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Fragmento del libro ¿Que harías por amor?

…Era el cumpleaños del abuelo de las hermanas y él era el invitado que desentonaba en aquella ceremonia. Quizás el hecho de ser amigo del nieto y de encontrarse sin familiares en aquel país lejano haya logrado cierta compasión por parte de aquella familia y ese haya sido el motivo por el cual formaba parte de aquella fiesta familiar. Una noche cálida de verano que lo encontraba haciendo el asado junto a su amigo, hacer es una manera dulce de decir que simplemente estaba allí con su amigo hablando de diversos temas como lo hacían siempre. Porque la realidad es que en aquella amistad tenían lugar las mejores conversaciones, desde los asuntos políticos actuales, libros que se habían leído o se encontraban leyendo, películas, deportes, música, cualquier tema era buen tema dentro de aquella amistad y se desarrollaba con la más natural comodidad y fluidez. Contrariamente a lo que indica el famoso dicho, a buen entendedor pocas palabras, en aquella amistad había entendimiento y había palabras. El asunto es que lejos de sentirse como sapo de otro pozo el invitado disfrutaba de aquella compañía, se sentía como en casa. Para él, que se encontraba distante de su núcleo familiar sanguíneo aquello significaba un ambiente familiar ameno del cual poder aprender usos y costumbres y porque no socializar. Aunque como aventurero que fue y que sigue siendo, siempre creyó que el hombre no debía estar determinado a una existencia sumamente sedentaria, sino que tenía que hacer y deshacer a su gusto, desplazarse por el mundo con la misma naturalidad con la que uno va a hacer los mandados o al médico. Por aquel motivo, en el cual depositaba toda su convicción, había emigrado a su temprana edad de Europa buscando culturas más cálidas. Mal no le iba. Se encontraba de celebración en celebración, siempre rodeado de buenas amistades, de gente alegre, sociable, feliz, exactamente como él. En aquel momento junto a su amigo ayudándole en las pequeñas labores en las cuales podía tomar parte, como lo eran poner un leño al fuego, acomodar la parrilla o simplemente preparar el siguiente trago para que él y su amigo entre charla y charla al calor del fuego no se deshidrataran. Era el primer cumpleaños del abuelo postizo que presenciaba y sentía curiosidad por conocer a los restantes familiares que, a decir verdad, salían uno a uno hacia el patio trasero donde se encontraba la parrilla y la pileta. Poco a poco fue saludando a los familiares que iban llegando y en breves presentaciones y entre diálogos típicos que son generados para romper el hielo, fue conociendo a los integrantes de la familia. Aquella vez algo distinto ocurrió. Tras terminar de cocinar el asado y disponerlo en bandejas para servirlo a la familia debía tomar lugar en la mesa que estaba dispuesta en forma de herradura. El invitado entro junto a su amigo y comprobó una curiosa situación que le provoco un leve ataque de pánico. Observo que cada familiar había tomado su lugar en aquella mesa, y que solo restaban dos lugares para ocupar, el de él y el de su amigo. Miro a su amigo y este le dijo, con total naturalidad, que se sentara dónde quisiera. Todos esperarían que en una reunión familiar donde el invitado no conoce a toda la familia, este en todo momento apadrinado por el compañero, en este caso algo curioso había pasado. Los dos lugares disponibles para sentarse se encontraban delante de ambas jóvenes. Creo que no les introduje en esta historia aquellas dos hermanas. Me tomare el tiempo necesario para aclarar un par de asuntos pendientes. Este invitado no resulto simplemente eso, sino que como suele suceder en tantas y tantas historias de amigos y hermanas, este invitado se había enamorado de una de ellas, la menor. Por vergüenza o por miedo al que dirán de su mejor amigo, evito tomar cartas en el asunto, hasta que un día no aguanto mas y la invito a salir a través de Internet. Obviamente la respuesta fue negativa, quedando nuestro personaje herido ante tal situación, por ver como aquel amor se evaporaba en puras fantasías. Nuestro personaje comprendió prontamente que se trataba de un amor platónico decidió no insistir en el asunto. Pronto comprendió que, a pesar de todo, aquella joven bella no formaba parte de los planes iniciales y se aseguró de que su conciencia no pensara más en ella y se centraría tan solo en aquella amistad tan enriquecedora y gratificante. El tiempo fue pasando y aquel joven tuvo sus noviazgos con lo cual aquella historia con la hermana de su mejor amigo quedo tan solo en un gracioso recuerdo objeto eso sí, de constantes cargadas por parte de amigos y conocidos. Cierto día, como es lógico que ocurra en casa de los amigos, poco a poco fue conociendo a la otra hermana, la mayor. Está claro que con visitas esporádicas y con la timidez que representan aquellos encuentros, no podía conocer en profundidad a la otra hermana, pero si sus gustos y costumbres. Fue así que el joven poco a poco se fue interesando en los gustos particulares de la otra joven y bella muchacha. Claro que esta vez no tropezaría de nuevo con la misma piedra y evitaría caer en invitaciones que son factibles de rechazar, como lo son las invitaciones a través de Internet. A pesar de ello aquel joven se animó a invitarla a salir logrando así un nuevo rechazo, parece ser que es verdad que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Una vez más este joven osado era rechazado por la hermana de su mejor amigo. No una, sino dos veces. A pesar de toda la amistad perduraba, y en aquella noche en la que se encontraba frente a una encrucijada. Las sillas no estaban dispuestas de manera azarosa, sino que cada una de ellas se encontraba frente a una de las jóvenes, obligando así al invitado a que obtura por uno de los lugares. Cada lugar a ocupar se encontraba en un extremo de aquella mesa con forma de herradura. Como si la suerte lo pusiera a prueba. Pensó un instante y con la rapidez natural de un mago escapista logro resolver aquella situación más que complicada. Tomo la silla de uno de los lugares, y la coloco junto a la otra. Demostrando así que se encontraba allí por la amistad con su amigo, y dejando de lado aquellos pequeños deslices del pasado.

