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Yo no soy la libertad pero si el que la provoca [Facundo Cabral]

Estaba apoyado en la vidriera que daba a la calle Del Carmen. No recordaba con exactitud que esperaba, pero si recordó cómo se sentía. La sombra de los altos arboles se marcaba en la calle con el sol de la mañana. Una leve brisa primaveral anunciaba el calor de la tarde. Los autos pasaban a ritmo tranquilo. Llenaba el pecho de aire y exhalaba con total tranquilidad, porque sabía que era ahí donde quería estar. Cuantas veces se le había presentado esa sensación. La de encontrarse a gusto en un lugar, de sentirse libre sin importar el mañana. Recordó que tenía unos veinte años y estaba en un país lejano, trabajando por unas monedas en un trabajo sumamente inútil. Cosa que el tiempo le demostró. Era de sus primeros trabajos y de todo lo vivido siempre algo había aprendido, y aquella vez aprendió a agachar la cabeza y obedecer. Aquel trabajo le enseño valores como todos los trabajos realizados, pero poco a poco la curiosidad y su rebeldía fueron forjando una identidad que marcaría para siempre la esencia de su ser. Realizo que cuando uno va por la vida siendo libre ama lo que hace porque lo hace en libertad. Amo la vida y la libertad, amo la verdad, y amo ser fiel a sus sentimientos, aunque ellos signifiquen lanzarse hacia lo desconocido. Caminaba por la existencia enamorándose de sueños no de personas. Eran tiempos dolorosos donde las agujas del reloj permanecían fijas y el tiempo tirano que siempre se le iba de la mano, aquellas veces no se escapaba más. Firmeza al contemplar el sufrimiento en silencio. Pero ese sabor a libertad que emanaba de su ser en cada respiración le enseñaron el camino. Era joven e inocente, pero aprendió a luchar con la vida de igual a igual.

 

“Soy un ocaso entre las sierras.
Un amanecer frente al mar.
Soy un cielo estrellado
verde prado
o un acantilado,
donde al filo me encuentro,
mientras te sueño en silencio.”

 

Del libro Poesía al Ser:

 

Escribiré mi presente…

Abro el ordenador, que muy a pesar mío se decidió por estropear, romperse o la concha de su madre como se diría en Argentina que ahora no quiere andar bien. Bueno, en resumen, me acomodo frente a él y tengo mil cosas por hacer. Quién lo diría un desempleado que no le alcanza el tiempo para realizar todas las tareas que tiene pendientes. Si una vez confesé que me parecía que era el protagonista de una novela y todos se rieron de mí, y ahora yo dejo en palabras mis experiencias de vida para demostrar a todos aquellos que me rodean que el ser se expresa claramente con palabras ¿o no es así? Si quiero decir te amo lo puedo plasmar fácilmente en letras que bien organizadas tienen una hermosa fonética. También puede ser utilizada para sacar lo peor de uno y si no me creen busquen la entrada “aléjense porque estoy odiando”. Un mal día lo tiene cualquiera, decía Atahualpa Yupanqui con la poesía que lo caracterizaba a el que “la sangre tiene razones que hacen engordar las venas y que pena sobre pena hace que uno pegue el grito” y aquí estoy yo gritando a los vientos con una poesía que navega a través de estos bits que representan la Word Wide Web. Quizás lleguen al odio certero y me de una mano para lograr mis metras existenciales. Porque al fin y al cabo esta existencia es corta no, lo siguiente. Bueno uno podría imaginarse mundos detrás de los mundos o existencias detrás de existencias, pero a mi humildemente me gusta disfrutar mas de esta vida que al menos parece mas tangencialmente real. Allá lo dejo a Platón y su mundo de las ideas, que le sean de provecho. Yo mientras tanto escribo.

Natura

Los animales nos seguían como a Zaratustra. Dos almas purificadas luchando en caminos opuestos, pero siempre a favor de sus sueños. Ladrillo a ladrillo se levantaron las paredes que dieron lugar al pueblo. El paso del tiempo fue haciendo crujir las paredes y el constante devenir de la sociedad fue alejando a los habitantes de aquellas tierras para encontrar mayor comodidad o quizás tan solo por el afán de socializar en una sociedad donde la rutina mata poco a poco. Aquel pueblo se levantaba poco a poco, pero en un sueño pasado. Seguir leyendo Natura

Historias…

Me gustaba escribir mis pensamientos porque en ellos reflejaba la esencia de mi ser. Así fue que tras tantos intentos frustrados de acercarme a su corazón me digne por sincerarme a través de la pluma. Le envié las primeras fotos de aquellas poesías sin recibir ninguna respuesta de su parte. De todas formas, continúe mi existencia sabiendo que era tan solo un amor platónico. Tantas horas arrojadas al vacío me causaban cierta tristeza, pero comprendí que así es la vida, no siempre se obtiene lo que se desea. Aun no sé porque lo hacía, ni tampoco sé que ganaba ella husmeando en cada intimidad mía. Pero el tiempo pasaba y la ansiedad se hacía cada vez más intensa dentro de mí. Yo como joven enamorado de aquel amor platónico no dudaba en partir hacia el pueblo cada fin de semana que se presentaba la oportunidad. Me conformaba con verla unos segundos cada fin de semana, unos leves cruces de palabras, porque a decir verdad jamás entablamos un dialogo que valga la pena recordar. Quizás la vergüenza mutua por aquella salida rechazada por parte de ella o la amistad con su hermano que complicaba aún más los encuentros.

