Supiste darme horas y horas de música que llenaron el hueco que se encontraba en mi pecho. Se que me extrañas y sabes que te extraño, pero aquel mendigo te necesitaba más que yo. Opte por donarte. Por darle a aquella persona un regalo del alma. Porque yo también se lo que es estar solo en un país lejano al propio (aunque aún no determino de que país soy). Porque yo también sufro del desempleo. De la discriminación. De no haber nacido con un pan bajo el brazo ni en cuna de oro. Somos de los que las peleamos desde abajo. Pero con un corazón gigante. Eso lo note y por eso te regale mi instrumento. El destino proveerá. Espero que lo disfrutes y te haga compañía.

Post dedicado a un emigrante de Egipto que encontré durante un viaje de Rumania a España, este se encontraba mendigando frente a una estación de servicio en Italia.  Le toque mi armónica y posteriormente se la regale. La última vez que la use. Al rato se levantó, y vino donde me encontraba comiendo y charlamos: me contó su historia de lucha. Posteriormente regreso a su casa. Me dijo que iría a la escuela técnica y que estaba aprendiendo un oficio. Eternamente agradecido en ambos sentidos. El hombre es hombre en cualquier lado del mundo, aun no comprendo cómo hay gente que discrimina y se cree superior. Mala gente que camina y va apestando la tierra como diría mi amigo Antonio Machado. Y vos ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por un hermano desconocido?

Reflexiones de estación.

Amo el verano más que nadie en el mundo y tengo un justificante. A mis quince años abandonamos con mi familia argentina para ir a vivir a Rumanía. De finales de primavera en el hemisferio sur a finales de otoño en el hemisferio norte. A mis veinte viviendo en España emigre a Argentina. De nuevo de primavera del norte del ecuador a otoño en sur del mismo. Y por última vez hace unos dos meses regrese de Argentina, primero al frío de Rumanía y ahora a el clima gélido del norte de España. Resumiendo, tengo tres inviernos más que el resto de mis conocidos (o tres veranos menos, como quieran llamarle). Pese a todo sigo teniendo un temperamento fogoso. Fin de la reflexión. Puedes seguir navegando por otros lares.

 

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Me parece haber visto un lindo pecesito…

Hay pececitos libres y pececitos atrapados. Como también hay peceras redondas, peceras cuadradas y peceras rectangulares. Sin entrar en detalle hay tantos pececitos como tipos de peceras. Los pececitos giran y giran -cuando la pecera es redonda claro- pero es tan solo una ilusión. Ellos están siempre dando vueltas en el mismo lugar. Tal vez la ilusión del agua los tenga engañados, porque los pececitos giran y giran, pero nunca cambian, ni de posición, ni de mentalidad ni de creencias. Tan solo giran. Girar de todas formas no está mal. Le otorga a uno la sensación de movilidad. Ciertas veces los pececitos reciben comida que cae desde arriba. Esta es proporcionada por sus amos, que, en condición de tales, alimentan a sus pequeños animalitos, a cambio claro, de su libertad. Los pececitos agradecen al cielo que así sea, pues de lo contrario no entenderían como sobrevivir de forma autónoma. Los pececitos van y vienen. Unas veces se sienten observados, otras se creen con libre albedrío. Pero es tan solo una ilusión. El encanto por los adornos que en la pecera poseen (o el ser poseídos por los adornos que poseen) es un efecto muy recurrente en su tipo de situación. Hay pececito pececito, si supieras lo hermosa que es la libertad. Saltarías sin dudarlo a lo desconocido, rodarías por desiertos arenosos y pasarías hambrunas inimaginables. Pero serias feliz, feliz de poder expresarte y ser verdaderamente vos.

Dedicado a un pececito amigo…

Fronteras, documentos y libertad.

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De – sierto o re – cierto diría un Argentino.

Las restricciones al libre movimiento de personas son una patraña. Y paso a explicar. Cuando llegue a Argentina a mis veinte años emigrado de España, era un ciudadano libre. Nacido en Bilbao, España, pero de nacionalidad rumana. Por encontrarme durante cinco años en España me otorgaron la residencia como extranjero. Al llegar a Argentina hice los trámites pertinentes para radicarme en condición de estudiante. Tras dos años de luchas burocráticas obtuve la radicación permanente. Por lo tanto, en un momento de mi existencia, conviví con tres residencias distintas. La que figuraba en mi documento rumano, la que quedo en España y la nueva obtenida en Argentina. Como sostenía Noam Chomsky, en los tiempos que corren el capital puede moverse de una punta a otra del mundo sin restricciones mientras que el ser humano cada vez tiene más limitaciones a su movilidad. Para demostrar que los papeles son mera burocracia en el momento de partir de Argentina a Rumania me encontraba con mi DNI rumano vencido lo mismo que el pasaporte rumano. Mi Documento Nacional español extraviado, y mis cinco DNI argentinos perdidos (si tuve que renovarlo varias veces, además de que suelo perder seguido mi billetera). No poseía ninguna identificación válida que acreditara identidad y sin embargo se me permitió pasar todos los controles migratorios (país de origen, escalas y país de destino) y viajar a Rumania. Ustedes se preguntarán como. Use el comodín de la embajada. Con un simple papel, denominado salvoconducto, pude viajar medio mundo. Como les decía los páleles solo sirven para inhibir la libertad del hombre. En mi alegato voy a confesar que jamás cometí ningún crimen del cual me tenga que ocultar, ni arrepentir. Simplemente el sentirme tan libre de vivir y ser. Viajar es crecer y las limitaciones impuestas por el sistema siempre me parecieron ridículas. Viva la libertad del hombre y del ciudadano.

Sudamerica

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Diario de Viaje

Se han encargado de separarnos. De que nos importe muy poco la cultura de un país vecino. De que no amemos a aquellos que se encuentran a una frontera de distancia. En vez de ello nos inducen a odiarlos. A discriminarlos. A pensar que el de al lado es enemigo nuestro. Hoy me paro dentro de la frontera Argentina, pero desde Europa. Odio a los bolivianos, odio a los peruanos, a los brasileños, a los chilenos y hacia los paraguayos. Unos pactaron con los ingleses, otros vienen a robarnos el trabajo, los demás o son enemigos del fútbol o los discriminamos por su forma física, su manera de pensar o la miseria que existe en su país. Todos ellos son considerados perjudiciales, dañinos y peligrosos para los individuos argentinos. El de al lado siempre es el canalla, es rufián, es ruin. Sin embargo nos invitan o nos seducen a que adulemos la cultura Estadounidense, que amemos el turismo hacia Europa o hacia horizontes lejanos. Nos invitan a creer que el mundo es así desde siempre. O mejor aun, no nos invitan a pensar en nada; Usted solo consuma lo que nosotros le damos. Uno simplemente asimila la información que esta en los medios, en el inconsciente colectivo, en el sentido común. La digiere y luego la vomita. ¿Cuanto tardara el pueblo argentino en comprender que el de al lado es hermano? Que la unión es crecimiento. Que la cultura es aprender del otro. Mientras los pueblos Sudamericanos no se despierten de la opresión a la cual están sometidos, serán dominados siempre por intereses foráneos. Escribo desde el exilio. Desde la distancia es más fácil conectar con las diferentes culturas. Con la distancia el análisis se hace mas sencillo. Me seguiré formando.