 

No publicar falta editar.

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El castillo de mi Doncella.

Amor de contramano…

Aquí sigo pensándote en cada canción
en cada momento en cada silaba
me enamore de tu poesía
de tu belleza angelical,
pero más te comprendí
cuando leí nuestra historia en papel
cuando descubrí lo que había significado ese cambio de vida
ese treinta y uno que golpee a tu puerta y tu familia me recibió
ese año nuevo vida nueva me encontraba con el corazón herido
y tú lo sabias, de hecho el cielo lloraba por los dos
hoy maldigo a mi corazón Doncella.
ya no sé qué pensar
Pero ¿recuerdas aquellos primeros poemas?
Te dije que si no era junto a ti partiría al exilio solo con mi soledad.
y aquí estoy. Abandonado a la suerte de pensarte y no verte.
Escribiendo versos que no tienen fin, porque tú no estás aquí.
Ya nada se de tu existencia, ni una señal me has dado.
Tal vez este sea el castigo por no haberme atrevido en el momento exacto
o tal vez el destino nos tiene reservado algo mucho más fantástico
¿Alguna señal podrá salvarme del tormento de mi alma?
Espero que cuando te enteres de que todo lo escrito va por ti puedas entenderme un poco más.
Ahora solo la música está en mi corazón.
¿Cuantos sueños se nos están escapando por no encontrarnos?
¿Cuantos viajes? ¿cuantas charlas culturales? ¿cuantas tardes de sol, de mate, de pileta, noches de asado y de familia? Dime que no lo piensas.
Pero acá sigo monologueando entre unos y ceros.
o entre la pluma y mi papel.
Torturándome con dos inviernos consecutivos.
Sin ningún amigo.
Absolutamente solo
como están los que se muerte, los que sufren y los que quieren,
así estoy por tu impiedad.

Sin duda pasa el tiempo y no te encuentro.

Preso

Grito con palabras deshabitadas
!La vida me sabe a nada!
Desde que vuelo en silencio
preso de tus recuerdos y de un pasado incierto…
Te evoco en cada madrugada
aunque para el corazón
ya no es lo que ansiaba
perezco ante el paso del tiempo,
sufro, anhelo con profundo tormento.
Estas son tan solo palabras que lleva el viento.
Quizás en un grito certero,
fuerte como suspiro de este alma en pena,
te busque y no te encuentre.

¿Porque escribo?

