Ajedrez

Nuestro amor fue una partida de ajedrez
donde entre combates silenciosos
disputábamos el orgullo.
Saltabamos los recuerdos
con jugadas maestras,
encerrábamos la pasión
entre castillos de peones.
Yo había perdido mi reina,
aun recuerdo su jugada.
!Como podría olvidarla!
Si como una estacada
en mi pecho marcada
dejo aquella daga.
Fue un movimiento
sutil pero certero.
Una buena jugada.
Encrucijada al alma
jaque al corazón.
Seguí combatiendo
analizando su mirada,
más en su impiedad
continuo insistiendo
y termino la jugada,
jáque al alma
máte al corazón.

 

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