Hoy es viernes que alegría…

Hoy es viernes que alegría
Otro día como el anterior
Otra noche de nostalgia
Otro sentimiento de ardor

Hoy es viernes de alegría
En blanco la mente
El espíritu en sangría
Y el corazón diferente

Hoy es viernes de alegría
Solitaria y ruin la pena
Cruda y negra la elegía
Dolorosa noche serena

Hoy es viernes de alegría
Mastico versos amargos
Vacías sienes de fantasía
Repleto pecho de letargo

RIMA II (Rimas Gustavo Adolfo Becquer)

Saeta que voladora
cruza, arrojada al azar,
sin adivinarse dónde
temblando se clavará;
hoja del árbol seca
arrebata el vendaval,
sin que nadie acierte el surco
donde a caer volverá;.
gigante ola que el viento
riza y empuja en el mar,
y rueda y pasa, y no sabe
qué playa buscando va;
luz que en los cercos temblorosos
brilla, próxima a expirar,
ignorándose cuál de ellos
el último brillará;
eso soy yo, que al acaso
cruzo el mundo, sin pensar
de dónde vengo, ni a dónde
mis pasos me llevarán.

Amanecer

En aquel colectivo sincero
nos perdimos en los besos
se hacía carne el amanecer
nosotros piel y hueso
la esperanza amiga
de los dulces te quiero
el corazón sincero
liberaba su fatiga
hundidos en ilusión
aquella luz se apagó
breve destello
que nos atravesó
de pronto la oscuridad
-profunda y cruda soledad-
ya no tenías mi mano amiga
ya no tenía tu sinceridad
nos perdimos en la noche
con palabras extrañas
sufrimos el derroche
caluroso de las entrañas
no tenías mis palabras
no tenía tus miradas
no tenías mi alegría
no tenía tu llamada
los perdimos todo
en fulguroso instante
como se pasa la vida
como todo es distante

Nuestro amor fue una partida de ajedrez…

Nuestro amor fue una partida de ajedrez
donde entre combates silenciosos
disputábamos el orgullo.
Saltabamos los recuerdos
con jugadas maestras,
encerrábamos la pasión
entre castillos de peones.
Yo había perdido mi reina,
aun recuerdo su jugada.
!Como podría olvidarla!
Si como una estacada
en mi pecho marcada
dejo aquella daga.
Fue un movimiento
sutil pero certero.
Una buena jugada.
Encrucijada al alma
jaque al corazón.
Seguí combatiendo
analizando su mirada,
más en su impiedad
continuo insistiendo
y termino la jugada,
jáque al alma
máte al corazón.

Fragmento de Memorias de Adriano.

Cuando considero mi vida, me espanta encontrarla informe. La existencia de los héroes, según nos la cuentan, es simple; como una flecha, va en línea recta a su fin. Y la mayoría de los hombres gusta resumir su vida en una fórmula, a veces jactanciosa o quejumbrosa, casi siempre recriminatoria; el recuerdo les fabrica, complaciente, una existencia explicable y clara. Mi vida tiene contornos menos definidos. Como suele suceder, lo que no fui es quizá lo que más ajustadamente la define: buen soldado pero en modo alguno hombre de guerra; aficionado al arte, pero no ese artista que Nerón creyó ser al morir; capaz de cometer crímenes, pero no abrumado por ellos. Pienso a veces que los grandes hombres se caracterizan precisamente por su posición extrema; su heroísmo está en mantenerse en ella toda la vida. Son nuestros polos o nuestros antípodas. Yo ocupé sucesivamente todas las posiciones extremas, pero no me mantuve en ellas; la vida me hizo resbalar siempre.

 

Autora: Marguerite Yourcenar.

Esperanza

Si alguien la vio díganle que la extraño
que su recuerdo viviente hace daño
que entre noche y noche añoro y me pierdo
que entre paso y paso sufro y muero

Las distancias minan y matan
me matan las minas de este espacio
soy la hoja que arrebata el vendaval
soy el dolor del que actuó mal

Circunstancias ajenas entre lágrimas de cristal
caen, se rompen crujen y desaparecen
en cada paso está el ocaso de la distancia
en cada suspiro el cuerpo perece

Díganle que aun recuerdo sus palabras
que aquel en aquel tiempo brillaba el alma
el sol iluminaba la conciencia clara
y había Esperanza, la había

Cielo estrellado

La carretera se encontraba en total oscuridad. Salvo por la luz que emanaba de su motocicleta. Decidió que aquel era un excelente lugar para detenerse a descansar y apaciguar así la fatiga acumulada del viaje. El cielo por su parte estaba minado de estrellas y se podía apreciar el polvo que se suele ver en las noches sin lunas y sin contaminación lumínica. Así fue que freno para contemplar la noche y disfrutar de un cigarro. Aminoro la marcha y se detuvo en la entrada a una estancia donde estaría a salvo de los peligros del tráfico. Estaciono su moto y se sentó cómodamente sobre ella. El clima era cálido, típico de aquellas latitudes donde uno puede estar en manga corta en plena noche y aun así no sentir frio. Armo pacientemente su cigarro lo encendió y se quedó contemplando el firmamento. Entre aquellos árboles frondosos podía distinguir las distintas constelaciones que a pesar de no saber su nombre le producían un cierto regocijo del alma difícilmente expresable con palabras. Pensó para sí que cuanta gente se privaría de aquellos pequeños placeres que regala la noche y que no pueden ser comprados en ningún escaparate. Cada tanto algún coche pasaba por allí interrumpiendo con aquellas luces que encandilan su meditación nocturna. Al terminar su cigarro, abrió la mochila y busco el estuche que contenía la armónica. Quería agregarle a aquella velada el toque único que ofrece la música cuando está acompañada del más profundo silencio y le da más anhelada soledad. Las notas fluían con una armonía celestial, elevándose una a una en una constante cadena espiral que se dirigía hacia el cielo brillante. La noche estaba desvelada. Comprendió en aquel momento que su esencia, su materia y su efímera existencia estaban compuestas de la misma sustancia que brillaba allí a lo lejos. También pudo comprender que no todo lo que se observa está determinado a ser real y pensó que aquellas estrellas podían encontrarse muertas hacer millones de años y que era una efímera ilusión aquella luz que recibía. Todo ello fluía en su cabeza mientras su boca aspiraba y resoplaba armoniosas melodías. Se encontraba en medio de la noche meditando y pensando que tal vez la vida le regalara un nuevo amanecer.

En aquel castillo sin brillo…

En aquel castillo sin brillo
te espero con anhelo
te sueño sin dueño
te quiero sin peros
En aquel castillo sin brillo
Colecciono amaneceres
colecciono soledades
colecciono lunas y estrellas
En aquel castillo sin brillo
la marea siempre sube
la autoestima siempre sube
tu amor siempre sube
En aquel castillo sin brillo
nos amamos en silencio
nos amamos entre besos
nos amamos entre sueños
En aquel castillo sin brillo
te espero doncella
te espero princesa
te espero mi reina.

A mis soledades…

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan los pensamientos.
No sé qué tiene el aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos.
Ni estoy bien ni mal conmigo,
mas dice el entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan
fácilemente me defiendo,
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.
Él dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.
La diferencia conozco
porque en él y en mí contemplo
su locura en su arrogancia,
mi humildad en mi desprecio.
O sabe naturaleza
más que supo en este tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.
“Sólo sé no sé nada”,
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.
No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos
¿cómo pueden ser discretos?
No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.
Señales son del juicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más,
otros por carta de menos.
Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres,
que desde entonces no ha vuelto.
En dos edades vivimos
los propios y los ajenos;
la de plata los extaños
y la de cobre los nuestros.
¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?
Todos andan bien vestidos,
y quéjandose de los precios,
de medio arriba, romanos;
de medio abajo, romeros.
Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
en el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,
y algunos, inobedientes
a la verguenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efetos.
Virtud y filosofía
peregrinan como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.
Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento:
la mejor vida, el favor;
la mejor sangre, el dinero.
Oigo tañer las campanas
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros,
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.
¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!
Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.
Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.
Sin ser pobres ni ricos
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos;
ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, firmaron
parabién ni pascua dieron.
Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
y mis soledades voy,
de mis soledades vengo.

(1632)

Lope de Vega.