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Porque cuando conté a aquellos que me rodeaban que la chica que me gustaba me había escrito un libro me tacharon de loco. Que esas cosas no son posibles, que son delirios tuyos, que juntarte con tal o cual te hizo mal, que vos tener que hacer esto o aquello. Miren ustedes incrédulos. Miren como el ser se expresa en palabras y hoy más que nunca creo que aquella persona tan especial escribió aquel libro para contar nuestra historia y para hacérmela saber. Por eso estoy en guerra con mi pasado y lo seguiré estando hasta que me muera. No me interesa lo que piensen de mí. No voy a pedir perdón a nadie por obrar como lo hice. El ser humano es libre por naturaleza.  Si obre como lo hice fue porque en ese momento lo creí y lo creo acertado. ¿Dónde se vio el dar órdenes a la libertad? Yo nací sin amos. Si para ustedes abandonar un trabajo y una carrera que me torturaba, ademas de cambiar de tierras, significa que estoy perdido en mi existencia son ustedes los equivocados no yo. ¿Dónde dice que el ser tiene que arraigarse si o si en un determinado lugar? Vaya patrañas. Solo las almas mediocres tienen miedo al cambio y aguantan un pésimo trabajo y una pésima vida. Los espíritus elevados no tenemos miedo a nada, ni siquiera a la muerte. La vida merece ser vivida con coraje. Aquellos que se acostumbran a agachar la cabeza son almas esclavas y sumisas. ¡Viva la libertad! Basta de ser falsos, basta de juzgar a los demás con prejuicios. Basta de moralismos. Estoy cansado de todo eso. Ya no salgo de fiesta. No me interesa el mundo que me rodea. No tengo mi motocicleta. No tengo mi registro. No tengo mi verdadera identidad. Ni mi armónica, ni mi biblioteca, ni mi antigua guitarra que tanto me costó comprar. No tengo mi carpa, ni mis abrigos tan queridos. No tengo mis sueños. Soy un alma encerrada en un cuerpo que hace tiempo murió. Hoy vivo la vida, pero muerto. ¿Qué estimulo podrá despertar mi interés por la vida nuevamente?

Sábado 04:04 04/02/2018 Hora Española.

Mientras bebo solo a la luz de la luna…

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Un vaso de vino entre las flores:
bebo solo sin amigo que me acompañe,
Levanto el vaso e invito a la luna:
con ella y con mi sombra, seremos tres.
Pero la luna no acostumbra beber vino,
y mi perezosa sombra solo sabe seguirme.
Festejemos, con mi amiga luna y con mi sombra esclava,
mientras aun es primavera.
En las canciones que entono vibran rayos lunares;
en la danza que ensayo mi sombra se aferra y deshace.
Los tres juntos, antes de beber, holgábamos;
ahora, ebrios, cada cual va por su lado.

Autor: LI PO

 

Esa mentira que representa mudar los paisajes cuando la pena es siempre la misma

 

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Esa mentira que representa mudar los paisajes cuando la pena es siempre la misma. El entorno puede variar interminablemente, pero es dentro nuestro dónde encontramos la verdadera esencia del ser. No me vengan con cuentos del mas allá, promesas de un futuro mejor. La gente vive esta existencia, en este tiempo vital. Lo que pase tras la muerte es igual de incierto para unos como para otros. ¿Porque permitir que haya gente explotada por otra gente? ¿Cuáles son los valores que nos llevan a ansiar siempre más?, a no conformarnos con lo que tenemos. De donde nace ese deseo irrefrenable por poseer objetos materiales. Ojalá mi espíritu fuera tan sencillo que se quedara satisfecho con cosas. Pero no es así, solo el arte puede otorgar cierto alivio a esta alma en pena. Este ser que sufre su existencia, que se dio cuenta que la vida es una, que todos iremos al mismo lugar, y que hagas lo que hagas el pasado es pasado, y no podrás recuperarlo. A veces amo mi soledad, y otras veces, mientras doy vueltas en la cama la detesto hasta el infinito. No poder conciliar el sueño ciertas veces puede ser la peor tortura. Las palabras que no dijimos, el coraje que no tuvimos, la perseverancia que se nos escapa en los momentos claves de la vida. Soy un escritor mediocre, de versos pobres, de relatos cortos y sin sentido, soy un mero reproductor de la cultura. Mezclo todo aquello que me hace ser quien soy y lo devuelvo a mi manera, digerido por mis experiencias, por mi sufrimiento y mis alegrías. Mientas tanto sigo existiendo sin encontrarle un porque a mis acciones, sin saber el porqué de todo lo que me pasa. No soporto la rutina, me lastima por dentro, me mata. El ser siente que perece cada vez que detecta patrones de conducta mecanizados, automáticos, inconscientes. Si esta fuera tu única existencia, ¿estarías contento con todo lo que estás haciendo? ¿O harías muchas otras cosas? ¿Cuáles son los límites de tu voluntad? O, mejor dicho, ¿prefieres un colchón cómodo a cumplir tus sueños? ¿Te aterra lo desconocido? ¿Te satisface más vender tu libertad a cambio de tolerar todos los tormentos de tu alma? Ser y tiempo, tiempo para el ser. Y mi doncella que aún no aparece.

La familia y el amor…

¿Qué es el amor?

