Momentos

A decir verdad, siempre supo que era especial hasta el punto de sorprenderse constantente con cada uno de sus diminutos actos. Aquella tarde regresaban del jardín botánico, aquel lugar que, a pesar de ubicarse en pleno corazón de Buenos Aires, rodeado de avenidas y calles, en su interior uno se encuentra aislado completamente. Salieron de ese micromundo después de conocerse, de hablar sobre sus vidas, sus pasiones, su pasado y sobre lo curioso que resultaba aquel encuentro después de tan larga espera. Tomaron el colectivo en Pueyrredón y Scalabrini Ortiz, ese que después agarra por Juan B. Justo, ahora no recuerdo el número, pero no viene al caso. La cuestión es que la tarde de Buenos Aires tienen ese calor característico en el cual a medida que se adentra la noche el aire poco a poco invita a uno a tomarse una cerveza. Así fue que acordaron ir a casa de ella a destapar una cerveza en la terraza y poder continuar aquellos diálogos bajo la tranquilidad de un cálido cielo estrellado. Ella le confeso que esta era la primera vez que llevaba a una cita a su casa, que se sentía de alguna manera bastante rara porque no era su manera de proceder en las primeras citas, que según confesaba eran pocas por el hecho de que dedicaba su valioso tiempo de vida a las actividades militantes y a la organización del partido. Pero con aquel joven haría una excepción. El por su parte tampoco acostumbraba a hacer presencia de forma tan abrupta en casa de una chica, más bien se regía por el sistemático plan de esperar a conocerse un par de meses y luego si abrirse a la posibilidad de conocer los espacios privados, eso aplicado en ambos sentidos. Pero con ella estaba haciendo una excepción de la cual era consciente, y se sentía cómodo, con lo cual opto por no limitarse a las normas que generalmente aplicaba a su vida. Era muy estructurado, pero aquellos ojos lograron que cediera al momento. El colectivo llego a un barrio de casas bajas, algo poco usual por aquella ciudad caótica. El viaje había pasado bastante rápido, eso se debía al hecho de que casi ni presto atención al paisaje. Entre charla y charla el tiempo se paso volando. En aquel momento recordó aquel asunto que Einstein nombraba acerca de la relatividad y su curiosa manera de explicarla. Algo así como que, si estas una hora sentado junto a una chica en un banco sentirás que tan solo paso un minuto, pero si estas un minuto sentado sobre una estufa sentirás que paso una hora. Algo así sucedió en aquel momento.

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