A mi arquitecta de La Plata

Acá de nuevo en un banco escribiendo desde afuera. Las primeras entradas que salgo al sol a poner en palabras estos sentimientos que llevo dentro. Junto a mí a unos cien metros una joven lee frente a la estatua de la memoria. Me pregunto qué recuerdos pasaran por su cabeza. Que imagina aquella joven cuyo pelo brilla al sol. Siempre la imaginación al poder o el poder en la imaginación. Necesito volver a sentirme libre, volver a tomar todas las palabras que encierran aquellos libros leídos y que leo en mi constante devenir y hacer con ellos publicas mis ideas. Para demostrarme y demostrar al mundo que el hombre es lo que sueña hasta despertar. Cuantos recuerdos pasan a través de mí. Cuantas historias para contar y tan poco tiempo para transfórmalas en palabras y regalárselas al mundo. Escribo con palabras deshabitadas. “El tiempo que va pasando como la vida no vuelve más” decía una linda zamba argentina. Zamba de mi esperanza. Jovencita que junto a un cantero te encontré en aquella tarde calidad donde como hoy me encontraba escribiéndote o escribiéndome cálidas palabras para enamorarte en soledad. Para que nos enamoremos con los regalos que da la intimidad. ¿Cómo confesarte que me convertiste en Santo?. Te sueño día y noche esperando reencontrarte y reencontrarme. Lo curioso de esta existencia es que mi deseo arde en querer verte, pero mi corazón indómito y sediento que batallando violento esta con mi razón te extraña hasta las entrañas. Fuiste la arquitecta de mis sueños. Se que peco contra mi intimidad al hacer públicos mis sentimientos, pero este es el Mihai que llegara a la tumba. Un Mihai que se libere con la escritura y que ayude a otros a liberarse. Creo que dejare de escribir poesía por un rato para pasarme a las oraciones hilvanadas, que bien cantadas demuestran bien el sentir. ¿Porque no puedo dar con mi media naranja, será que cuesta tanto poder gritar a los vientos las verdades que el alma confiesa? Hoy no estoy en una pieza, estoy disfrutando de la arquitectura y desfrutando de tu belleza celestial. Magina hechicera de corazones vagabundos. Construiste con tus pasiones el sueño de mis emociones que a pesar de luchar con mi razón están en seria desventaja. Hoy mi viaje es desde un banco. Alguna vez me soñé escritor y cada tanto me gusta cumplir mis sueños. Así expreso tormentos y pasiones, sentires y olvidos, cariños perdidos o futuros conquistados. Te envié una carta a la facultad de arquitectura el día que partí hacia Bucarest, no sé si te habrá llegado, el contacto que arribaba justo al país se dirigía a tu misma ciudad. No sé si ya la habrás leído o si jamás te llego. Esas son las chispas de la vida. Desde este lado del mundo monologueo y sueño con tu esencia mientras muero en hipótesis sin fundamento. Hoy te regalo más palabras, aunque solo sean gritadas al aire. Tal vez un viento certero las empuje hasta tu oído y comprendas un poco mi sentir. Ahora me comprendo un poco más. Te comento que publique un libro de Poesía en una editorial de mi ciudad actual con el objetivo de poder obtener algún ingreso y porque no que la gente me conozca un poco mejor a través de mis palabras un recurso cada vez más lejano y olvidado para los tiempos que corren. También lo publique en Amazon, con el objetivo de poder hacerlo accesible a todo el mundo, bueno o al menos al mundo que me conoce o me quiere conocer. Este es el objetivo del blog y aunque no recibo ingreso por él y solo gastos ha ocasionado creo y tengo la esperanza de que mis aventuras y desventuras sirvan para inspirar a otros a encontrar su camino. Porque como dijo Machado caminante no hay camino, se hace camino al andar. Soy un repetidor constante de ideas, que en este mundo hay muchas y muy mal distribuidas. Te comento que también genere una radio para poder difundir contenido cultural. Para mi desgracia una serie de factores adversos se interpusieron y no logre mi acometido. Te comentare que principalmente son razones económicas. Seguiré caminando por esta bella ciudad y te escribiré en la próxima parada.

Tu arquitecto favorito.

Pensá…

A ver si me entendés querido, te digo que lo que uno hace en esta vida lo paga en esta vida. Las cosas son así boludo. Que le vas a hacer, vos quédate tranca, después de todo la culpa fue de ella. Yo te dije que no tenía sentido todas esas cosas que te decía. Que baja a comprar el pan que anda a comprar la carne, que las verduras que el Fernet. Te tenía como a un esclavo. Y vos con cara de pollito empapado siempre ibas contento. Como si no te quedara otra opción. Ahora no te arrepientas. Ella se lo busco. Pensá que el tiempo borra todas las heridas. Buenos al menos las de ella. Pensá que somatizaste toda esa angustia reprimida y ese odio y lo vomitaste un día. Es que ya te lo decía tu psicólogo. Hernán tenés que tener un poco más de actitud en la relación. Y vos no le hacías caso. Yo creo que fue eso. Mucho tiempo dominado boludo. Pero que le vas a hacer sos el pasivo, la voluntad controlada, el débil como se dice. De todas formas, no podés cambiar.