¿Perseguir un amor o quedarme con el presente?

La historia parece repetirse-me, pero algo aprendí en cinco años lejos de mi familia, a veces al amor hay que esperarlo, por más que uno cruce un océano para llegar a él, si es amor se concretara, en esta vida o en la otra. Así parece que otra vez en mi vida el destino juega conmigo a las cartas. Pero esta vez no cruzare de nuevo ese océano, esta vez esperare de este lado del charco, con la paciencia de un artesano, recompondré mi alma herida, junto a los míos, en la vieja Europa, de la mano de la cultura. Ya golpee tu puerta, ya comprendí el mensaje. Te esperare Doncella, si así lo deseas, pero de este lado del charco. Te enviare tan solo una carta, como diría mi amigo Daniel Toro y te daré mi tiempo existencial para que me pienses o para que me olvides…

Aquí la letra de Daniel…

Una carta. mi amor solo una carta
que me cuente detalles de tu vida
la gente que conoces, los sueños que te habitan, y me recuerde el llanto de nuestra despedida.

Una carta, que diga que me extrañas
más allá de todos los sentidos
y que a pesar del tiempo que para todos pasa
no hay tiempo entre nosotros, ni olvido ni distancia

Escríbeme, con tinta de violetas
en un papel de amor
olor a ausencia
Escríbeme, poniendo en cada trazo
la fiebre de tu pulso
que se me vuelve abrazo
y es un abrazo tuyo
Una carta, mi amor solo una carta
que me empañe los ojos de alegría
Una carta que diga que me extrañas, que me quieres y que sigues siendo mía, solo mía, siempre mía
Una carta, mi amor.
Escríbeme, con tinta de violetas
en un papel de amor
olor a ausencia
Escríbeme, poniendo en cada trazo
la fiebre de tu pulso
que se me vuelve abrazo
y es un abrazo tuyo
Una carta, mi amor solo una carta
que me empañe los ojos de alegría
Una carta que diga que me extrañas, que me quieres y que sigues siendo mía, solo mía, siempre mía.
Una carta, mi amor.

 

Una triste historia de amor…

Una o varias, la realidad es que mi vida amorosa está en las ruinas. Ya no hay esperanzas para nada, ya no siento ni la motivación para levantarme cada mañana. Soy un hombre sin suerte, no sé porque el destino me juega las cartas de esta manera pero estoy condenado a ser lo que no quiero ser, y amar a las personas que no quiero amar. Espere a un amor cinco años, y cuando volví a buscarlo, ella salió corriendo trás el dinero. Cuando descubrí otro amor, que en su momento supuse que era platónico, apareció ella, con su teatro de insatisfacción, con su sonrisa, sus ojos y sus maneras, y yo, deje de lado varios sueños por estar a su lado. Pero el destino me pisoteo de nuevo y ese amor voló, se fue bien lejos para que sintiera lo que es la verdadera soledad. El dichoso amor platónico no era tan así, y entre idas y vueltas no fui yo solo quien sufrió un desamor. Así es que no solo sufrí, hasta el punto de llorar todo un veinticuatro de diciembre a la noche, sino que además hice sufrir a otra persona. Es así a veces el deseo por la carne nos puede jugar una mala pasada. Hoy estoy preso en palabras, mi ser quedo atrapado en aquella historia escrita y publicada por mi amor platónico, mi doncella, aquella persona a quien le dedique meses de mi vida a través de una pantalla. Porque la realidad es que cara a cara jamás pudimos confesarnos que nos amábamos. Hoy soy yo el exiliado, el que partió al olvido, a un país frío y lejano, en su estación más cruda, y sin ganas de adaptarme, sin ganas de vivir, ni de ver el sol. Solo sé que golpee a su puerta una noche de invierno, y ella me dijo con total naturalidad que era un desubicado. ¿Porque razón del destino no quisiste hablar conmigo si habías publicado un libro?. Porque por más que quieran convencerme que el libro estaba escrito por el susodicho veterinario, me juego la vida mil veces a que fue escrito por ella. Aquella historia es nuestra historia, y aquellos recuerdos son nuestros recuerdos. Hoy estoy en un país extraño con una cultura que no me comprende, no comprende a un despechado, y puedo confesar que si espere cinco años a un amor, es porque realmente me juego el corazón en cada relación. La única que puede comprenderme es mi hermana, pero ella está ocupada con su vida y creo que no tiene tiempo para escuchar mis historias. Tendré que partir otra vez a casa de mi madre, a recomponer un corazón abandonado y sin muchas ilusiones.