Guitarrero

Cierto día nuestro personaje se encontraba de paso con su motocicleta y su guitarra por una ciudad repleta de estudiantes. Logro hacerse de algunos amigos y lo invitaron a cenar a la casa de uno de ellos. Jamás había tocado la guitarra para tantas personas desconocidas por lo que al principio estaba un poco nervioso, pero en cuando cogió el instrumento supo que se encontraba haciendo lo que más deseaba en este universo y supo que era feliz por poder disfrutar de su arte y poder compartirlo con los demás. Aquella velada quedara plasmada en su memoria, pues allí supo demostrar que, a pesar de no tener vivienda, ni dinero ni historia, tenía una bondad que como una luz salía de su pecho e irradiaba el ambiente. Era él. Era libre de voluntades ajenas, era aventurero y soñador. Pero también era solitario y melancólico. Aquella noche como tantas otras supo dejar un pequeño pedazo de su corazón en aquella vivienda donde la calidez humana hermanaba hasta los cristales.

Pequeñas aventuras de nuestro personaje andariego.

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