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Ficciones II

Te amo hermosa mía, vos me conquistaste con tu poesía, pero tu hermana me conquisto con su belleza. ¿Cómo vivir con este sufrimiento? Si lo blanco es cada vez más negro y en el negro no te encuentro. Muerdo el anzuelo una vez más. Nado en mi mar de inconsistencias y la corriente me arrastra cada vez más lejos. Miro atónito detrás y apenas diviso las luces del puerto errante. Te pienso y no acierto a determinar en este laberinto del cual sigo preso, de este instinto que te añora, las añora, amando con todas sus fuerzas el pasado que me mantiene con vida. Soy recuerdo arrojado al viento, soy el sentimiento de quien no se quedó callado, soy el recuerdo del sueño soñado, la palabra mágica que no se disfraza, la casa de aquel treintaiuno donde mis sueños se juntaron en un solo punto. Locura de vida, razón de vuelta. Solo sé que mientras más te pienso más lejos te siento.

Del Libro “Borradores de Vida”

Hoja 11.

 

Se me ocurre que vas a llegar distinta
porque soy un mutante constante
de motoquero a mochilero y viceversa
De momentos guevarista y en otros me codeo con la burocracia de las embajadas.
De hotel en hotel, o de auto en auto.
Duermo y sueño, a veces sueño que duermo
Una veces el sueño es tan intenso que no desearía despertar.
Hoy soñé que tenia un accidente
y al instante de despertar
mi compañero de asiento en el micro de larga distancia
se puso el cinturón de seguridad.
Mientras escribo esto espero que tan solo sea una casualidad.

Nuestra historia.