Feliz cumpleaños…

Porque una simple llamada telefónica no me permitiría expresarme cómodamente te dedico esta palabras para felicitarte por tu cumpleaños. Hermana querida, a pesar de la distancia sabes que podes contar conmigo para lo que sea, y si el tiempo nos ha separado así ha tenido que ser. Hoy enciendo mi cigarro en honor al dolor que me causa la distancia. Sabes que solo me di cuenta de lo mucho que te aprecio cuando te tuve lejos. Mi corazón y mi vida están en Argentina, y el tiempo me devolverá alli pero nos veremos con frecuencia de eso estoy seguro. Solo tengo que encontrar el método de lograr que esta vida perra me de dinero, mucho dinero. Nacimos en cuna pobre pero eso nunca tiene que ser una limitación que separe a una familia. Te deseo lo mejor en tu día, poco a poco iras creciendo como lo hago yo. Te deseo los mejores augurios para esta existencia y si hubo tiempos en los que peleábamos era porque no nos dábamos cuenta de lo importante que es estar rodeado de los seres queridos. Lamentablemente descubrí que solo puedo ser yo en libertad y eso es haciendo y deshaciendo a mi gusto. Tampoco te diré que te escribí esta dedicatoria, espero que si algún día lees mi blog entre tantas cosas que publico encuentres esta dedicatoria personal. Que la vida te de las mejores experiencias y que aprendas en ella lo que te hace feliz, como intento hacerlo yo a cada paso que doy. Un abrazo con las alas del corazón hermana, ya nos volveremos a ver.

Te odio a ti lector.

Aléjense porque estoy odiando. Te odio a voz lector, me odio a mí, odio al prójimo al ateo al agnóstico a todos juntos. Los mataría a cada uno de ustedes si los tuviera adelante. Los odio con el sabor de mi lagrima salada, con el color de un recuerdo que hiere, con el sabor del sueño no cumplido, con el valor de la palabra confesada y jamás escuchada con la fuerza de quien soñó algo y en medio de aquel sueño es arrastrado al calabozo más ruin. Los odio con el enojo que tendría un ave enjaulada, con la furia de un tigre maula dispuesto ante el público para su exhibición. Los detesto con el amor de quien consigue un amor y se lo arrebata la muerte, con el enojo de quien llega a la cima y muere congelado. Los detesto con el amor de quien en pleno climax es arrancado y arrojado a la calle. Que nadie me dirija la palabra porque solo recibirá tierra, para que pueda cavar su propia tumba, o en su defecto me ayude a cavar la mía, que desde hace bastante está en construcción.

 

 

Editado dos horas después: Ya no te odio tanto.

¿No ves que me caigo?

Tantas escaleras
Y nunca aprendí a bajarme
Sin que me dieras
El voto de confianza
No tengo más biberón
Y el chupete quedó en otro lado
No ves que me caigo?
Agarrame la mano
Cualquier cosa puede ser más inoportuna
Que vos al teléfono de mi constancia
Por mucho que nos conste
Si una bola no gira
No sirve pa’ nada
Porque esta atascada
Mi amor
Sigo siendo eso que siempre buscaste
Hasta que lo tuviste
Y hoy lo queres tanto
Que te encanta tenerlo
Y hoy estoy canabico corazón
Que no le encuentro el pelo
Al huevo que tengo
Delante de mi vista
Quien te dijo que nadie llegaba
Después de estos dos
Que golpearon la puerta y no saben
A que fiesta vinieron
Ves que es bola y no gira
No sirve pa’ nada
Porque esta atascada
Mi amor
No todo orgasmo acaba bien amor
No todo

Fragmento del libro ¿Que harías por amor?

…Era el cumpleaños del abuelo de las hermanas y él era el invitado que desentonaba en aquella ceremonia. Quizás el hecho de ser amigo del nieto y de encontrarse sin familiares en aquel país lejano haya logrado cierta compasión por parte de aquella familia y ese haya sido el motivo por el cual formaba parte de aquella fiesta familiar. Una noche cálida de verano que lo encontraba haciendo el asado junto a su amigo, hacer es una manera dulce de decir que simplemente estaba allí con su amigo hablando de diversos temas como lo hacían siempre. Porque la realidad es que en aquella amistad tenían lugar las mejores conversaciones, desde los asuntos políticos actuales, libros que se habían leído o se encontraban leyendo, películas, deportes, música, cualquier tema era buen tema dentro de aquella amistad y se desarrollaba con la más natural comodidad y fluidez. Contrariamente a lo que indica el famoso dicho, a buen entendedor pocas palabras, en aquella amistad había entendimiento y había palabras. El asunto es que lejos de sentirse como sapo de otro pozo el invitado disfrutaba de aquella compañía, se sentía como en casa. Para él, que se encontraba distante de su núcleo familiar sanguíneo aquello significaba un ambiente familiar ameno del cual poder aprender usos y costumbres y porque no socializar. Aunque como aventurero que fue y que sigue siendo, siempre creyó que el hombre no debía estar determinado a una existencia sumamente sedentaria, sino que tenía que hacer y deshacer a su gusto, desplazarse por el mundo con la misma naturalidad con la que uno va a hacer los mandados o al médico. Por aquel motivo, en el cual depositaba toda su convicción, había emigrado a su temprana edad de Europa buscando culturas más cálidas. Mal no le iba. Se encontraba de celebración en celebración, siempre rodeado de buenas amistades, de gente alegre, sociable, feliz, exactamente como él. En aquel momento junto a su amigo ayudándole en las pequeñas labores en las cuales podía tomar parte, como lo eran poner un leño al fuego, acomodar la parrilla o simplemente preparar el siguiente trago para que él y su amigo entre charla y charla al calor del fuego no se deshidrataran. Era el primer cumpleaños del abuelo postizo que presenciaba y sentía curiosidad por conocer a los restantes familiares que, a decir verdad, salían uno a uno hacia el patio trasero donde se encontraba la parrilla y la pileta. Poco a poco fue saludando a los familiares que iban llegando y en breves presentaciones y entre diálogos típicos que son generados para romper el hielo, fue conociendo a los integrantes de la familia. Aquella vez algo distinto ocurrió. Tras terminar de cocinar el asado y disponerlo en bandejas para servirlo a la familia debía tomar lugar en la mesa que estaba dispuesta en forma de herradura. El invitado entro junto a su amigo y comprobó una curiosa situación que le provoco un leve ataque de pánico. Observo que cada familiar había tomado su lugar en aquella mesa, y que solo restaban dos lugares para ocupar, el de él y el de su amigo. Miro a su amigo y este le dijo, con total naturalidad, que se sentara dónde quisiera. Todos esperarían que en una reunión familiar donde el invitado no conoce a toda la familia, este en todo momento apadrinado por el compañero, en este caso algo curioso había pasado. Los dos lugares disponibles para sentarse se encontraban delante de ambas jóvenes. Creo que no les introduje en esta historia aquellas dos hermanas. Me tomare el tiempo necesario para aclarar un par de asuntos pendientes. Este invitado no resulto simplemente eso, sino que como suele suceder en tantas y tantas historias de amigos y hermanas, este invitado se había enamorado de una de ellas, la menor. Por vergüenza o por miedo al que dirán de su mejor amigo, evito tomar cartas en el asunto, hasta que un día no aguanto mas y la invito a salir a través de Internet. Obviamente la respuesta fue negativa, quedando nuestro personaje herido ante tal situación, por ver como aquel amor se evaporaba en puras fantasías. Nuestro personaje comprendió prontamente que se trataba de un amor platónico decidió no insistir en el asunto. Pronto comprendió que, a pesar de todo, aquella joven bella no formaba parte de los planes iniciales y se aseguró de que su conciencia no pensara más en ella y se centraría tan solo en aquella amistad tan enriquecedora y gratificante. El tiempo fue pasando y aquel joven tuvo sus noviazgos con lo cual aquella historia con la hermana de su mejor amigo quedo tan solo en un gracioso recuerdo objeto eso sí, de constantes cargadas por parte de amigos y conocidos. Cierto día, como es lógico que ocurra en casa de los amigos, poco a poco fue conociendo a la otra hermana, la mayor. Está claro que con visitas esporádicas y con la timidez que representan aquellos encuentros, no podía conocer en profundidad a la otra hermana, pero si sus gustos y costumbres. Fue así que el joven poco a poco se fue interesando en los gustos particulares de la otra joven y bella muchacha. Claro que esta vez no tropezaría de nuevo con la misma piedra y evitaría caer en invitaciones que son factibles de rechazar, como lo son las invitaciones a través de Internet. A pesar de ello aquel joven se animó a invitarla a salir logrando así un nuevo rechazo, parece ser que es verdad que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Una vez más este joven osado era rechazado por la hermana de su mejor amigo. No una, sino dos veces. A pesar de toda la amistad perduraba, y en aquella noche en la que se encontraba frente a una encrucijada. Las sillas no estaban dispuestas de manera azarosa, sino que cada una de ellas se encontraba frente a una de las jóvenes, obligando así al invitado a que obtura por uno de los lugares. Cada lugar a ocupar se encontraba en un extremo de aquella mesa con forma de herradura. Como si la suerte lo pusiera a prueba. Pensó un instante y con la rapidez natural de un mago escapista logro resolver aquella situación más que complicada. Tomo la silla de uno de los lugares, y la coloco junto a la otra. Demostrando así que se encontraba allí por la amistad con su amigo, y dejando de lado aquellos pequeños deslices del pasado.

