Sociedades

 

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Tres sociedades me han recibido con sus brazos abiertos a lo largo de mi corta pero intensa existencia. Hoy vuelvo a la segunda que conocí, la sociedad post-comunista rumana. Voy a reconocer en estas líneas que en esta ocasión y tras haber vivido veinte años en Rumania y cuatro en España, me siento nuevamente sorprendido por las costumbres y tratos que la gente acostumbra a tener por estas tierras. Creo en lo particular que merecen al menos unas líneas de análisis. Para empezar y como nombre en alguna otra entrada, la sociedad rumana es más distante a la hora de entablar una relación entre dos personas desconocidas. Por un lado voy a reconocer que tiene cierto atractivo ya que la distancia es apreciada cuando lo que busca el sujeto es mantener su intimidad. Por otro lado, sin embargo, resulta molesto cuando uno viene de una sociedad tan distinta como la argentina y tiene que resolver alguna que otra duda. De todas formas no es complicado adaptarse. Teniendo en cuenta que tengo una gran ventaja frente a cualquier turista que se haga presente en este país, hablo el idioma. Bueno, no lo hablo a la perfección, pero soy capaz, tras una semana en el país, de poder dialogar con los habitantes de estas tierras. Por ello doy gracias a mi madre que me heredo esta preciosa lengua romance. Voy a contar en estas líneas que la lectura agiliza bastante mi entendimiento y mi fonética mejora cada día. De todas formas no tarda mucho el habitante promedio en darse cuenta que no soy de por aquí. Primero por la calidez que demuestro al encarar la relación y segundo porque desacostumbrado a los modales con los cuales por aquí se rigen, suelo meter la pata en cada conversación. Por ejemplo hay normas para no ser un maleducado por estas tierras. Principalemnte normas de cortesía, ya que la sociedad rumana es muy politicosa. Salutmana significa, te saludo la mano, o te la beso,  es una palabra que expresa saludo. Otro ejemplo es “Sa traisca” que vendría a significar algo así como que vivas mucho. De mis favoritos voy a rescatar es “la revedere” que a mi entender se me asemeja a una frase de Terminator en alguna de sus películas “Hasta la vista baby”, claro que un poco más formal, significa algo así  como hasta la próxima, o hasta la siguiente vez que nos veamos. El idioma suena al francés, pero sin tantos “que´s” y acentos agudos, más bien como diría mi madre, el rumano suena como si uno hablara con un lápiz atravesado en la boca. Por ello es que existen tres tipos de bocales “a” abierta, “ă” cerrada y “â” secas. Además está la “i” normal y la “i” con capucha como se diría por acá que suena algo parecido a una “e”. Lo bueno es que la e sigue siendo la “e” y la “o” y la “u” también. Bueno también hay alguna que otra consonante que puede complicar el embrollo, la “t” tiene su hermana gemela que es la “t” y que se logra al cerrar la boca y pronuncia la t exalando. También está la s y su hermana gemela la “ş” que copia el mismo efecto que la “ţ”.  A pesar de parecer difícil creo que más de uno se sorprendería lo sencillo que es aprender la fonética el idioma, ya que la base del mismo es el latín. Salgo con una cortada de campo a lo argentino, ahora mismo escribo desde un tren. Algo que en argentina seria casi utópico. El tren tiene electricidad y calefacción, y en estos momentos me dirijo a la capital Bucuresti. Que ya que esta lo traigo a colación, significa estar alegre, Bucur- alegre esti – estar. El tren cuesta aproximadamente unos cuatro euros y tiene un recorrido de 180 kilometros en tres horas y pico. A pesar de ser invierno aún no ha caído la famosa nieve que caracteriza estas tierras y esta época y el paisaje asemeja otoñal. El tren según tengo entendido es privado, y cuesta más barato que el estatal. Tengo vagos recuerdos pero hace diez años de haber viaje en uno que asemejaba más al TGV (tren de gran vitesse) que a los de argentina.  Bueno no quiero irme por las ramas y voy a contar aquí que aún no viaje en los trenes Españoles, pero me contaron (aunque todos sabemos que ese contar nunca tiene fundamento empírico) que son bastante lujosos. En argentina que decir, la sociedad será un amor, pero los trenes dejan mucho que desear, por eso será que todos van durmiendo o escuchando música o enojados porque tienen que hacer malabares para no viajar incomodos, ahh eso si, allá son casi gratuitos. Aquí a mi derecha dos desconocidos hablan acerca de los precios y las comidas, en rumano obvio, como si con la imaginación hubieran acertado que acabo de escribir que son poco sociables. Los trenes de carga de todas formas parecen bastante fatigados por el paso del tiempo, aunque voy a reconocer que aún no viaje demasiado como para conocer. En argentina podemos encontrar algún que otro tren nuevo, lo que se llama de la “gestión anterior”, o sea trenes que a pesar de ser recién sacados de fábrica dejan mucho que desear en comparación con el tren en el cual me desplazo.

 

Pendiente de revisión.

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