Si tuviera que escribir sobre nuestra historia diría que está en continuo proceso de ser creada. Vos allá, de aquel lado del rió, yo acá pensándote cada noche, en cada palabra, en cada mañana. El canto de las palabras es el canto de tu alma. Y acá sigo yo sin saber si piensas en mí, si siquiera signifique algo en tu existencia. O pensaras que soy un seductor y solo eso. Si tal vez sea solo eso. Alguien que intento seducir a la hermana de su mejor amigo. Pero, ¿y si valía la pena intentarlo? ¿Y si por la vergüenza o el miedo no jugamos la carta y hoy nos arrepentimos? No sé qué decirte. Tal vez mi pecado es querer ser libre en esta vida, aunque ya sabrás como yo que la libertad lastima y pucha que lastima. Tanta soledad a veces siento que lucho contra el mundo. Me alejo a pasos agigantados de quienes me rodean. Y vos allá. Del otro lado. Quizás ya despreocupada de la existencia. Porque hay dos modos de conciencia, según yo discurro. Vos como estudiante de psicología lo debes saber bien. Esta ese que nos hace pensar en profundidad la existencia, ese que nos enseñó el bigote, vos sabes a que me refiero, al desquiciado de Nietzsche. Y esta ese otro en el que nos empapamos de realidad y nos olvidamos de que existimos. Compramos el pan, hablamos con la familia, escuchamos un disco, hacemos lo posible porque esa vocecita que esta dentro nuestro no hable. Esa conciencia nos satura con palabras y reproches. Hay como envidio a esa gente que vive sin preocupaciones. Que no se plantea jamás ampliar su vocabulario, que simplemente es presente. Si tomo algún texto de mi pasado y lo comparo con mi yo del presente me sorprendo ciertas veces de lo que escribo. Otras me dan igual y otras mantengo firme la postura. Pero qué es eso que cambia. Que significa escribir y porque lo hago. Y vos allá del otro lado del rio. No te quieres venir para acá che. Probemos suerte. Total, allá se está quemando y acá, bueno acá también se quema un poco, pero vamos y venimos. Yo acá te espero si queres. Hay tantas cosas que quisiera contarte. Va no sé. Por ahí me planto cara a cara con vos y no me sale una palabra. Como tantas otras veces que nos encontramos. Te acordes cuando viniste a buscar la lata de pintura a casa. Yo dormía esa mañana porque trabajaba de noche. Si te acordes que me canse de dedicarte fotos por Instagram. Bueno la cuestión es que trabajaba y me acostaba siempre a eso de las siete. Y ese día me escribiste y yo dormía. Quien alegría terrible me agarro cuando vi ese mensaje tuyo. Justo al lado del de tu prima diciendo que si quería lo iba a buscar ella. Claro pensarías que no te quería atender. Soy un idiota. Bueno tal vez sea solo imaginación mía y nunca quisiste nada conmigo. Y tal vez fueron tan solo ideas de un loco. Después de todo sabes que tenía problemas con la droga. O la droga los tenía conmigo. Después de todo no tiene nada malo un porrito cada tanto cuando la realidad es tan traicionera. Aunque admito que con tu hermano hemos hecho desastres. Pero que bien nos lo pasamos. En fin, supongo que el mundo diría que éramos dos locos. Ojo que dije locos. Que cosas he, analizándolo bien parecíamos una parejita de novios. Hasta dormíamos juntos. Yo siempre dije que existe el amor entre los hombres, aunque sin sexo. ¿O era el amor hacia vos lo que me mantenía a su lado? ¿O el amor hacia tu hermana? No sé qué es. Y no sé qué paso aquel treintaiuno. Pero ella apareció, y la otra ella desapareció. Todo muy caótico en mi vida que queres que te diga. Siempre actué con el corazón y con lo que sentía. Tu hermana estaba preciosa aquel fin de año y vos también. Tengo el corazón hecho pedazos. No sé qué quiero en esta vida. Pero sé que te desee con todas mis fuerzas. Tu belleza me atrajo de tal manera que te he pensado noches y noches enteras. Fuiste el motivo de mi existencia de mis actos, de mi todo. Supongo que ese es el poder de un amor platónico. Cuando fui consiente de todo lo que hice por vos ya no quería seguir haciéndolo. Pero es que tus palabras fueron tan claras aquella vez. No salías con amigos de tu hermano. Admito que invitarte a salir por Facebook fue una cobardía, pero comprenderás y te habrás dado cuenta con el tiempo que cara a cara es imposible. Lo que no recuerdo en esta historia es de si te invite a salir cuando vivía con él o antes. Bueno a los fines proactivos da igual. Luego apareció ella. Belleza, atracción física, y ahí termino todo. Hoy no me siento atraído por ninguna figura femenina, ni masculina claro. Hoy solo amo el arte y mi soledad. Quizás así pueda reformular no conciencia y organizar nuevamente mis ideas para ser otra vez el Mihai de siempre. ¿O acaso jamás volveré a ser el mismo río que ayer empapo mis costas? Creo que tengo mucho que no sabes de mi vida. Como yo tampoco se de la tuya. Solo se que entre fantasía y realidad voy caminando por la vida.

A mi Doncella…

¿Donde estas Doncella? ¿Cuanto mas me harás esperarte? Ya estoy rozando la locura con tanta poesía vacía. Te busco en cada palabra, en cada verso, en el sonido de cada letra. Miro hacia el cielo y en las siluetas veo pasar tu rostro, pero el sonido, el eco de tu voz sigue sin hacerse presente. Cada vez me deshago un poco mas, me desintegro en mi impaciencia y no apareces. En algún lugar debes estar, detrás de alguna pantalla, pensando cuando sera el momento en que des ese paso mágico que nos una, para que mi puerta sufra el golpe salvador del corazón, sin testigos y con mucho por contar, aparece y termina ya con este tormento. Liberarme de este cajón donde olvidado me encuentro y donde todo es gris, donde vivo siendo un esqueleto vivo donde existo siendo un animado muerto, y donde acobardado me encuentro como un pájaro sin luz.

Preso.

Lloro por dentro. Por fuera soy una estatua. Estoy preso. En un lugar que no quiero estar. Como el malvado que tiene de rehén a una joven niña para satisfacerse. Así estoy yo. Preso del deseo de posesión de un apersona. Me alimenta y me da calor. Yo apaciguo el ansia de posesión que tiene. No comprende la importancia de la libertad. Es un ser débil. ¿Y yo soy su esclavo? Quisiera romper las cadenas que me tienen atado a esta cárcel, pero soy débil. Afuera hace frío. Y ahora como seguir. ¿Cómo retomar aquel sueño abandonado?. ¿Cómo volver a empezar? Demasiadas preguntas para un alma fatigada ya no soy el que ayer he sido. Preso de mi poesía y sin energías para volver a empezar. Preso de esta mentira que se llama rutina.