 

No publicar falta editar.

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El castillo de mi Doncella.

La última curda…

Lastima, bandoneón,
mi corazon
tu ronca maldición maleva…
Tu lágrima de ron
me lleva
hasta el hondo bajo fondo
donde el barro se subleva.
¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón!
La vida es una herida absurda,
y es todo tan fugaz
que es una curda, ¡nada más!
mi confesión.

Contame tu condena,
decime tu fracaso,
¿no ves la pena
que me ha herido?
Y hablame simplemente
de aquel amor ausente
tras un retazo del olvido.
¡Ya sé que te lastimo!
¡Ya se que te hago daño
llorando mi sermón de vino!

Pero es el viejo amor
que tiembla, bandoneón,
y busca en el licor que aturde,
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón al corazón.
Un poco de recuerdo y sinsabor
gotea tu rezongo lerdo.
Marea tu licor y arrea
la tropilla de la zurda
al volcar la última curda.
Cerrame el ventanal
que quema el sol
su lento caracol de sueño,
¿no ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?…

 

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Amar, temer, partir…

He leído que las despedidas son tristes
cuando creo y siento
que el crecimiento
es el valor de lo moderno.
Anota en tu cuaderno
lo que dejas tras tu ida
y verás que a tu venida
el mundo entero ha cambiado.
Tu vida será recuerdo de un pasado,
tu vuelta será presente de un futuro.
Entre tanta gente te verás diferente
pues el crecimiento mayor que has tenido
ha venido del valor
de haber partido.

Dificultad

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Que difícil se hace escribir con tanto frío
las palabras tiritan
los punto y coma se me vuelan
los paréntesis se caen
y las mayúsculas se olvidan.
En medio de esta tormenta
el corazón se asienta
a pensar en su destino.
linda letra me dijo una colombiana
y su acento me atrapo en una espiral
de misterios…

 

Un día de frió que fui a comer a una pizzeria de Palermo, Buenos Aires, acompañado de mi soledad. La moza me vio escribir el poema y me halago la letra. Era colombiana.

Poema sin fin.

Lo que nos diferencia a usted lector
y a mí como escritor
es que mientras yo no comprendo cómo terminare este poema
usted está determinado de antemano
quiero decir que este poema terminara con la palabra feliz
obviamente mi futuro inmediato representa una página en blanco
dado que aún no proyecte que, ni cómo escribirlo
pero el suyo desde el momento que inicio esta lectura es acabar con ella
y para ello no dudara en llegar hasta el final del poema
-por curiosidad y porque le gusta la lectura-
usted y yo sabemos que terminara con la palabra feliz
pero mientras esto se acerca a su fin
y usted lo sabe porque yo lo se
nos damos cuenta que todo esto estaba premeditado
y mientras
jugamos un poco con el destino y sus finales
y además
le comento que escribir me hace siempre un poco más feliz

Medina de Pomar

Cinco años después vuelvo a caminar la ciudad que me acogió en mi adolescencia. Deshago los caminos que alguna vez supe descubrir. Cada tanto me reencuentro en una encrucijada furtivo y breve con alguna persona que formo parte de mi pasado. Claro esta que hemos cambiado, pero algo siempre permanece. Son micro segundos en los cuales el ser se transporta al momento en que compartimos, a esa versión mas joven de nuestra propia existencia, a ese recuerdo casi perdido que renace por el hecho de reencontrarse con alguien que hace mucho no se ve. Yo no se si seré músico, escritor, sociólogo, o quien sabe que me depare el destino. Pero comprendo que en mi reside la pasión por escribir y relatar con palabras el quehacer diario de esta realidad que se llama vida. Ciertas veces creando fantasías, micro relatos imaginados, otras veces actuando como un termómetro social y verterlo a la poesía. Reconozco que he tratado de realizar análisis sociológicos en base a mis lecturas, pero distan mucho de ser artículos técnicos. Por ello me limito a escribir para aprender, para comentar mis dudas, mis pasiones, mis historias, mis fracaso o mis ilusiones. Escribo porque de alguna forma busco permanecer en esta corta y dura existencia, escribo también porque como diría Gabriel Celaya, la poesía es un arma cargada de futuro. Soy esto que poco a poco aprende a ordenar sus ideas para que esto que sale de mi tenga coherencia y cohesión, pero tengo muy en claro que debo formarme para que mi imaginación crezca, así como también debe crecer mi conocimiento sobre la propia realidad. Mientras tanto queridos lectores pido perdón por fallos que iré cometiendo en este proceso de aprendizaje, pero esto es lo que hay a día de hoy, si puedo dar certezas de algo es de que soy cien por ciento mio.

El eco de tu voz

En otro tiempo el acento no era tan marcado o si existía se escondía por vergüenza a la discriminación. Era un joven más introvertido y con un complejo marcado de inferioridad. Pero el tiempo paso y los kilómetros se sumaron a su espalda. El paso del tiempo no solo curo heridas, sino que también enseño lecciones, algunas más que valiosas, que si uno está atento son muy enriquecedoras para el alma. Aquel joven inmigrante tenía la capacidad de adaptarse rápidamente, tanto así que aprendió un idioma nuevo en tan solo un año, y tras su llegada al nuevo país volvió a retomar ese camino que implica aprender y adaptarse. Recuerda aquel memorioso que, en uno de las salidas, que hacen los adolescentes para celebrar que son seres que existen sin preocupaciones, una joven salvaje local le pidió que le mostrase la tonada foránea indicando así que sentía aprecio por el canto de otras latitudes. El joven disminuido en su esencia por los recuerdos y el pasado que se distanciaba cada día del presente no tuvo ni el interés ni la motivación para demostrar su verdadero ser y aquella historia quedo poco a poco en el olvido. Era una bella habitante de la selva, con finos rasgos autóctonos, tenía, si mal no recuerda aquel joven, un gran carácter y un sentido del humor muy refinado. El tiempo y el constante devenir de la realidad, que jamás vuelve a ser dos veces la misma, los distanciaron. Pero también el tiempo y el espíritu aventurero de él, hicieron que sus destinos se cruzaran una vez más. Así fue que durante un instante sus seres se encontraron, y a pesar de no reconocerse ella sintió en el aire esa tonada extranjera, e identifico el matiz del sonido que alguna vez deseo escuchar. Su encuentro fue tan breve que ninguno tuvo tiempo de comprender que había pasado allí, pero ambos saben que el encuentro de esos dos seres representa un encuentro con su pasado, con aquella juventud perdida, con aquellos momentos en que las mayores preocupaciones eran asuntos superficiales y lo que más interesaba al organismo biológico era la pasión del león que rugía dentro del pecho. Tal vez sean solo palabras o tal vez recordó sentimientos de una adolescencia en la que supo amar como solamente aman los aventureros. Aquí tengo todo el papel, solo me falta la lapicera para seguir escribiendo mi historia.

Ella y él.

