Te

Abrí como de costumbre el microondas. Tome la taza marrón, con esa asa con forma de se-mi corazón, agregue el saquito y el agua. Abrí la puerta del microondas y la metí ahí, arriba del plato. Cerré la puerta y escuché el clack de la trabita. Después con el pulgar y el índice gire la perilla hasta el número dos y medio. Sabía que sería demasiado poco así que la gire hasta el tres. Soy así de rebelde. Espere religiosamente a que se calentara el Té con ese mecanismo que tan poco entiendo y que caracteriza a los microondas. Abrí la puerta después del ring del timbre. Lo odio, pero a veces me gusta escucharlo. Saque el Té y coloque dos cucharitas de azúcar de caña. Revolví con vehemencia y puse la cucharita a lavar. Ese fue mi yo haciéndose un Té. Por cierto, al que le interese era de canela.

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4 comentarios en “Te”

    1. Vi su comentario y no sabia a que se refería. Pulse en la descripción. Leí mi antigua entrada. Ahí, solo ahí, comprendí todo. Se refería a mi relato sobre aquel instante tan banal que representaba la realización del Te. Mire su foto de perfil, no atine a analizarla en profundidad. pensé que quizás sea eso. Tan solo una foto de perfil. Deje el comentario y partí a ver algún que otro poema de su blog. Le agradezco por los cumplidos. Pulsó enter.

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