Oíd Mortales…

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Aún recuerdo que cuando tome esta fotografía me dirigía a encontrarme con amigos y jugar a la Pelota Paleta, ese deporte tan argentino que poca gente conoce, quizas porque se trata de un deporte del interior como se diría allá. La cuestion es que me gusto la vista y quien sabe, ahí quedo el momento inmortalizado. Porque hoy que transito estas crisis existenciales me doy cuenta que todo lo material es efímero, se rompe, se descompone, se evapora y desaparece. Bueno todo menos lo que hayamos salvado en internet. Al menos mientras duren en los servidores, que vaya a saber uno donde estan, pero espero que bien protegidos. La foto es el Congreso de la República Argentina, un lugar al que nunca entre pero por el cual pase muchas veces. Ya sea desde mis inicios como estudiante de Medicina donde tras tomar dos trenes, tomaba el bondí 12 que pasaba por allí, o las muchas de las manifestaciones a las que asistí que frecuentemente tenían como destino u origen ese lugar donde se supone que salen las leyes para que la sociedad se regule y puedan vivir todos de la mejor manera posible. Aún no comprendo muy bien que sucede en la mentalidad de los argentinos, ¿Porqué esa codicia?, esa ambición por querer siempre más. Ese afan por violar las normas, por salirse de lo establecido. Voy a reconocer que tras cinco años allí, supe ser uno mas de ellos lo que implica aprender a escapar de los moldes. Más alla de ello, también me pregunto como funciona ese sistema y cuan democratico es y si realmente es tan representativo como para legislar a favor del pueblo. Porque no hay duda que legislan, pero para quienes aun no me queda bien claro. Como dijo mi amigo Jose hernandez, Soy la liebre o soy el galgo a segun los tiempos cambian, pero tambien los que mandan deberÍan cuidarnos algo. No voy a hablar del poder de los medios sobre los sujetos porque es un tema más que conocido, pero un candidato que llega al poder a base de campañas mediaticas y manipulación solo puede desatar el mal que todos estan viviendo en Argentina. La felicidad del pueblo se nota en las calles y yo lo note. Note ese cambio, y aunque la televisión diga que es verde, era cada vez más rojo. Note como tras una marcha a favor del orgullo gay, los policias formaban filas para reprimir a unos cuantos manifestantes que aun permanecian en la zona. El motivo siempre es una mera excusa. Los horrores del poder son tantos y tantos que por ellos canto, diría mi amigo Daniel Viglietti a quien recientemente se lo ha llevado el destino dejando esta existencia, que en paz descanses Daniel. No se que me deparará el destino, tampoco se si soy de aquí o soy de allá, pero tengo algo en claro, y es que quiero ser feliz y que ese sea mi color de identidad. Alguien que le comente a los parlamentarios que viven encerrados en sus mansiones, a kilometros de las ciudades, que el pueblo algun día se puede organizar y cansarse de sus juegos y de soportar sus prepotencias de poder. Aun así yo busque mi propio camino. Vine a estas tierras a ordenar mis ideas y a recomponer un corazón dividido. Un saludo a los argentinos que pese a todo siguen poniendo la otra cara de la mejilla.

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