Las conversaciones se sucedían unas a otras en un constante devenir. Comprendía que el reloj se detenía cada vez que se encontraban juntos, y por desgracia a pesar de que para los dos funcionaba de la misma manera, no lo hacía igual para la realidad. Aquella vez caminaron hacia el río a la par. Habían acordado encontrarse azarosamente en algún tramo del camino que une el río con su facultad. Así fue a las cinco de la tarde el comenzó a caminar en sentido opuesto al río y ella en dirección contraria. Se encontraron en medio del camino. Ella levanto la mirada y con una dulce sonrisa, se acercó a saludarlo. Su corazón latía eufórico y temía que el momento lo dejara sin palabras. Afortunadamente los miedos cesaron con el primer saludo, que, para una primera cita, fue lo bastante ameno y natural. Él no podía dejar de admirar aquella fina belleza, esos ojos expresivos que constantemente pedían más ojos, aquellas dos trenzas perfectamente formadas y la elegancia del andar. Ella por su parte tampoco podía dejar de creer que aquel joven alto y apuesto, al que había visto de manera azarosa por distintos lugares de la ciudad, se encontrara junto a ella en aquella tarde cálida de verano. Era sin duda un acontecimiento sin igual. Dos seres que se habían deseado durante meses se encontraban por fin cara a cara. Él le reprochó haberla buscado por cielo y tierra y que tras haberla encontrado – en aquella- su facultad, ella estuviera muy ocupada con sus tareas de organización política. Por su parte ella alego el hecho de que sus métodos investigativos para dar con el paradero de él fueron arduos, y que terminaron dando sus frutos. Confeso que jamás hubiera imaginado el nombre y que nadie de su entorno conocía a ese joven militante de la facultad de ciencias médicas que se había hecho presente en las épocas de elecciones estudiantiles. Con el correr de los días y los meses, pudo conseguir el nombre invitarlo a salir. Claro que todo ello no importaba porque ya se encontraban caminando hacia el río, ambos felices por tener esa oportunidad. El mundo pasaba junto a ellos, pero eso poco importaba. La conexión era tan intensa que ciertas veces había que cambiar inmediatamente de tema de conversación para no demostrar que poco importaba el tópico, en la medida que fuera entre ellos dos. Los aviones despegaban con una frecuencia relativamente constante como para lograr que ambos miraran al cielo asiduamente. Poco importaba, a decir verdad, porque para ellos el cielo era la tierra. Llegaron al río y las olas rompían contra la contención. El mar se encontraba calmo y las gaviotas sobrevolaban la costa planeando al son del viento. Comenzaron a hablar de su historia, de sus padres, sus familiares, las relaciones entre ellos, la facultad, la política universitaria, el arte, las ciencias, la sucesión de temas era constante y jamás se llegaba a un desenlace, como si aquella primera cita fuera algo más que tan solo eso, una primera cita. Como si ese fuera el primer día de una vida en compañía. Miraba sus expresiones y se preguntaba porque hasta el día de la fecha no había conocido a nadie con tantas y tantas maneras de expresarse. Estaba claro que aquella estudiante de artes dramáticas comprendía muy bien las distintas emociones y además tenía la capacidad de poder trasmitirlas. Era la belleza personificada, era el talento, la expresión humana hecha carne. Sabía que se encontraba levemente disminuido frente a tal poder. Él, que creía conocer los sentimientos del hombre, sus emociones más remotas y ocultas, comprendió que todo aquello que se presentaba ante él le resultaba desconocido. Observo sereno todo aquello esperando aprender en cada gesto, en cada mirada que ella le regalara. Ella por su parte comprendió que su mundo era una burbuja, el teatro y el ambiente universitario en el que se movía era un micro ambiente donde tan solo se relacionaba con gente de su mismo entorno. El representaba para ella la puerta abierta hacia el mundo, la posibilidad de ampliar sus conocimientos de otras realidades, de otros universos que tan solo había conocido en cuentos. Eran dos almas caminando al unísono, una simbiosis para ambos productiva. El no paraba de hablar y ella no dejaba de preguntar; eso cuando él tomaba la iniciativa. Por otro lado, cuando ella cuestionaba algo sobre su manera de expresarse el consultaba como podía mejorar y entonces ella con total normalidad le mostraba no una, sino varias maneras de expresar lo mismo. Era sin duda productivo para ambos, ella joven revolucionaria, abrió un universo de posibilidades imaginado en la mente estructurada de él, que a decir verdad, hasta ese momento de su vida no había visto tantas aristas distintas a una misma realidad. Llegaron a aquel lugar frente al rio, que como todo espacio público de la gran ciudad se ve enrejado por cuestiones de seguridad, o como les gustaba decir a ellos, para que los pobres indigentes no osaran hacer de los espacios públicos su hogar. Políticas de la gestión derechista de aquella ciudad. Saltaron la reja con cuidado de no ser observados por nadie. Llegaron frente al rio y prepararon el equipo de mate. Ella se sorprendió porque a pesar de no llevar mochila, él se las había arreglado para traer el mate, la bombilla, el celular y alguna que otra cosa tan solo en los bolsillos. El recalco que las bombachas camperas tienen esa gran ventaja frente a los Janes convencionales. Ese sería el inicio de la cita que duraría unas doce horas y donde los tópicos se sucedían uno tras otros mientras existía entre ellos la vergüenza del primer encuentro, la tensión previa al primer beso. De todas formas, poco importaba en aquel momento, porque ellos estaban ahí y simplemente eran, dejándose sorprender por lo que el destino les quisiera regalar.

Continuara…

Un minuto…

Estaba entusiasmado como rey en los caminos
yo que nunca hasta ahora de mi barrio había salido
Estaba ejercitando una garganta desprolija
fue un chiste, fue la vida o una mueca del destino
Estaba empezando a preguntarme cosas raras
qué busca la gente cuando uno solo canta
Será la necesidad de no sentirse nadie
soy uno más de ellos y menos uno en casa
La vida dibujó una sonrisa en mi cara
y en un minuto triste la borró como si nada
Ay de mí, ay de vos
ay de todos
Estaba jugando a extender mi único sueño
mi sangre despertaba en el crepúsculo del día
Estaba debatiendo entre la gloria y tropiezo
si era buen amante, tormentoso, callejero
Estaba despidiendo viejas penas en la vida
estaba descubriendo el valor de la dulzura
si era apasionado, o un tonto de atropellos
si tenía fundamentos o era pura espuma
La vida dibujó una sonrisa en mi cara
y en un minuto triste la borró como si nada
Ay de mí, ay de vos
ay de todos
En un país de heridas, donde nunca se las cierra
dormimos todos juntos sobre penas nuevas
La luna va al eclipse y el sol se queda solo
y al viejo laberinto le cuesta abrir la puerta
La vida dibujó una sonrisa en mi cara
y en un minuto triste la borró como si nada
Ay de mí, ay de vos
ay de todos.

 

 

Feliz día…

 

Es momento de que te escriba
precioso amor compañero
en las noches de arriba
en los sueños sinceros
En las huellas que dejamos en la arena
en los fuegos que ardimos en las sierras
por el dolor que causo aquella pena
por el tiempo que ciertas veces nos envenena
por el amor a la música y al canto
porque la falsedad aun no nos pudo comprar
y porque nuestro amor es sincero
por todo ello y por mas
un cariñoso abrazo a mi soledad.

(SALVADOR ELIZONDO)

EL GRAFÓGRAFO

Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo.

 

Un texto que leí alguna vez y que me gustaría compartir.

Universidad del País Vasco [Ingreso]

Los segundos se agotan momento a momento. El pasado parece tan lejano y sin embargo el café que tome hace unos minutos todavía lo siento en el paladar. Y en el aire. Todo se volvió efímero. Junto a mi todos los cuadernos y los libros para el ingreso a la universidad. Siento que perdí nuevamente mi libertad. ¿Sera mi castigo por no poseer libertad financiera? Si tan solo encontrara la brecha a este sistema que me oprime cada día mas. No será porque no lo intente. Mi espalda está destrozada por descargar bolsas de harina de cincuenta kilos, lo mismo que mi cervical. A veces quisiera agarrar ese reloj y gritarle que se detenga, que deje de girar. Pero él está ahí. Fijo en la pared. Constante en su movimiento. Hoy una vez más me cuestiono el porqué de todo. Vuelvo a chocarme con las integrales y las derivadas. Una vez más en mi vida. Con que sentido me pregunto. Si hace un par de años sabia todas las formulas, aplicada a la gran mayoría de los casos que se le suelen dar a un estudiante. Si hoy, tras cinco años de vida, donde además de ingresar a la carrera de medicina, y de cursar dos años, tuve el placer de cursar asignaturas mucho más difíciles que unas simples formulas sin sentido aparente. ¿No es acaso una pérdida de tiempo? No me parece necesario para una prueba de acceso a una carrera de sociología. En vez de ello deberían preguntar qué opinión se tiene sobre la situación de tal o cual país. Sinceramente creo que esta prueba de acceso a la universidad del País Vasco me dejara afuera. No porque no pueda prepararme sino porque prefiero invertir mi tiempo en seguir profundizando mis conocimientos en cuestiones más relevantes. ¿Acaso un comentario de texto sobre una noticia cualquiera puede ser un filtro para mi ingreso? ¿Un comentario sobre qué asunto? En vez de ello enviare este texto a la universidad, quiero que se me juzgue por mi madurez y no por unas pruebas estándar que a mi entender y a diferencia de lo que dicen son muy poco específicas. En vez de ello podrían sugerir que sin un alumno pretende entrar a sociología lea tres o cuatro libros de índole social y prepare algún trabajo o un determinado análisis. Yo por mi parte prefiero leer a Pier Bourdieu y realizar un análisis sobre la televisión. Sobre el lenguaje que utiliza diariamente, sobre como manipula las conciencias, sobre cuáles son las estructuras que subyacen a los informativos, y como son capaces de generar odio a través de la información que difunden. Basta escuchar un telediario para comprobar a que me refiero. El trato hacia los extranjeros, la discriminación hacia los jóvenes, las violaciones, los robos, los accidentes, todos son presagios negativos y manipuladores. El futbol como deporte de consumo y generador de modas. Los programas de citas, generadores de patrones de conducta, la cosificación de la mujer, la idiotización del ser humano como canon moderno. Creo que un estudiante debería ser filtrado por algo más que las derivadas y las integrales.

