Por una cajetilla de tabaco…

Hoy no la vi. Hoy no vi esos ojos color cielo y esa sonrisa pura y bella. Tampoco oí sus alaridos poniendo orden en el ambiente. Su pelo no brillo con los últimos rayos del atardecer y sus labios no posaron para el instante de la mirada. El día paso como tantos otros. El reloj no se detuvo en ningún instante. Las pulsaciones se mantuvieron constantes y en la mente solo brillaba su dulce imagen. Hay en mi alma una gota de su alma donde se baña el pensamiento suyo. Ciertas hojas tristes por su ausencia comenzaron a dejarse caer por la inercia del viento,  fatigadas por el calor del día. Claro que son solo palabras. Palabras que son sonidos y que el cerebro reproduce. Como explicarle que tengo mil cosas para enseñarle y una vida de ilusiones para enamorarla. Hoy la gente ya no cree en esas cuestiones. Yo creo en el amor sincero. Amor de compinches, de cómplices, de compañeros, amor de miradas y de silencios. Amor constante. De amaneceres frente al mar, de campamentos en las sierras, de fogones y canciones, del vino y la naturaleza. Amor de tiempo compartido, de charlas sinceras en el silencio de la noche o entre la muchedumbre.  Como contarle de mis aventuras. De mis silenciosas noches donde soñando con amores platónicos veía pasar las lunas y las estrellas. De mis fatigosas aventuras de ir y venir, de nadar en el vacío buscando esperanza. Donde están mis sonrisas descontroladas, mis más profundas alegrías, mi ilusión de joven soñador. Donde quedaron eso sueños?. La existencia no es más que un breve camino hacia la muerte. Un correr continuo de los años que pasan y pasan, sin acordarse de fechas ni de lugares ni de pasiones ni de sentires. Claro está que en esta tesis el tiempo no es el subjetivo. El tiempo interno es mucho mayor que el externo. La vida se construye de recuerdos, de vivencias, y también porque no decirlo de sueños. Sueños que aparecen en lo más profundo de la noche o en el mediodía más soleado. A veces se nota en el ambiente que tenemos que partir. Partir a caminar, a charlar, a conocernos, pero ¿cuál es la clave? ¿Como confesarte que al mirarte el mundo es un pañuelo donde espero reencontrarte?. Te escribo y te escribo y todas estas palabras brotan para ti. Te sueño en silencio. Admiro tu belleza, pero más admiro tu vitalidad. Las pulsiones de la juventud y esa energía que desborda por superarse y por cumplir paso a paso y segundo a segundo hasta la mas simple meta.

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