Hay cosas en la vida…

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Hay cosas en la vida que jamás podre retratar de una manera tan fehaciente como con una imagen, pero en mis recuerdos las rememoro constantemente. Son tan nítidas como la misma realidad, son tan bellas que su recuerdo me parece de otras vidas. Tal es así que ciertas veces con solo pensarlas mi día cambia totalmente de sentido, mi existencia se alegra o se entristece en un abrir y cerrar de ojos. Hoy pienso en la soledad de las sierras, la noche oscura, el fuego frente a mi carpa, mi guitarra, y la luna saliendo entre los altos pinos que me rodean y que como estatuas imponentes de la naturaleza se encuentran por todo ese esplendido paisaje. Hablo de Córdoba, hablo de Alpacorral, más precisamente Unión De Los Ríos, un paraíso poco conocido, con habitantes que viven del turismo de temporada. Para mi profunda satisfacción yo fui a conocer esas tierras cuando nadie más estaba allí. Fui en invierno, cuando solo los aventureros tienen el coraje de lanzarse a lo desconocido. Fui con mi compañera de viaje, hablo de mi moto, fui también con mi carpa, fui también con los recuerdos de amores pasados. Fui sin saber que sería de mi vida, pero sabiendo que era la persona más feliz del mundo por hacer realidad un sueño. Mi sueño, mi pequeño y enigmático ser se animaba al cambio, a soltar un trabajo que para muchos seria la realización plena de su vida laboral. Yo lo solté, lo deje ir, porque en la vida el dinero no da la felicidad, el dinero es tan solo un medio para conseguir un fin, claro está que es necesario para comer y sobrevivir en este mundo caótico y apocalíptico. Hoy empiezo de nuevo, mi cuenta tiene cero pesos, o Leus como se denomina en estas tierras. Pero ¿Quién podrá pagar todos mis recuerdos? Todos quieren pertenecer a ese grupo de gente que cumple sus sueños, que se lanza a lo desconocido, que abandona el tedio del día a día de su existencia y viaja, o simplemente hace lo que le gusta. Porque algo aprendí en la vida, y es que la experiencia nos enseña que el hombre es lo que sueña hasta despertar, como diría mi amigo Calderon De La Barca.

 

Muy tristemente o quizás tenía que ser así, para realizar el viaje tire un Samsung S6 Edge al Río De La Plata, no porque el teléfono no sea bueno, todo lo contrario, descubrí que con un celular así y una buena conexión a internet uno puede hacer maravillas, me ánimo a decir que hoy en día son hasta más prácticos que una Laptop. Lo tire al río porque él me ataba a mi pasado, a mis recuerdos que no me dejaban ser libre. Querido S6 seguro que debes estar nadando junto a la libreta de poemas que le escribí a un amor que me abandono, sí por casualidad lees esto que sepas que te extraño. No me arrepiento de nada, solo traigo a colación este asunto porque tengo mil imágenes de esa hermosa aventura, pero todas están en un lugar bastante protegido e inaccesible, mi cabeza. De todas formas las palabras los traerán en la medida de lo posible y los tratare de plasmar en papel (o en este mundo de unos y ceros)

Saludos a mis lectores.

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