El crecimiento humano se mide no solo por los bienes que se posee sino por el valor que este le otorga a la cultura. Por mi parte soy procedente de España, nacido en Bilbao en 1992 pero habite en tierras argentinas hasta los quince años. A mis quince años cambié de horizonte y fui a conocer y adaptarme a otra cultura totalmente diferente, la rumana. Tras un año en aquellas tierras pude aprender el idioma y sus costumbres, comunicar con mis familiares, contarles las diferencias entre Argentina y Rumania y hasta hacer amigos extra familiares. A mi dieciséis partimos hacia España. Otra vez el mismo procedimiento. EL mismo cambio cultural, pero con un punto a mi favor, el idioma. De nuevo la adaptación al cambio, tolerar la discriminación inicial, primero por ser de un país de Europa del Este y luego por las costumbres, las diferencias lingüísticas, la diferencia económica y obviamente la cultural. Con el tiempo pudimos adaptarnos con todo lo que ello implica. Me rodee de amigos españoles, hice propias sus tradiciones, me amolde a sus normas y me empape de su burocracia. A mis veinte años cansado de la rutina y de las pocas posibilidades que me ofrecía en cuanto a libertad de estudios. Porque he de admitir en estas líneas que el sistema español para acceso a la universidad me parece totalmente inservible. A mi entender, desde la comparación con una de las universidades publicas más prestigiosas de Latinoamérica, me refiero a la Universidad de Buenos Aires, el sistema español deja mucho que desear. Desde lo micro (no tengo las herramientas ni los conocimientos para hablar en macro), muchos compañeros terminan estudiando carreras de grado que no deseaban.

Yo por mi parte como sujeto libre a mis veinte años y tras no poder acceder a la carrera de Medicina en estas tierras, intente el ingreso en la Universidad de Buenos Aires, donde el filtro son asignaturas relacionadas con la misma carrera. Hoy me encuentro en España nuevamente tras cinco años en Argentina, donde no solo estudié dos años de medicina, sino que pude comprender un poco más la realidad.

Comprender la importancia de los movimientos sociales, el tratamiento que se les otorga desde el poder mediático, las corrientes sociales, los partidos políticos y su desarrollo. Comprendí también la diferencia entre una economía más proteccionista y una economía más liberal. Y pude comprenderlo al ver en carne propia como afectaba a las pequeñas y medianas empresas. Puede que no pase las pruebas de acceso a vuestra universidad, pero les comento que los conocimientos que poseo van mucho más allá de un comentario de texto a una prueba inglés.

Por ejemplo, puedo comentar que comprendo la inmigración desde otro punto de vista. Desde el cual, como habitante ocasional de esas tierras (hago referencia a Rumanía), a las cuales tuve el placer de volver a visitar este año y pude comprobar como cambio el comercio con la amplia apertura de Rumanía a los mercados del mundo. Que sucede a pie de calle no es difícil de comprender, al menos para mí. Cientos de miles de cadenas de hipermercados se han instalado en el país, dejando sin trabajo a pequeñas y medianos comerciantes cuyo sustento diario era su negocio. Las implantaciones sin límites de estas mega empresas internacionales son causantes del empobrecimiento general de la población que tiene que buscar nuevas alternativas para su subsistencia. El boom de las casas de apuestas deportivas, donde ciento de rumanos viven sin trabajar, a costa del dinero de otros cientos que esperan abandonar su condición de empleados con un golpe de suerte. La sociedad de consumo de la cual habla Jean Baudrillard se ve claramente en aquel país. La radicación de grandes firmas internacionales dedicadas al servicio que ven en la deslocalización una posibilidad de crecimiento y encuentran en aquellas tierras mano de obra barata. Cientos de miles de jóvenes rumanos caen presos de las multinacionales, con sueldos paupérrimos y jornadas de trabajo extenuantes. Sin duda alguna merece un análisis mucho más detallado y en profundidad.

Por su parte hoy me encuentro en España. Sociedad que me acogió en mis primeros años de adolescencia y a la cual vuelvo hoy tras cinco años en el extranjero. Veo la misma cultura alcohólica, jóvenes que entran al consumo de alcohol desde temprana edad, veo un sistema educativo demasiado exigente que termina actuando como filtro en el acceso a la universidad. Veo también una falta total de discusión política. Y la poca que veo es basada en los medios de comunicación. Veo una copia de una copia de otra copia. Y podría seguir pero tengo que estudiar las benditas derivadas e integrales.

Amor de contramano…

Aquí sigo pensándote en cada canción
en cada momento en cada silaba
me enamore de tu poesía
de tu belleza angelical,
pero más te comprendí
cuando leí nuestra historia en papel
cuando descubrí lo que había significado ese cambio de vida
ese treinta y uno que golpee a tu puerta y tu familia me recibió
ese año nuevo vida nueva me encontraba con el corazón herido
y tú lo sabias, de hecho el cielo lloraba por los dos
hoy maldigo a mi corazón Doncella.
ya no sé qué pensar
Pero ¿recuerdas aquellos primeros poemas?
Te dije que si no era junto a ti partiría al exilio solo con mi soledad.
y aquí estoy. Abandonado a la suerte de pensarte y no verte.
Escribiendo versos que no tienen fin, porque tú no estás aquí.
Ya nada se de tu existencia, ni una señal me has dado.
Tal vez este sea el castigo por no haberme atrevido en el momento exacto
o tal vez el destino nos tiene reservado algo mucho más fantástico
¿Alguna señal podrá salvarme del tormento de mi alma?
Espero que cuando te enteres de que todo lo escrito va por ti puedas entenderme un poco más.
Ahora solo la música está en mi corazón.
¿Cuantos sueños se nos están escapando por no encontrarnos?
¿Cuantos viajes? ¿cuantas charlas culturales? ¿cuantas tardes de sol, de mate, de pileta, noches de asado y de familia? Dime que no lo piensas.
Pero acá sigo monologueando entre unos y ceros.
o entre la pluma y mi papel.
Torturándome con dos inviernos consecutivos.
Sin ningún amigo.
Absolutamente solo
como están los que se muerte, los que sufren y los que quieren,
así estoy por tu impiedad.

Sin duda pasa el tiempo y no te encuentro.

Malvones

-Juguemos un juego:
Adivina cual es mi casa,
Solo así te dejaré entrar.
Aquí está la llave.
-Bueno, déjame ver.
Para mí tu casa es aquella
De la cuadra la más bella
Dos pisos para repartir el amor
Rejas verdes y malvones
Para recibirte con flores
Y una puerta verde
Donde probaré mi suerte.
-Intentemos.
-Veremos, déjame probar…
-Al parecer tuve suerte, vamos subamos.

 

 

 

Preso

Grito con palabras deshabitadas
!La vida me sabe a nada!
Desde que vuelo en silencio
preso de tus recuerdos y de un pasado incierto…
Te evoco en cada madrugada
aunque para el corazón
ya no es lo que ansiaba
perezco ante el paso del tiempo,
sufro, anhelo con profundo tormento.
Estas son tan solo palabras que lleva el viento.
Quizás en un grito certero,
fuerte como suspiro de este alma en pena,
te busque y no te encuentre.

-¿Sabe que es linda la mar?

-¿Sabe que es linda la mar?
-¡La viera de mañanita
cuando a gatas la puntita
del sol comienza a asomar!

Usté ve venir a esa hora
roncando la marejada,
y ve en la espuma encrespada
los colores de la aurora.

A veces, con viento en la anca
y, con la vela al solsito,
se ve cruzar un barquito
como una paloma blanca.

Las olas chicas, cansadas,
a la playa a gatas vienen,
y allí en lamber se entretienen
las arenitas labradas.

Es lindo ver en los ratos
en que la mar ha bajao,
cair volando al desplayao
gaviotas, garzas y patos.

Y en las toscas, es divino
mirar las olas quebrarse,
como al fin viene a estrellarse
el hombre con su destino.

Y no sé qué da el mirar
cuando, barrosa y bramando,
sierras de agua viene alzando
embravecida la mar.

