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¿Porque escribo?

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Porque cuando conté a aquellos que me rodeaban que la chica que me gustaba me había escrito un libro me tacharon de loco. Que esas cosas no son posibles, que son delirios tuyos, que juntarte con tal o cual te hizo mal, que vos tener que hacer esto o aquello. Miren ustedes incrédulos. Miren como el ser se expresa en palabras y hoy más que nunca creo que aquella persona tan especial escribió aquel libro para contar nuestra historia y para hacérmela saber. Por eso estoy en guerra con mi pasado y lo seguiré estando hasta que me muera. No me interesa lo que piensen de mí. No voy a pedir perdón a nadie por obrar como lo hice. El ser humano es libre por naturaleza.  Si obre como lo hice fue porque en ese momento lo creí y lo creo acertado. ¿Dónde se vio el dar órdenes a la libertad? Yo nací sin amos. Si para ustedes abandonar un trabajo y una carrera que me torturaba, ademas de cambiar de tierras, significa que estoy perdido en mi existencia son ustedes los equivocados no yo. ¿Dónde dice que el ser tiene que arraigarse si o si en un determinado lugar? Vaya patrañas. Solo las almas mediocres tienen miedo al cambio y aguantan un pésimo trabajo y una pésima vida. Los espíritus elevados no tenemos miedo a nada, ni siquiera a la muerte. La vida merece ser vivida con coraje. Aquellos que se acostumbran a agachar la cabeza son almas esclavas y sumisas. ¡Viva la libertad! Basta de ser falsos, basta de juzgar a los demás con prejuicios. Basta de moralismos. Estoy cansado de todo eso. Ya no salgo de fiesta. No me interesa el mundo que me rodea. No tengo mi motocicleta. No tengo mi registro. No tengo mi verdadera identidad. Ni mi armónica, ni mi biblioteca, ni mi antigua guitarra que tanto me costó comprar. No tengo mi carpa, ni mis abrigos tan queridos. No tengo mis sueños. Soy un alma encerrada en un cuerpo que hace tiempo murió. Hoy vivo la vida, pero muerto. ¿Qué estimulo podrá despertar mi interés por la vida nuevamente?

Sábado 04:04 04/02/2018 Hora Española.

Guitarrero

Cierto día nuestro personaje se encontraba de paso con su motocicleta y su guitarra por una ciudad repleta de estudiantes. Logro hacerse de algunos amigos y lo invitaron a cenar a la casa de uno de ellos. Jamás había tocado la guitarra para tantas personas desconocidas por lo que al principio estaba un poco nervioso, pero en cuando cogió el instrumento supo que se encontraba haciendo lo que más deseaba en este universo y supo que era feliz por poder disfrutar de su arte y poder compartirlo con los demás. Aquella velada quedara plasmada en su memoria, pues allí supo demostrar que, a pesar de no tener vivienda, ni dinero ni historia, tenía una bondad que como una luz salía de su pecho e irradiaba el ambiente. Era él. Era libre de voluntades ajenas, era aventurero y soñador. Pero también era solitario y melancólico. Aquella noche como tantas otras supo dejar un pequeño pedazo de su corazón en aquella vivienda donde la calidez humana hermanaba hasta los cristales.

Pequeñas aventuras de nuestro personaje andariego.

La familia y el amor…

¿Qué es el amor?

¿Perseguir un amor o quedarme con el presente?

La historia parece repetirseme, pero algo aprendi en cinco años lejos de mi familia, a veces al amor hay que esperarlo, por más que uno cruce un oceano para llegar a él, si es amor se concretara, en esta vida o en la otra. Así parece que otra vez en mi vida el destino juega conmigo a las cartas. Pero esta vez no cruzare de nuevo ese oceano, esta vez esperare de este lado del charco, con la paciencia de un artesano, recompondre mi alma herida, junto a los míos, en la vieja Europa, de la mano de la cultura. Ya golpee tu puerta, ya comprendi el mensaje. Te esperare Doncella, si así lo deseas, pero de este lado del charco. Te enviare tan solo una carta, como diría mi amigo Daniel Toro y te dare mi tiempo existencial para que me pienses o para que me olvides…

Aquí la letra de Daniel…

Una carta. mi amor solo una carta
que me cuente detalles de tu vida
la gente que conoces, los sueños que te habitan, y me recuerde el llanto de nuestra despedida.

Una carta, que diga que me extrañas
más allá de todos los sentidos
y que a pesar del tiempo que para todos pasa
no hay tiempo entre nosotros, ni olvido ni distancia

Escríbeme, con tinta de violetas
en un papel de amor
olor a ausencia
Escríbeme, poniendo en cada trazo
la fiebre de tu pulso
que se me vuelve abrazo
y es un abrazo tuyo
Una carta, mi amor solo una carta
que me empañe los ojos de alegría
Una carta que diga que me extrañas, que me quieres y que sigues siendo mía, solo mía, siempre mía
Una carta, mi amor.
Escríbeme, con tinta de violetas
en un papel de amor
olor a ausencia
Escríbeme, poniendo en cada trazo
la fiebre de tu pulso
que se me vuelve abrazo
y es un abrazo tuyo
Una carta, mi amor solo una carta
que me empañe los ojos de alegría
Una carta que diga que me extrañas, que me quieres y que sigues siendo mía, solo mía, siempre mía.
Una carta, mi amor.

 

La niña de guatemala…

Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda…

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores…

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!…

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.

 

Poema de José Martí

 

A un amore…