Universidad de La Plata

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Soy un hombre de letras de eso no cabe duda, o al menos es lo que pareciera a simple vista. Tengo la facilidad de poder expresarme a través de palabras al igual que los pájaros se expresan con su canto. A veces me siento frente al papel y no sale nada, otras veces tengo tanto para decir que no se por dónde empezar. Ciertas veces la tecla de borrar la pulso con demasiado frecuencia, y otras tantas escribo sin detenerme. Esas últimas veces son las que realmente cuenta, porque el ser se expresa siendo original, sin arrepentirse de lo que inmediatamente sale de él. Hoy recuerdo aventuras como si fueran sueños, y sueños como si fuesen aventuras. Mi moto queda por allá en Mar del Plata, allí se rompió cuando regrese a buscar mis pertenencias a un hotel. Pertenencias que había abandonado y que no sé porque aquella vez me decidí regresar a buscarlas. La realidad es que siempre pensé que hay que andar libre de equipaje por esta vida, total al fin de cuentas, vinimos a este mundo sin ninguna pertenencia y nos iremos de la misma manera. Bueno tal vez nos iremos con muchos objetos materiales, pero nos enterraran con un par de flores como mucho. El resto será para los que vengan atrás –den las gracias a la propiedad privada-, y muy probablemente será generador de disputas entre los familiares. Hay casos y casos esa es la realidad. Pero no es momento de pensar en la muerte, aun me queda mucho camino por recorrer. Hoy pienso en su belleza, cosa exótica que tiene Argentina, pues tras tanto camino, he comprobado que las más bellas mujeres –según yo discurro- son las argentinas. Sin ofender al resto de las mujeres del mundo. Hoy hablo de cánones de belleza, que son diferentes en cada cultura y en cada región del mundo. En lo particular, o sea, en lo que se refiere a mi persona, me atraen físicamente las argentinas, de todas formas, yo soy partidario de que no hay que juzgar a un libro por su tapa. Tarea más que difícil en los tiempos que corren, pero somos así, nos enamoramos del físico y luego conocemos a la persona, y si no, el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra. Su nombre es menester que calle, pero diré que es una futura arquitecta de La Plata, que se quedó con un pedazo de mi corazón, podría decir que alguna aurícula, y si tengo que ser más específico diría que la izquierda. Sin entrar en anatomía pura diría que atrofio mis coronarias, me conquisto con sus válvulas mitrales, me dejo circunflejo, algo diastólico. Cosas de la física, me gusta el interior de las mujeres también, a veces imagino su nervio vago inervando su precioso estómago, ese que deglutió unas preciosas hamburguesas, me enamoro con sus pronadores y  supinadores sirviendo en dosis mínimas pero abundantes ese manjar, que para delicia del paladar y gratificación de mis papilas gustativas, no tenían igual. Por ello les compartí mi arte, les toque la guitarra, un pequeño aporte de alguien que hace tiempo dejo de importarle el dinero. Además creo haberle dejado un poema o dos, pero eso en los tiempos que corren tampoco tiene mucha importancia. Un saludo a aquella preciosa mujer de la cual sigo profundamente encantado.

[Ficciones I]

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Junto a la cama el vino y esas dos copas casi vacías que esperan ser bebidas. Te busco con la mirada semidormida y veo que no estas a mi lado, miro hacia mi derecha y la luz que escapa por debajo de la puerta del baño me deja ver que allí estas. Espero tu regreso entre sábanas blancas, y sirvo otro poco de vino. Otra noche de lluvia en la que nos amamos, quien lo iba a decir, dos desconocidos que hablan a través de sus cuerpos. Otra noche de hotel. Otra noche en la que peleamos contra la soledad, contra el hastió y contra las decepciones.