 

 

Fragmento de “Fausto” de Estanislao del Campo.

Zamba de amor en vuelo…

 

Como un tizón encendido,
Ardiendo adentro mi sangre,
Tu sombra viene conmigo
Y no la puedo arrancar.

Te llevo por los caminos,
Como un abrojo prendido,
Prendido a mi caminar.

Te llevo por los caminos,
Como un abrojo prendido,
Prendido a mi guitarrear.

Por esas ramas del viento
Veo anunciado tu pelo,
Y en los alambres del tiempo
Jirones de soledad.

Se deshilacha el recuerdo
Sabiendo que estas muy lejos
Y que ya no volverás.

Se deshilacha el recuerdo
Sabiendo que estas muy lejos
De aquella nuestra verdad.

Declaración.

El rol del escritor en los tiempos modernos desde mi punto de vista es quien puede plasmar en palabras la realidad que le rodea. Es el instrumento sensible que se encarga de diagnosticar desde un punto de vista más o menos objetivo la realidad de un determinado momento histórico. ¿Cómo podríamos saber que ocurrió en otro momento de la historia sino fuese por los escritos que nos legaron aquellos escritores? Yo soy uno más entre todos lo que habitan en mi poblado, ciudad, pueblo o como se quiera llamar. Soy un sujeto que tiene la libertad para pensar y que es consciente de que en su pluma reside la crítica y el análisis ante la realidad que se presenta cada día ante mí, en constante desarrollo y repleta de contradicciones. Mientras la gente va a trabajar, compra el pan, lleva sus hijos al colegio, o realiza sus quehaceres diarios, nosotros los escritores somos quienes nos formamos incesantemente para comprender los procesos que subyacen a la realidad. Claro está que también somos propensos a equivocarnos, pero también lo somos a admitir nuestros errores. Mi yo del pasado, del presente y mi construcción del futuro quedara plasmada en mi espacio personal. Acepto críticas como también sugerencias, jamás aceptare sin embargo, que se cuestione mi pasión por retratar con palabras el entorno que me circunscribe. Tengo el gran placer de expresarme a través de palabras y pretendo si el entorno me da las posibilidades publicar un proyecto personal en papel. Pero no dudare si es necesario en denunciar las irregularidades que se me hagan presentes. Con esta declaración les deseo a mis lectores un feliz domingo.

Borrador [1]

Y ustedes ¿por que leen lo que escribo? yo ya conté porque escribo, porque me quede atrapado dentro de mi cuerpo. Soy todo alma y esta es mi pena por jugar con los sentimientos de aquella Doncella. Hoy pago mi castigo. Pero ustedes ¿porque les interesa la vida de este humilde escritor? Al fin y al cabo son uno mas. Bueno con una historia bastante particular pero uno más entre todos ustedes. Siempre que termino un libro me siento un poco mayor que cuando lo inicie. Es como si le leído ya formara parte de mis recuerdos, como si viviera otra vida más ademas de la mía. O no es eso lo que se debería sentir cuando se termina de leer algo. También estoy estudiando para mi ingreso a la universidad y adivinen que, tengo matemáticas. Esas relaciones y esos principios que nunca cambian. Gráficas y rectas, ecuaciones, limites, derivadas, integrales, ¿donde están en la realidad que no las veo? comprendo su importancia y veo que a diferencia de estas palabras que mañana pueden no significar nada para mi, que digo mañana, incluso en el preciso instante en que son escritas ya forman parte de mi pasado. Esas matemáticas son inmutables, imperecederas, son tan perfectas que dan miedo. En otros tiempos dominaba a la perfección las derivadas e integrales, hoy me doy cuenta que mi memoria me fallo, ya no recuerdo a la perfección los procedimientos para la resolución de problemas. Y eso demuestra que no somos dos veces las mismas personas, de eso estoy seguro. No soy el Mihai de ayer y no estoy seguro de que mañana este ser que escribe piense de la misma manera. Así que corregiré las faltas de este post, lo publicare como tantos otros post que comparto y me olvidare que lo escribí. Dicho y hecho….

PD: termine de leer “La Nausea” de Jean Paul Sartre.

Sophie Tucker – Some of These Days (1926)

Canción que es nombrada en “La Nausea” de Jean Paul Sartre. Supongo que en algún momento de su existencia la escucho. Como lo hago yo y como lo haces tu. Porque nosotros pereceremos, pero el arte sobrevivirá. Al menos eso cree el Mihai del presente.

Saludos lectores…

 

 

Aquí un fragmento:

Pienso en un americano afeitado, de espesas cejas negras, que se ahoga
de calor en el piso veinte de un inmueble de Nueva York. Encima de Nueva
York, el azul del cielo se ha inflamado; enormes llamas amarillas vienen a lamer
los techos; los chicos de Brooklyn se ponen, en pantalones de baño, bajo las
mangueras. El cuarto oscuro, en el piso veinte, se cocina a fuego vivo. El
americano de las cejas negras suspira, jadea y el sudor le corre por las mejillas.
Está sentado, en mangas de camisa, delante del piano; tiene un gusto a humo en
la boca, y vagamente, vagamente, el fantasma de una melodía en la cabeza,
“Some of these days”. Tom vendrá dentro de una hora con su frasco chato sobre
la nalga; entonces se desplomarán los dos en los sillones de cuero y beberán
grandes vasos de alcohol y el fuego del cielo inflamará sus gargantas, sentirán el
peso de un inmenso sueño tórrido. Pero primero hay que anotar esta melodía.
“Some of these days”. La mano húmeda toma un lápiz sobre el piano. “Some of
these days you’ll miss me honey”.
Sucedió así. Así o de otro modo, poco importa. Así nació. Escogió para nacer
el cuerpo gastado de ese judío de cejas como carbón. Sujetaba blandamente el
lápiz y gotas de sudor caían de sus dedos enjoyados al papel. ¿Y por qué no yo?
¿Por qué se necesitaba precisamente ese gordo estúpido lleno de cerveza sucia y
de alcohol para que se cumpliera el milagro?
—Madeleine, ¿quiere poner de nuevo el disco? Una vez más, antes de que me
vaya.
Madeleine se echa a reír. Hace girar la manivela y la cosa empieza de nuevo.
Pero ya no pienso en mí. Pienso en aquel tipo que compuso esta melodía, un día
de julio, en el calor negro de su cuarto. Trato de pensar en él a través de la
melodía, a través de los sonidos blancos y acidulados del saxofón. Hizo esto.
Tenía dificultades, no todo le iba como Dios manda: cuentas que pagar —y
además debía de haber por ahí alguna mujer que no pensaba en él como lo
hubiera deseado—, y además había esa terrible ola de calor que transformaba a
148 Jean Paul Sartre
La Náusea
los hombres en charcos de grasa derretida. Todo aquello no tenía nada de muy
lindo ni de muy glorioso. Pero cuando oigo la canción y pienso que la hizo aquel
tipo, considero… conmovedores su sufrimiento y su transpiración. Tuvo suerte.
Por lo demás, no se habrá dado cuenta. Debió de pensar: ¡con un poco de suerte,
sacaré unos cincuenta dólares! Es la primera vez desde hace años, que un
hombre me parece conmovedor. Quisiera saber algo sobre ese tipo. Me
interesaría conocer sus dificultades, si tenía una mujer o si vivía solo. No por
humanismo; al contrario. Porque hizo todo esto. No tengo ganas de conocerlo;
además quizá haya muerto. Obtener sólo algunos informes sobre él y poder
pensar en él, de vez en cuando, al escuchar este disco Eso es. Supongo que a
aquel tipo no le haría ni fu ni fa si le dijeran que en la séptima ciudad de Francia,
en los alrededores de la estación, hay alguien que piensa en él. Pero yo sería feliz
si estuviera en su lugar; lo envidio. Tengo que irme. Me levanto, pero vacilo un
instante, quisiera oír cantar a la negra. Por última vez.
Canta. Dos que se han salvado: el judío y la negra. Salvado. Quizá hasta el fin,
se hayan creído perdidos, ahogadas en la existencia. Y sin embargo, nadie podría
pensar en mí como yo pienso en ellos, con está dulzura. Nadie, ni siquiera Anny.
Para mí son un poco como muertos, un poco como héroes de novela; se han
lavado del pecado de existir. No por completo, claro, pero tanto como puede
hacerlo un hombre. Esta idea me trastorna de golpe, porque ni siquiera la
esperaba ya. Siento que algo me roza tímidamente y no me atrevo a moverme
por temor de que se vaya. Algo que ya no conocía, una especie de alegría.
La negra canta. ¿Entonces es posible justificar la propia existencia? ¿Un
poquitito? Me siento extraordinariamente intimidado. No es que tenga mucha
esperanza. Pero soy como un tipo completamente helado que después de un
viaje por la nieve, entrara de pronto en un cuarto tibio. Pienso que se quedaría
inmóvil cerca de la puerta, frío aún, y lentos temblores recorrerían todo su
cuerpo.

