Archivo de la categoría: Ficciones

2 3 4 5 6

Hay que serse sincero en esta vida de lo contrario el alma inclinaría su rodilla ante las injusticias. Sigo pensando en esos ojos que conocí en Paris. Quizás aun estén dando vueltas por aquella hermosa ciudad. No recuerdo su nombre. No sé si me lo dijo, ni recuerdo habérselo dicho. Suele sucederme ese tipo de cosas. Camine todo el día por Paris con la música como compañera buscándola y buscándome. Deteniéndome cada cierto tiempo a descansar y reponer energías. Quizás nos encontremos en el recital de Chico Trujillo (Si es que logro llegar a el) no como ayer que tras encontrar a la banda en la estación de trenes de Marsella no me anime a hablarle. O quizás el ego era tan grande que me gano la partida. Creo que, en el último reflejo del ojo, justo cuando recogía mis pertenencias para abandonar la estación lo vi. Estaba el Macha. Mi relación con la banda se remonta a Carmen de Areco en un asado en el cual se escuchaba este tipo de música de fondo. He de reconocer que la música latinoamericana siempre llamo mi atención. Aun no sé porque me sucede lo que me sucede, pero uno debe caminar en la vida hasta encontrar el amor. Premisa principal en mi existencia. Cualquier lugar es un buen lugar si uno esta con la persona que ama. Pero no hay que mentirse. Aún recuerdo sus ojos. Bella estudiante de Artes Dramáticas que siempre me exigía mas ojos. Como puede ser que en un mes de relación hayamos conectado tanto. No en vano le escribí hartos poemas. Aun creo que nos debemos, va no es deuda, creo que más bien un deseo de volver a encontrarla pero de manera casual en la existencia y ver que ha sido de su vida. El tiempo pasa y no para y poco a poco nos volvemos viejos. Como la flor que se marchita y muere. Disfruta de la libertad mientras puedas, que ya vendrán tiempos mejores. Poco a poco vuelvo a salir a la luz del sol. Aun me cuesta volver a ser el de siempre. El Mihai andariego y soñador. Cada tanto me acuerdo de mi preciosa moto. No quiero mentirme en estas palabras y espero entender porque me desprendí de ella de esa manera. ¿Puse a la familia por encima de mis sueños? ¿O tal vez fue por escuchar demasiado a mi Madre? Debería repensar toda aquella cuestión. El sueño siempre está latente, aunque claro está que estoy un poco más lejos que entonces de realizarlo. Quizás fue una venganza el hecho de demostrarle a aquella chica que partió al exilio con mis besos que si estaba dispuesto a todo por llevarla a mi lado. Los sueños cumplidos de manera solitaria tienen un tinte amargo. Cuantas ciudades caminadas con el peso de mi mochila. Escuchando el silencio o la música de mis auriculares.

Calle paraguay 002

De pronto me paré asustado. Acababa de ocurrírseme que si tenía carta de mi Rubia no podía ser jamás aquella que yo me recitaba, porque ésa era una invención mía. Y desde entonces procuré desviar mi pensamiento de las palabras que me habría gustado que me escribiera, temeroso de que esas frases, que eran cabalmente las más deseadas, las más queridas de todas, se vieran excluidas del campo de las realizaciones posibles, por haberlas enunciado yo. Y si, con verosímil coincidencia, esa carta que yo había compuesto hubiera sido la que mi Rubia me escribiera, al reconocer mi propia obra, no habría tenido la impresión de recibir una cosa que no salía de mí, real, nueva, una dicha exterior a mi espíritu, independiente de mi voluntad, don verdadero del amor.

Sentimiento

Te amo hermosa mía, vos me conquistaste con tu poesía, pero tu hermana me conquisto con su belleza. ¿Cómo vivir con este sufrimiento? Si lo blanco es cada vez más negro y en el negro no te encuentro. Muerdo el anzuelo una vez más. Nado en mi mar de inconsistencias y la corriente me arrastra cada vez más lejos. Miro atónito detrás y apenas diviso las luces del puerto errante. Te pienso y no acierto a determinar en este laberinto del cual sigo preso, de este instinto que te añora, las añora, amando con todas sus fuerzas el pasado que me mantiene con vida. Soy recuerdo arrojado al viento, soy el sentimiento de quien no se quedó callado, soy el recuerdo del sueño soñado, la palabra mágica que no se disfraza, la casa de aquel treintaiuno donde mis sueños se juntaron en un solo punto. Locura de vida, razón de vuelta. Solo sé que mientras más te pienso más lejos te siento.

