No si no si…

No si no si no. Es necesario que me detenga a reflexionar. Que analize lo sucedido. Como aquella chica que al mediodia lucia sus mejores posturas en un banco en la plaza de Granada mientras disfrutaba (o al menos eso parecia) ciertas notas que brotaban de mi voz y mi guitarra. Las miradas, los gestos, el ir y venir al grupo al amigos allí presentes. Es necesario que reflexiones sobre todo. El chico ucraniano con su perro negro y su estilobde vida. Los rayos atravesando las hojas y dibujando difuminadas sombras en las baldosas coloridas de las tierras de Granada. El canto de los pajaros, el viento moviendo el ramaje. Preciosa y bella figura celestial no te animaste a cruzar, a poner una estupida excusa que nos acercara al dialogo. Tan solo permaneciste ahí. Como una figura de marmol inanimada, como una fria y distante estatua. Tus amigos trataban de impresionarte con su skate pero unas cuantas notas ligadas resuenan mas en el fondo de un alma enamorada. No supimos encontrar las palabras. No supiste aguantar la mirada, no supe invertir el iceberg de la verguenza. Tal vez era necesario que sea así.

 

Fausto Argentino…

Pues como le iba diciendo
El Dotor apareció,
Y en público se quejó
De que andaba padeciendo.

Dijo que nada podía
Con la cencia que estudió,
Que él a una rubia quería,
Pero que a él la rubia no.

Que cansado de sufrir,
Y cansado de llorar,
Al fin se iba a envenenar
Porque eso no era vivir.

El hombre allí renegó,
Tiró contra el suelo el gorro,
Y, por fin, en su socorro
Al mesmo Diablo llamó.

¡Nunca lo hubiera llamao!
¡Viera sustaso, por Cristo!
¡Ahí mesmo jediendo a misto,
Se apareció el condenao

“Aquí estoy a su mandao,
Cuente con un servidor”,
Le dijo el Diablo al Dotor,
Que estaba medio asonsao.

“Mi Dotor, no se me asuste
Que yo lo vengo a servir.
Pida lo que ha de pedir
Y ordenemé lo que guste”.

El Dotor, medio asustao,
Le contestó que se juese…
-Hizo bien: ¿ no le parece?
-Dejuramente, cuñao.

Pero el Diablo comenzó
A alegar gastos de viaje
Y a medio darle coraje
Hasta que lo engatusó.

-¿No era un Dotor muy projundo?
¿Cómo se dejó engañar?
-Mandinga es capaz de dar
Diez güetas a medio mundo.

El Diablo volvió a decir:
“Mi dotor, no se me asuste,
Ordenemé en lo que guste,
Pida lo que ha de pedir.

Si quiere plata, tendrá:
Mi bolsa siempre está llena,
Y más rico que Anchorena,
Con decir quiero, será.

No es por la plata que lloro,
Don Fausto le contestó:
Otra cosa quiero yo
Mil veces mejor que el oro.

“Yo todo lo puedo dar,
Retrucó el Ray del Infierno,
Diga: -¿quiere ser Gobierno?
Pues no tiene más que hablar”.

-No quiero plata ni mando,
Dijo Don Fausto, yo quiero
El corazón todo entero
De quien me tiene penando.

Fragmento perteneciente a “Fausto” de Estanislao del Campo.

Arthur Rimbaud

Mi bohemia

(Fantasía)

Me iba, con los puños en mis bolsillos rotos…
mi chaleco también se volvía ideal,
andando, al cielo raso, ¡Musa, te era tan fiel!
¡cuántos grandes amores, ay ay ay, me he soñado!

Mi único pantalón era un enorme siete.
––Pulgarcito que sueña, desgranaba a mi paso
rimas Y mi posada era la Osa Mayor.
––Mis estrellas temblaban con un dulce frufrú.

Y yo las escuchaba, al borde del camino
cuando caen las tardes de septiembre, sintiendo
el rocío en mi frente, como un vino de vida.

Y rimando, perdido, por las sombras fantásticas,
tensaba los cordones, como si fueran liras,
de mis zapatos rotos, junto a mi corazón.