Confesiones de Invierno

Me echó de su cuarto gritándome:
“No tienes profesión”
Tuve que enfrentarme a mi condición
En invierno no hay sol
Y aunque digan que va ser muy fácil
Es muy duro poder mejorar
Hace frío y me falta un abrigo
Y me pesa el hambre de esperar

Quién me dará algo para fumar
O casa en que vivir?
Sé que entre las calles debes estar
Pero no se partir
Y la radio nos confunde a todos
Sin dinero la pasaré mal
Si se comen mi carne los lobos
No podré robarles la mitad

Dios es empleado en un mostrador
Da para recibir
Quién me dará un crédito, mi señor?
Solo se sonreir
Y tal vez esperé demasiado
Quisiera que estuviera aquí
Cerrarán la puerta de éste infierno
Y es posible que me quiera ir

Conseguí licor y me emborraché
En el baño de un bar
Fui a dar a la calle de un puntapié
Y me sentí muy mal
Y si bien yo nunca había bebido
En la cárcel tuve que acabar
La fianza la pagó un amigo
Las heridas son del oficial

Hace cuatro años que estoy aquí
Y no quiero salir
Ya no paso frío y soy feliz
Mi cuarto da al jardín
Y aunque a veces me acuerdo de ella
(Dibujé su cara en la pared)
Solamente muero los domingos
Y los lunes ya me siento bien

Sui Generis

A la soledad…

 

Ya no le temo a la soledad.
Le acaricio el pelo,
me acuesto junto a ella.
Ella es mi mejor compañera,
firme junto a mí.
En cada amanecer.
En cada caminata junto al río.
En cada noche estrellada.
Algún día le diré
que es hora de que parta.
Pero ese día aún no ha llegado.
En algún instante te alejaste
con la victoria de algún falso amor.
Me odiaste y maldijiste.
Yo te cerré la puerta
y te marchaste.
Pero de alguna manera
Siempre vuelves a mi lado.

¿Porque escribo?

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Porque cuando conté a aquellos que me rodeaban que la chica que me gustaba me había escrito un libro me tacharon de loco. Que esas cosas no son posibles, que son delirios tuyos, que juntarte con tal o cual te hizo mal, que vos tener que hacer esto o aquello. Miren ustedes incrédulos. Miren como el ser se expresa en palabras y hoy más que nunca creo que aquella persona tan especial escribió aquel libro para contar nuestra historia y para hacérmela saber. Por eso estoy en guerra con mi pasado y lo seguiré estando hasta que me muera. No me interesa lo que piensen de mí. No voy a pedir perdón a nadie por obrar como lo hice. El ser humano es libre por naturaleza.  Si obre como lo hice fue porque en ese momento lo creí y lo creo acertado. ¿Dónde se vio el dar órdenes a la libertad? Yo nací sin amos. Si para ustedes abandonar un trabajo y una carrera que me torturaba, ademas de cambiar de tierras, significa que estoy perdido en mi existencia son ustedes los equivocados no yo. ¿Dónde dice que el ser tiene que arraigarse si o si en un determinado lugar? Vaya patrañas. Solo las almas mediocres tienen miedo al cambio y aguantan un pésimo trabajo y una pésima vida. Los espíritus elevados no tenemos miedo a nada, ni siquiera a la muerte. La vida merece ser vivida con coraje. Aquellos que se acostumbran a agachar la cabeza son almas esclavas y sumisas. ¡Viva la libertad! Basta de ser falsos, basta de juzgar a los demás con prejuicios. Basta de moralismos. Estoy cansado de todo eso. Ya no salgo de fiesta. No me interesa el mundo que me rodea. No tengo mi motocicleta. No tengo mi registro. No tengo mi verdadera identidad. Ni mi armónica, ni mi biblioteca, ni mi antigua guitarra que tanto me costó comprar. No tengo mi carpa, ni mis abrigos tan queridos. No tengo mis sueños. Soy un alma encerrada en un cuerpo que hace tiempo murió. Hoy vivo la vida, pero muerto. ¿Qué estimulo podrá despertar mi interés por la vida nuevamente?

Sábado 04:04 04/02/2018 Hora Española.

Colección Honda CG 150

 

Mi primer vehículo.

Noche de nostalgias [2]

La foto la tomo un amigo que viajaba en ese momento en la autopista con su camión. El destino quiso que nos encontráramos en la ruta. Afortunadamente y para alegría de todos mis conocidos puedo presumir que jamas tuve ningún percance grave con la moto. Es decir, compre mi primer vehículo, salí de la agencia sin saber manejarlo (con registro, eso si) y desde entonces hasta que la suerte nos separo pasaron unos 16500 km en unos ocho meses, pero ni un solo accidente. Se podría decir que le saque bastante jugo a la rojita. Mis únicas tres caídas, porque voy a admitir que si las hubo, fueron dignas de contar. En las tres me encontraba estacionado sobre el césped. Observando unas preciosas puestas de sol que me regalaba aquellas latitudes. La patita (así se le llama al soporte) se termino enterrando en el barro por el peso de soportarme sentado sobre la moto y fuimos a parar al piso, no una sino tres veces. Nada grave, digno de risa, aun recuerdo algún bocinazo la primera vez que me caí cerca de una carretera que pasaba por allí. Gratos recuerdos que en noches de nostalgia vienen a mi memoria.

Noche de nostalgias [1]

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Como te extraño rojita mía… La vida quiso que nos separemos, y así fue. Extraño aquellas tardes en que salíamos juntos a ver atardecer, vos, yo, mi pipa,mi música y algunos sueños. Eramos como dos enamorados. Tanto así que dormías junto a mi, entrabas a mi habitación por la puerta grande. El que no me conozca dirá que estoy loco. ¿Te acordás como abrazabas la guitarra? Dirá la gente que esta loca, ¿que sabrán ellos de aventuras, de sueños y de viajes?. Cuanta gente se conforma con un trabajo de ocho horas y una vida sencilla y sin sobresaltos. Cuando la vida llega al punto que la máxima exaltación es el volumen que varia entre el programa y la publicidad es porque tu existencia dejo hace tiempo de ser vivida – ¿Cuanto duele la rutina? – Hay gente que se muere mucho antes de aprender a vivir. Viva la improvisación,  viva el futuro incierto, viva la incertidumbre de amar lo desconocido y viva ella. Artista y musa de mis aventuras. La revolución siempre será lo primero  y lo comprendí.

 

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Sos y soy

A veces me pregunto porque todo es tan efímero. Porque ese ser que ha estado en tantos lugares diferentes sabe que mañana todos esos recuerdos serán nada. El pueblo aquel, la laguna al atardecer, el mar en un claro amanecer, la primera vez que vi la nieve en aquel país lejano y nuevo. La adolescencia entre montañas, mi regreso a las llanuras. El sol del verano. Las aventuras de jovenzuelo. Todo es efímero y se desvanece en un abrir y cerrar de ojos. Esto que soy ahora mismo, este ser que escribe detrás de una pantalla y ese ser que lee de ese lado de la pantalla. Ambos sabemos que somos fragílmente sensibles a la nada y al paso del tiempo. Pero aun así seguimos existiendo. Sos y soy. Vos ahí leyendo cada canto de mi alma, cada idea que emanó de mi esencia y fue compartida públicamente, para que mis penas y mis alegrías, mis ocurrencias, mis gustos y todo lo que engloba mi mundo cultural se encuentre a disposición de todos. Porque como dijo un poeta rumano hace mucho, los poetas como los soldados no tenemos vida personal. Todo es efímero menos estas palabras… ¿o no?

Palabras para mi armónica.

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Me supiste acompañar en mis largas noches de soledad. En aquel trabajo frente al Río de la Plata, allá por Argentina. Supiste darme horas y horas de música que llenaron el hueco que se encontraba en mi pecho. Se que me extrañas y sabes que te extraño, pero aquel mendigo te necesitaba más que yo. Opte por donarte. Por darle a aquella persona un regalo del alma. Porque yo también se lo que es estar solo en un país lejano al propio (aunque aún no determino de que país soy). Porque yo también sufro del desempleo. De la discriminación. De no haber nacido con un pan bajo el brazo ni en cuna de oro. Somos de los que las peleamos desde abajo. Pero con un corazón gigante. Eso lo note y por eso te regale mi instrumento. El destino proveerá. Espero que lo disfrutes y te haga compañía.