Ficciones de Invierno

Mi vida se desperdicia segundo a segundo porque mi ser no se encuentra en el lugar que desea. Me gusta denominarlo una especie de efecto colateral al desplazamiento del sujeto. Es decir, ubicarse en un punto determinado del universo donde es retenido por voluntad ajena y del cual no se posee libertad para liberarse. Es un afecto que le oprime a uno el pecho, le cierra la garganta y le obnubila las ideas. En cierta manera es una forma de sentirse preso del ambiente, de esta realidad que se presenta ante nuestros ojos. Estoy tan preso de m mismo que la única libertad que poseo es la de escribir mis sentimientos y plasmarlos en palabras. Estoy en el hemisferio norte en pleno invierno. Después de haber vivido el invierno del hemisferio sur este es el segundo consecutivo. Mi piel dejo de tener ese color bronceado que caracteriza a los habitantes de las tierras tropicales y que es debido a la exposición continuada al sol. Poco a poco me convierto en un papel blanco y sospecho que con el tiempo dejare hasta de existir. Mi ser se transparentará poco a poco hasta permitir el paso de la luz a través de mi materia. Soy la nada en persona. Mi tiempo se escurre entre los dedos como un puñado de arena seca que se toma en una playa lejana al calor del verano. Grano a grano caigo, me pierdo en la gravedad y me desintegro en la multitud que se haya en el suelo. Soy la ira contenida en las venas. Grito con todas mis furias, pero por fuera estoy inmutable. Mi expresión denota indiferencia en su máxima expresión. Mi semblante no se modifica ante el entorno, perdió las energías para realizar cualquier movimiento. Estoy en un limbo existencialista donde nada llama mi atención. La muerte se me representa como un momento más de mi vida. Es el ocaso entre las sierras. La noche oscura en medio de la pampa, sin iluminación artificial podría compararse fácilmente a la nada que se asemeja a morir. Mi cuerpo ya no tiene vida. Habla mi mente y mis dedos reaccionan y convierten estas palabras en caracteres. El ser se expresa. Miro hacia arriba y descubro la luna, fiel compañera de horas sin sentido, donde ocupo el tiempo simplemente existiendo. He muerto definitivamente o podré resucitar. Me pregunto porque a mí. Soy la intriga acumulada hablando por el sujeto. Puede ser que la realidad se confunda con la ficción. Un libro puede recordarnos con mayor lucidez un momento de nuestra existencia mejor que lo haría nuestra propia conciencia. Acaso la escritura es la mejor representación de la realidad. Mil preguntas escapan constantemente hacia mi pasado esperando poder adentrarse en algún recuerdo olvidado y retrotraer al presente información olvidada. Tarea más que difícil. El presente se reconstruye segundo a segundo. Los hechos dejan de ser tal para convertirse en interpretaciones. Si uno rememora un momento de su existencia donde osaba en tomar decisiones con el corazón, como poder distinguir si era de esa manera o simplemente el significado se lo otorgo el tiempo y en aquel pasado se actuó sin premeditación. Soy el rehén de mis propias historias.

Ficciones De viajes.

Conocía a la muchacha tan solo de leves charlas en el hall de la facultad. Esa tarde algo diferente había ocurrido. La había visto llorar. Su ser se sintió profundamente conmovido a pesar de no tener ninguna relación con aquella persona. Tras terminar de cursar espero el colectivo como todos los miércoles. Sabia que ella viajaría en el mismo, pero respetaba su intimidad por lo que no iniciaría ningún tipo de conversación. Dudo un par de veces si era prudente acercarse a dialogar o si sería mejor no tomar cartas en el asunto. Subieron al colectivo y la casualidad hizo que ella se sentara junto a él. Admiraba su fina belleza, sus rasgos armónicos, sus delicados modales. Su ser sentía la necesidad de hablarle. Pero no deseaba caer en esas conversaciones estúpidas en las cuales se recae cuando no se sabe de qué hablar, por ello evito iniciar el dialogo. Los paisajes se sucedían unos a otros hasta que por fin iniciaron la conversación. Ella comenzó con un pretexto ligado a las asignaturas de la facultad, el comprendió el sentido de aquello y continuo el juego.  Comprendió con el correr de las palabras que detrás de aquel rostro bonito se escondían los traumas más grandes, los pesares jamás revelados, los peores miedos. Su voz denotaba dulzura, pero no esa dulzura fingida sino más bien un modo liviano de pasar por esta existencia, como si la realidad fuera demasiado dura, demasiado estructurada. Ella flotaba entre las personas, surcaba el aire en calidad angelical, nada podía lastimarla, tan solo aquellos fantasmas que se presentaban de vez en cuando recordándole aquel accidente. Noto todo ello por el tono de voz y por la profunda mirada. Claro que ella solo veía en él un oído curioso.