Lilo AnaEli

 

Porque no se querer a medias comparto esta canción, que también es intimidad. La conocí por azar, como se conocen a los amores, sin buscarlos. Ellos aparecen de forma espontánea, como por arte de magia. Así la cruce muchas veces sin saber siquiera su nombre, hasta que tanto buscar la pude agregar al Facebook. Claro está que una chica tan bella y requerida, además de inteligente no me acepto a la primera. Nos seguimos cruzando por la gran Capital Federal, la política tiene esos beneficios. Ella en su partido mezcla de guevarismo y de don Shakespeare, yo en mi mundo turquesa de partido de turno. Porque no cabe duda que la política se cambia como el día y la noche, hoy nos llamamos así y mañana asa. En fin, no viene al caso tanto detalle. Es nuestra historia la que quiero recordar en estas líneas, por qué no es tan difícil de entender, a veces la extraño, seguro que ella también, aunque la distancia nos impida poder siquiera imaginarnos. Cada uno en un lado del océano y yo como mi amigo Paco de lucia –que en paz descanse- estoy entre dos aguas. La cuestión es que me enamore en la universidad de bellas artes de Capital Federal, claro que había una diferencia, ella ya era una artista y yo estaba en proceso de formación, o estoy. El tema es que todos tenemos nuestra faceta donde damos lo mejor de nosotros para que el momento sea fantástico. Y así fue, un día organizamos una cita, si me acepto al Facebook tras varios meses, yo por mi parte ya ni recordaba su nombre, solo su bella sonrisa. La cita fue a común acuerdo, ella me hablo al Facebook, tras aceptar mi solicitud, y me invito a salir. Yo puse las condiciones. Nos encontraríamos de casualidad como todas las anteriores veces, pero con la diferencia que ambos sabríamos el camino. Ella caminaría desde su facultad hacia el rio, yo volvería del rio hacia su facultad, que vale aclarar casualmente es un camino bastante recto. Así fue, salvo algún que otro detalle, ya que ella fue impuntual y yo falte levemente a mi palabra, la espere sentado al costado del camino. En mi alegato diré que no solo me encontraba en el camino a la hora establecido, sino que mi impaciencia me llevo a ir más temprano de lo acordado. Sé que también es otra forma de impuntualidad, hay que estar a la hora acordada y punto. Pero tantos meses de espera y el saber que pronto tendría el momento de hablarle y decirle cuando apreciaba su celestial belleza, me hicieron llegar allí antes de tiempo. En fin, no recuerdo que estaba leyendo en aquel banco, pero la vi pasar, radiante como siempre. Ella volteo su semblante y me pudo apreciar. Fue una conexión natural de esas que se ven en las películas. Afortunadamente me gusta vivir de manera original y por eso me suceden cosas tan maravillosas a mí también. Nos saludamos vergonzosamente, teniendo en cuenta que era la primera cita, y algo me quemaba por dentro. Caminamos a la par hacia el río, hablando de a cómodas cuotas y escuchándonos mutuamente. Los aviones pasaban por encima nuestro ya que el aeropuerto estaba allí, cerca, a lado de nuestro camino. Continuara…

 

“Yo digo que mis ávidos amores
Son fuertes y viven más que yo
Son gigantes tenues como flores
Que alientan este turbio corazón”

Jorge Fandermole.

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