Post dedicado a un emigrante de Egipto que encontré durante un viaje de Rumania a España, este se encontraba mendigando frente a una estación de servicio en Italia.  Le toque mi armónica y posteriormente se la regale. La última vez que la use. Al rato se levantó, y vino donde me encontraba comiendo y charlamos: me contó su historia de lucha. Posteriormente regreso a su casa. Me dijo que iría a la escuela técnica y que estaba aprendiendo un oficio. Eternamente agradecido en ambos sentidos. El hombre es hombre en cualquier lado del mundo, aun no comprendo cómo hay gente que discrimina y se cree superior. Mala gente que camina y va apestando la tierra como diría mi amigo Antonio Machado. Y vos ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por un hermano desconocido?

Reflexiones de estación.

Amo el verano más que nadie en el mundo y tengo un justificante. A mis quince años abandonamos con mi familia argentina para ir a vivir a Rumanía. De finales de primavera en el hemisferio sur a finales de otoño en el hemisferio norte. A mis veinte viviendo en España emigre a Argentina. De nuevo de primavera del norte del ecuador a otoño en sur del mismo. Y por última vez hace unos dos meses regrese de Argentina, primero al frío de Rumanía y ahora a el clima gélido del norte de España. Resumiendo, tengo tres inviernos más que el resto de mis conocidos (o tres veranos menos, como quieran llamarle). Pese a todo sigo teniendo un temperamento fogoso. Fin de la reflexión. Puedes seguir navegando por otros lares.

 

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Y de repente…

De repente te sigo buscando

debajo de mis alfombras

detrás de cada silueta

encima de la copa de los arboles

en los diminutos copos nevados

en las rocas del rio

en soledades nocturnas…

Pero te escondes y desapareces

como el viento que migra

como el ave que escapa

como sueño que encaja

entre ilusión y corazón

aquel treinta y uno

donde estaba tu palabra muda?

donde la picardia y las ansias vivas?

hoy nos comen los recuerdos

mientras brindo con el tic tac que me lastima.

Poema de Rubén Darío

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Lo fatal

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura, porque ésta ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos…!

Como descubrí la poesía.

Amanecer3

Por azar como tantas cosas que se conocen en esta vida. Así fue que la vi por primera vez. En manifestaciones multitudinarias cruzamos las primeras miradas. Entre en su facultad repartiendo mi política, y me conquisto con su maneras. Quede a la espera de una respuesta. El tiempo paso y podría decir que cuando menos lo esperaba se hizo presente. En un segundo cambio mi vida. Y no hubo vuelta atrás. Hoy vive en mi, en casa estrofa en cada verso en cada palabra y en cada letra. Es ella mi condición, y aun recuerdo cual fue el primer poema que me atravesó íntegramente. Este post esta dedicado, en primer lugar a ella, y en segundo a todos aquellos amantes de las buenas rimas.

Con ustedes, el poema que supe recitarle la primera cita:

Con cada vez que te veo
nueva admiración me das,
y cuando te miro más
aun más mirarte deseo.
Ojos hidrópicos creo
que mis ojos deben ser;
pues cuando es muerte el beber,
beben más, y desta suerte,
viendo que el ver me da muerte,
estoy muriendo por ver.
Pero véate yo y muera;
que no sé, rendido ya,
si el verte muerte me da,
el no verte qué me diera.
Fuera, más que muerte fiera,
ira, rabia y dolor fuerte;
fuera muerte; desta suerte
su rigor he ponderado,
pues dar vida a un desdichado
es dar a un dichoso muerte.

Pertenece a “La vida es sueño” del gran Pedro Calderón de la Barca, y a decir verdad es una de mis obras favoritas. Cuando me lo aprendí no sabía el porque. Pero a decir verdad, hay veces que es mejor no entender y simplemente dejarse ser.

Saludos lectores.

Poema de César Vallejo

Los heraldos negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido 
se empozara en el alma… ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!

César Vallejo.

Fragmento de “La Nausea” – Jean Paul Sartre

De pronto perdí mi apariencia de hombre, y vieron un cangrejo que
escapaba a reculones de esa sala tan humana. Ahora el intruso desenmascarado
ha huido: la sesión continúa. Me irrita sentir en mi espalda todo ese hormigueo
de ojos y pensamientos espantados. Cruzo la calzada. La otra acera corre a lo
largo de la playa y de las casetas de baño.
Hay muchas gentes paseando a la orilla del mar, contemplando el mar con
rostros primaverales, poéticos; es por el sol, están de fiesta. Mujeres vestidas de
claro, que se han puesto la ropa de la primavera anterior, pasan largas y blancas
como guantes de cabritilla charolada; también hay muchachos altos que van al
liceo, a la escuela de comercio, viejos condecorados. No se conocen, pero se
miran con aire de connivencia porque el tiempo es tan bueno y son hombres. Les
hombres se besan sin conocerse los días de declaración de guerra; se sonríen a
cada primavera. Un sacerdote avanza a pasos lentos, leyendo su breviario. Por
momentos levanta la cabeza y mira el mar con aire aprobador: también el mar es
un breviario, habla de Dios. Colores ligeros, ligeros perfumes, almas de
primavera. “Hace buen tiempo, el mar es verde, prefiero este frío seco a la
humedad” ¡Poetas! Si tomara a uno por las solapas del abrigo, si le dijera “ven en
mi ayuda”, pensaría: “¿Qué es este cangrejo?” y huiría dejándome el abrigo entre
las manos.
Les vuelvo la espalda, me apoyo con las dos manos en la balaustrada. El
verdadero mar es frío y negro, lleno de animales; se arrastra bajo esta delgada
película verde hecha para engañar a las gentes. Los majaderos que me rodean
cayeron en el lazo; sólo ven la delgada película; ella prueba la existencia de Dios.
¡Yo veo lo que está debajo! Los barnices se derriten, los brillantes pellejitos
aterciopelados, los pellejitos de durazno del buen Dios estallan por todas partes
bajo mi mirada, se hienden y entreabren. Ahí viene el tranvía de Saint-Elémir,
giro sobre mí mismo y las cosas giran conmigo, pálidas y verdes como ostras.
Inútil, era inútil saber puesto que no quiero ir a ninguna parte.

Poema de Antonio Machado

Yo-voy-soñando-caminos-por-Antonio-Machado

ABRIL FLORECÍA

Abril florecía
frente a mi ventana.
Entre los jazmines
y las rosas blancas
de un balcòn florido
vi las dos hermanas.
La menor cosía;
la mayor hilaba…
Entre los jazmines
y las rosas blancas,
la más pequeñita,
risueña y rosada
—su aguja en el aire—,
mirò a mi ventana.

La mayor seguía,
silenciosa y pálida,
el huso en su rueca
que el lino enroscaba.
Abril florecía
frente a mi ventana.

Una clara tarde
la mayor lloraba
entre los jazmines
y las rosas blancas,
y ante el blanco lino
que en su rueca hilaba.

—¿Qué tienes—le dije—,
silenciosa pálida?
Señalò el vestido
que empezò la hermana.
En la negra túnica
la aguja brillaba;
sobre el blanco velo,
el dedal de plata.
Señalò la tarde
de abril que soñaba,
mientras que se oía
tañer de campanas.
Y en la clara tarde
me enseñò sus lágrimas…
Abril florecía
Frente a mi ventana.

Fue otro abril alegre
y otra tarde plácida.
El balcòn florido
solitario estaba…
Ni la pequeñita
risueña y rosada,
ni la hermana triste,
silenciosa y pálida,
ni la negra túnica,
ni la toca blanca…
Tan sòlo en el huso
el lino giraba
por mano invisible,
y en la oscura sala
la luna del limpio
espejo brillaba…
Entre los jazmines
y las rosas blancas
del balcòn florido
me miré en la clara
luna del espejo
que lejos soñaba…
Abril florecía
frente a mí ventana.

Con mi voz…

 

A la noche la hizo dios
para que el hombre la gane
transitando por un sueno
como si fuera una calle.

Platicar con un amigo
oír un canto en el aire
ver el amor enredado
en la niebla de los parques

O adivinar un poema
que nunca lo escribió nadie
a la noche la hizo dios
para que el hombre la gane

La noche tiene un secreto
y mi corazón lo sabe
por mas que quiera ocultarlo
con terciopelos del aire

Me lo contó una guitarra,
hondo jahuel de saudades
lo aprendí en esas historias
que cuentan los trashumantes